Flores comestibles, la primavera en la cocina

Estamos a unas semanas de que inicie la primavera. Así que, además de empezar a cambiar el guardarropa, comienza a planificar tus comidas con flores comestibles. Aquí te dejamos algunos ejemplos, que además de aportar belleza al medio ambiente –principalmente durante esta época del año- son también deliciosas.

Colorines

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Esta flor roja y con forma puntiaguda es nativa de Norteamérica y Centroamérica; y aparece entre febrero y marzo. Tienen un sabor fuerte, que algunos han comparado con el de la carne; se les prepara comúnmente en tortitas: fritas, con huevo y queso. Recuerda que solamente las flores son comestibles, ya que otras partes de esta planta son venenosas.

Flor de Izote

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Es originaria de México, Guatemala y El Salvador; es la flor nacional del último país. Crece entre los meses de marzo y abril y se le considera una fuente importante de vitamina C. Su consumo data de épocas prehispánicas y se procura comerlas tiernas, porque después toman un sabor amargo. Puedes probarlas en caldillo de jitomate, con huevo o guisadas con salsa de chile verde.

Rosita de cacao

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El tejate, como lo conocemos, no podría existir sin ella, ya que es un ingrediente esencial. Es blanca, fragante y ligeramente dulce, y a pesar de su nombre -que alude al cacao-, ésta no proviene de la misma planta, sino de uno conocido como árbol del funeral o cacahuaxochitl; común en Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Quintana Roo y Tabasco. Se recolecta a lo largo del año, pero más de marzo a mayo.

Flor de Mayo

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Los mayas consideraban a esta flor, que brota de marzo a septiembre, como un simbolismo del amor. Se usan comúnmente en ensaladas o conservas, también con ella se realiza un jarabe con miel. Puedes encontrarla principalmente en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Es esencial para realizar el Bu’pu, bebida zapoteca.

Gualumbo

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Así se le conoce a la flor del maguey que se consume en Hidalgo, Estado de México, Nayarit, Morelos, Puebla y Tlaxcala. Se recomienda comerla cuando aún son botones, porque conforme pasa el tiempo comienzan a tornarse amargas. Una forma tradicional de prepararlas es con huevos o capeadas y sumergidas en salsa de chile verde. Curiosamente, solo florece una vez en la vida, cuando el maguey tiene casi 15 años y está a punto de fallecer.