Marruecos

Jane Labous quedó fascinada con los zocos, los mercados tradicionales en Marruecos.

1. No te pierdas la comida callejera en la plaza principal Djamaa el-Fna; los puestos que venden conos de caracoles de tierra cocidos, son un favorito de Marruecos. Si quieres un reto menor, prueba el jugo de naranja recién exprimido, los pasteles de pistache y el shibakiyyah, un dulce marroquí de coco y jazmín.

2. El seductor interior de Le Comptoir Darna sólo se añade al gozo de comer tagine de cordero, camarones con ajonjolí y couscous de almendra, mientras los belly dancers bailan y tú te relajas sobre cojines. comptoirmarrakech.com

3. El té de la tarde se toma mejor entre sábilas, agaves y yucas en el Flower Power Café, un saludable punto de reunión que sirve jugos orgánicos caseros (puedes combinar tus propias frutas frescas en la barra), té de menta y pastelillos. Prueba la sopa hecha con vegetales cultivados en los campos. flower-power-cafe.com

4. Los jardines de Majorelle son sombreados y serenos en las tardes calurosas. Creados por el artista francés Jacques Majorelle y alguna vez propiedad de Yves Saint Laurent, sus paredes pintadas de azul y sus veredas esparcidas de alfombras marroquíes son tan distintivas como el arte local del museo. jardinmajorelle.com

5. Iluminado por velas, con vistas hacia el zoco (mercado), la terraza en la azotea de Le Foundouk es el lugar para relajarse mientras el anochecer cae sobre la ciudad. Prueba las tradicionales m’ancha, empanadas hechas de pasta filo con un toque de mariscos. foundouk.com

6. Dar Anika es un riad remodelado en las afueras del mercado, con habitaciones en torno a un patio central. Lo mejor es la azotea que parece salida de Las mil y una noches, el refugio perfecto para tomar un coctel.