La primavera de 2018 dio vida a tres etiquetas tintas de alta gama: pinot noir, carmenere y cabernet sauvignon que hoy forman parte del portafolio de Casillero del Diablo. Estos mostos nacieron de una peculiar cosecha que produjo 1,300 millones de litros de vino. Una primavera templada, fresca y luminosa, y un verano seco y largo, y un invierno lluvioso y frío, en las centenarias bodegas Concha y Toro, dieron como resultado estas etiquetas chilenas. Texto: Andrea Cabrera / Fotos: Cortesía. 

 

Pinot noir

 

Casillero del Diablo

 

Es una variedad delicada y eleganteque se caracteriza por sus frutos rojos y violetas. Un vino corto y ligero que se puede maridar con platos igual de ligeros como tartares, una tabla de quesos de cuerpo medio como un feta o comté, también con pastas que contienen salsas rojas, además de pescados grasos como salmón, atún y camarones.

 

Carmenere

 

 

Este vino se caracteriza por sus notas de pimienta negra, violetas, moras, grosella y chocolate. Delicadas notas piracinicas se asoman entre su cuerpo medio alto que conserva una suavidad y delicadeza excepcional. El color intenso de esta etiqueta es ideal para acompañar quesos maduros como brie, gruyere o roquefort.

 

Cabernet sauvignon

 

Casillero del Diablo

 

Una variedad rústica con aromas que recuerdan a cereza, ciruela fresca, higo seco y toques de vainilla. De los tintos este vino es el que posee mayor cuerpo: persistente, suave y aterciopelado. Su clara elegancia y notas frutales son perfectas para maridar un buen corte de res, como plus intenta con una salsa de pimienta.

 

Experiencia

 

Para conocer más sobre las etiquetas de Casillero del Diablo cosecha 2018, disfrutamos de una cata a ciegas guiada por la sommelier María Soledad Martínez, quien puso a prueba nuestro sentido del olfato.

Durante la experiencia, 8 extractos aromáticos –moras, frambuesa y ciruela – estaban sobre la mesa, acomodados alrededor de tres copas de vino completamente polarizadas –sin dejar ver su interior- que escondían un caldo distinto.

 

 

Pero, antes de empezar, es importante saber que el vino define alrededor de 700 aromas diferentes. Los aromas son compuestos químicos o volátiles naturales, que entran a nuestra nariz, se fijan a la mucosa y penetran las fosas nasales hasta llegar a la corteza cerebral. Aquí dejan de ser un compuesto volátil y se convierten en una señal eléctrica transportada por neuronas cerebrales hasta que se conecta con tu memoria y así empieza el recorrido olfativo por tus recuerdos.

Siguiendo esta premisa, tomamos cada una de las copas polarizadas, buscando coincidencias entre el elixir de su interior y los 8 aromas que estaban sobre la mesa. Así fue como logramos dar con las nuevas etiquetas Casillero del Diablo cosecha 2018: pinot noir, carmenere y cabernet sauvignon. ¿Listo para volverte amante de los tintos? casillerodeldiablo.com

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