Bajo el lema “Evolución, no revolución”, La Rioja Alta crea vinos que se adaptan sutilmente a los gustos de los consumidores y a las nuevas tendencias. Este carácter elegante e innovador, que siempre vuelve a sus raíces, es lo que ha llevado a esta bodega, ubicada en la zona vinícola de La Rioja, España, a celebrar ya 125 años de vida.

México representa uno sus mercados más importantes y, por esa razón, su enólogo Julio Sáenz viajó a estas tierras acompañado del Consejero Delegado, Ángel Barrasa, y el Director de Exportación, Javier Amescua, para ofrecer un programa de catas y cenas junto a La Europea en ciudades como Toluca, Querétaro, San Luis Potosí, Cancún y la Ciudad de México.

La Rioja Alta

En esta última, el restaurante Guria, en Polanco, fue el anfitrión de una gran velada donde se realizó una cata vertical que conllevó una experiencia sensorial e intelectual. Degustando el trabajo que se hizo hace 30 años, descubrimos que sus vinos envejecen sin hacerse viejos, destacando las etiquetas: Viña Ardanza Reserva 1985 y Gran Reserva 904 de 1982.

“Esta marca con 125 años tiene que reinventarse. Pero lo único que no cambia es el ADN: intentar hacer grandes vinos«, comentó Ángel Barrasa al revelar que siempre buscan armonía, equilibrio y sofisticación en sus vinos. riojalta.com

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