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Carta Editorial Junio 2014

 

 

Carta Editorial Food and Travel | Junio 2014

 

Creía que mi impulso por viajar radicaba en conocer lugares, personas y expresiones que alimentaran mi espíritu y abrieran caminos de autoconocimiento. Pero había pistas que evidenciaban que mi afición por las travesías también tenía un trasfondo glotón. Ahora, al recordarlas, más que pistas, resultan obviedades.

A Tokio llegué con una lista de sitios que quería visitar, llena de templos y barrios de tradición. Por más que me esforcé en apurar el paso, un día entero se me fue en Komagata Dojo, restaurante antiquísimo especializado en pescados.

Rumbo a Rapa Nui, el vuelo hacía escala en Lima, donde casi sin pensarlo, postergué el boleto de avión para el día siguiente con el único objetivo de comer en Chez Wong, el garaje de la casa del maestro cevichero de culto.

Y hace un par de años, en el Valle de Guadalupe, al abandonar después de media noche la mesa de madera en la que estuve sentada desde las 2 de la tarde, entendí, libre de culpas, que el verdadero motivo de mis viajes es comer.

A 10 meses de editar esta publicación que rinde culto al placer de viajar con una brújula comilona, entiendo que escribir de comida no es tan diferente a escribir de viajes –a lo que me he dedicado desde los 19 años–, siempre y cuando vayamos más allá de un listado de ingredientes y narremos las historias que esconde cada bocado.

“Viajar para comer es comerse la cultura, las lecturas: comer lo que antes sólo estaba en libros”, escribe Martín Caparrós en Entre Dientes, que aborda el arte de comer con glotonería reflexiva.

Cecilia Núñez  | Directora Editorial