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Carta Editorial Abril 2012

 

Carta Editorial Food and Travel | Abril 2012

 

“No hay comida rara, hay gente rara”, decía Ferrán Adriá en la conferencia que dio hace poco en el Auditorio Nacional (con lleno de 6,000 personas, por cierto) en la Ciudad de México.

Y no es que quiera presumir de la entrevista con Ferrán Adriá (bueno si, un poco) que saldrá en la próxima edición, sino más bien hacer una reflexión acerca de esta frase que nos muestra lo ajenos o lo propios que podemos ser a un lugar, a una comida, a una cultura.

Tal vez por eso hay mucha gente que no es de viajar o de salir mucho de su casa, y tal vez por ello habemos a quienes la adrenalina de un lugar nuevo, de una comida diferente o un individuo que no habla nuestro idioma, nos da una emoción muy placentera que es difícil comparar con cualquier cosa.

Y aunque disfruto de la comodidad de lo conocido, también me encanta de cuando en cuando, ser una de esas personas “raras” que comen algo que resulta muy cotidiano para otros.

Hace unos días fui a un paraje en el pueblo de Hidalgo, invitada por un grupo de Slow Food, para ser testigo de primera mano de cómo los campesinos extraían los escamoles de complejos e impactantes nidos de hormigas.

Ahí yo resultaba una perfecta extraña, hasta mis movimientos lentos y torpes tratando de sacar fotografías en primer plano de todo aquello, estorbaban a los audaces domadores de hormigas que esquivándome intentában sacar a mano limpia los preciados huevecillos.

Qué extraño fue aquello, y sin embargo, después de la faena, llegó esa sensación de placer inexplicable a la hora de morder el taco y de darme cuenta que aquellos hombres y yo, al final de todo, no eramos tan ajenos.

Fabiola de la Fuente Directora Editorial