Bebidas que solo probarás en Latinoamérica

La gente visita los países latinos y conoce sus mesas, su comensalidad y sus sabores. Prueba los platillos típicos y las bebidas conocidas internacionalmente, sin embargo, sólo unos cuantos buscan ir más allá y aventurarse a conocer las tradiciones más arraigadas, que en algunos casos, sólo se conservan en aquellos pueblos alejados de las grandes ciudades. Platón lo puso de esta manera en sus diálogos, el simposio es ese “lugar donde conviven (beben) los intelectuales. Por esta razón, te invitamos a conocer algunas de esas bebidas significativas, que relatan las historias más auténticas.

Tereré – Paraguay

De origen guaraní, esta bebida refrescante, que en un principio se tomaba como una infusión, consiste en una mezcla de agua fría con yerba mate, hielo y hierbas medicinales como cedrón, menta, cola de caballo, entre otras. El nombre tereré es una onomatopeya relacionada con los últimos tres sorbos al succionar la bebida; el tereré es la versión del mate frío, que se popularizó en Paraguay cuando los soldados veteranos del Chaco comenzaron a beberlo para no encender fuegos que delataran su posición. Se toma en una guampa, el vaso donde se coloca la yerba mate.

Masato – Colombia, Perú y Venezuela

Esta bebida precolombina es tradicional de la región andina, elaborada a base de yuca, arroz, maíz o piña. Los colombianos de Cundinamarca, Santander Tolima y Bocayá son expertos en elaborar masato con arroz, así como con trigo o maíz y mango o piña. En Perú se prepara con yuca y boniato o camote cocido y triturado; se dice que antiguamente, la forma de hacerlo era masticando la yuca y escupiéndola. Y en Venezuela, se prepara con arroz, especias y piña fermentada.

Pulque – México

Es difícil mencionar sólo una bebida mexicana cuando se tiene una vasta variedad, desde el tequila hasta el atole, pasando por las aguas frescas, los diversos aguardientes y el mezcal. El pulque, tradicional del centro de México, es una bebida prehistórica conocida como “la bebida de los dioses”, resultado de la fermentación de la savia o aguamiel del agave o de las pencas del maguey. Lechoso, ligeramente espumoso y algo viscoso, el pulque se convirtió en un elemento de importancia social, económica y por supuesto, religiosa.

Mamajuana – República Dominicana

Existen diferentes formas de preparar este licor, el más común es con ron, vino tinto y miel, en una botella con cortezas de árbol y diferentes hierbas. Otra forma de hacerla es con mariscos, que se retiran luego de un proceso de maceración de unos siete o diez días. Se dice que este brebaje taíno es un afrodisiaco, que se consumía desde antes de la llegada de los españoles con fines medicinales, por supuesto, sin alcohol. Debido al ron, el licor resultante adquiere un sabor dulce, fuertemente aromatizado e irresistible.

Canelazo – Ecuador

Esta bebida andina es típica en Quito, la capital ecuatoriana y se prepara a partir del licor artesanal destilado de azúcar puro, llamado puntas, mezclado con una infusión de agua de canela y naranjilla. Se dice que el brebaje caliente solía compartirse durante las noches de fiestas quiteñas para aplacar el frío, en otras palabras, simboliza el pretexto para reunirse a conversar con los amigos. Para muchos, el sabor final de la bebida depende en gran medida del lugar de origen del aguardiente.

No se pueden olvidar las caipiriñas de Brasil, el pisco de Perú, la chicha o el café colombiano de aroma inigualable, el chocolate, los mojitos y las históricas cubas libres, la cerveza, y todos los aguardientes de alta graduación alcohólica, obtenidos por destilación de mostos o pastas fermentadas; porque donde hay bebida hay convivio y donde se convive, se vive.