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Cata en las nubes

A bordo de globos aerostáticos, la bodega bajacaliforniana Las Nubes y Food and Travel México llevaron a cabo una cata sin precedentes. Una aventura inolvidable que maridó los encantos del Bajío queretano con vinos memorables.

En una travesía que cautivó los sentidos, Food and Travel México y la bodega Las Nubes acudieron a Tequisquiapan para brindar una gran enoexperiencia en la que lectores y suscriptores deleitaron sus paladares alrededor de buenos vinos.

La aventura inició en el restaurante del hotel boutique La Granja, alojado en una antigua casa recién restaurada que albergó también al primer hotel de la ciudad. En compañía de la buena sazón de un copioso plato de arrachera, Víctor Segura, enólogo de Las Nubes, quien también preside esta nueva bodega, presentó la etiqueta Selección de Barricas. Su mezcla de varietales –cariñena, garnacha, cabernet sauvignon, syrah y tempranillo– exhibió aromas a fruta madura, romero y un toque de roble. Tras revelarse como un vino joven fácil de beber, nos encaminamos al corazón de Tequisquiapan.

Famosa por sus aguas termales, Tequis –como le dicen sus habitantes– es un apacible pueblo colonial. Entre anécdotas y artesanías, como objetos de mimbre y ópalo, visitamos la plaza principal, los mercados y el monumento Centro Geográfico; aunque hoy es sabido que el punto medio del país se ubica en Aguascalientes. Para rematar la noche se realizó una cena maridaje donde Kuiiy y Nebbiolo fueron las estrellas; la primera, un vino blanco fresco con acidez balanceada y buen cuerpo, cautivó con su carácter frutal, mientras que la estructura y fina expresión de la segunda etiqueta, joya de la bodega, conquistó el paladar.

Al día siguiente, cuando el sol aún descansaba y el viento estaba en calma, el clímax del evento llegó al globopuerto del Club Aerostático Nacional. A bordo de la colorida aeronave disfrutamos del amanecer y de la cata liderada por la sommelier Sandra Fernández. La experiencia de viajar en una canastilla a más de 500 metros de altura se redondeó con esta degustación. Aquellos paisajes y la emoción de elevarse maridaron perfectamente con las notas tostadas de la etiqueta Colección de Parcelas, así como con el balance entre madera y uva de Cumulus. El tiempo pasó rápido y cuando aterrizamos queríamos emprender el vuelo una vez más para conquistar el cielo sorbo a sorbo.

Ya con los pies en la tierra, nos dirigimos a la finca de Quesos Vai. Aunque la quesería principal está cerrada al público, Vai ofrece un recorrido sencillo, divertido y claro por una simulación de quesería artesanal que incluye una cava de maduración. Por último, en nuestra mesa se realizó una degustación de quesos, con variedades como panela, jocoque, reblochon y provolone.

Ahí, como primicia, nos presentaron la nueva etiqueta: Jaak. Con aromas a grosella, este vino rosado fresco resultó excelente pareja de los quesos, que se maridaron también con Nimbus.

Sin tener una idea clara hacia dónde iba ni dónde aterrizaría nuestro globo, dimos un emocionante paseo entre Las Nubes junto a sus vinos que, con nombres de origen kiliwa (pueblo de Baja California), nos sorprendieron en todas las altitudes.