Blanco al extremo

Estás listo para más que una simple descarga de adrenalina cuando combinas esquí con caminatas por la nieve, paseos en helicóptero, un safari con perros o descensos por un larguísimo tobogán, así lo descubre Jane Labous

 

CRESTA RUN
SAINT MORITZ, SUIZA
El atractivo de este destino es tal, que un aristócrata fanático escribió alguna vez: “La Cresta es como una mujer con la cínica diferencia de que amarla una vez es amarla para siempre.”
Vale la pena dejar de esquiar un día en las montañas suizas, para vivir una experiencia que te pondrá los pelos de punta (recuerda que se prohibe llevar mujeres). Esta legendaria pista de tobogán en Saint Moritz tiene un declive casi vertical de 157 m de altitud, con una zanja de hielo de 1.2 km que fascina a los que buscan emociones fuertes. Se sugiere a los principiantes que desciendan en un tiempo de 65 a 75 segundos; se podría decir que no hay mucha alternativa puesto que se frena usando tan solo las botas para nieve. Si pierdes el control, acabarás en el Shuttlecock, uno de los rincones más famosos del tobogán, y con suerte aterrizarás en una cama de heno. Todo quien se avienta por el tobogán obtiene un pase directo para formar parte del Shuttlecock Club y derecho de usar una corbata distintiva. El Kulm Hotel St. Mortiz siempre ha sido el segundo hogar de los deportistas quienes ahí se reúnen después de las carreras. Es una tradición empezar el día con el Cresta Club Sándwich (que lleva espinacas, dos huevos poché, queso holandés y tocino en un pan hojaldrado), que te ayudará a tener la suficiente energía para el reto que te espera.
En la pista te proporcionarán un casco, botas, guantes, protectores de rodillas y hombros, antes de que se te dé una charla de introducción y te brinden instrucciones sobre cómo realizar la aventura (es una cuestión de honor para cada miembro del St. Moritz Tobogganing Club dar instrucciones a los principiantes).
Después, tendrás que dominar el miedo y aventurarte por el tobogán de hielo, balanceando tu cuerpo por las congeladas paredes y girando los pies por las curvas hasta alcanzar la zona baja de Shuttlecock y por fin la orilla, o para comprobar si serás el uno entre cada diez que pierden el control y no lo logran.
¿Y después de eso? Es otra tradición pedir un bull shot, jugo de carne con vodka con salsa Worcestershite o Tabasco. Más tarde puedes cenar en el restaurante Chesa al Parc del Kulm Hotel, cuya plato de carnes curadas, jamón y salsiz (un embutido de la región) es un platillo típico del valle Engadina. Prueba la sopa de cebada y pechugas de pollo rellenas de prosciutto, espinacas y hongos. Cierra el día con un masaje relajante en el Kulm Hotel.
CENTRO DE ESQUÍ Saint Moritz es famoso por sus impecables pendientes, grandes paisajes (en cuyo valle abundan lagos y montañas de hasta 4,000 m de altura), mucha nieve y, en particular, por su prestigiosa pista de tobogán.
EL DETALLE El Kulm Hotel ofrece el paquete Cresta Run desde $23,000 por persona. Incluye tres noches, desayunos, comidas, sesiones de spa (para las damas), clases, equipo y cinco corridas en el Cresta Run (para los hombres). kulmhotel-stmoritz.ch El viaje en tren de Zúrich a Saint Moritz cuesta desde $538. El vuelo redondo a Zúrich desde la Ciudad de México por KLM (klm. com) cuesta desde $12,000.