Awards food and travel
Lenovo¡Te invita a votar por tus favoritos!

Columna del Vino

 

“Entender el clima apropiado para la pinot noir, la tierra, la técnica y la genética ha sido clave en su evolución”.

 

Evan Goldstein, autor de libros acerca del vino y reconocido master sommelier, revela los secretos que han convertido al pinot noir americano en digno contrincante de los mejores borgoñas.

En 1985, fui coanfitrión del evento “Pinot Noir America”, el primero que reunió a decenas de vinos pinot noir de Estados Unidos, pero notable también por los pocos buenos ejemplos expuestos. Por cada buena botella había por lo menos tres o cuatro con defectos o mal elaboradas.

La pinot noir en California y Óregon de entonces, es muy diferente a la actual; hoy Estados Unidos produce dignos rivales de los mejores pinot noir de Borgoña. ¿Qué sucedió?

Los esfuerzos iniciales no tomaron en cuenta denominaciones y microclimas específicos. La pinot noir se plantó en las mismas parcelas con otras variedades. Pronto se descubrió que esta uva es menos indulgente que otras. En climas demasiado fríos crecerían frutas aptas para vino espumoso, pero no para vinos de mesa. En climas cálidos, resultaban frutos pasificados sin ningún encanto.

Este descubrimiento dio lugar a una migración de la variedad a climas con más bajas temperaturas. Áreas antes consideradas muy frías, ahora son aclamadas por su excelente pinot noir, como Carneros, Russian River Valley, Monterey County y recientemente, Santa Bárbara. Así, los vitivinicultores Miraron más allá y lograron grandes vinos provenientes del Valle Willamette (Óregon), el Valle Anderson, Green Valley, Fort Ross-Sea View y su más recientemente nombrada denominación Sonoma Coast, los altos de la costa norte central de Santa Lucía, la costa central sureña del Valle de Santa Ynez y Santa Rita Hills.

Simultáneamente a la búsqueda de mejores climas y zonas, se ensayó entender las prácticas de vitivinicultura que favorecerían a la pinot noir. En lugar de tomar tal cual la receta que la UC Davis dictaría, los viticultores peregrinaron a la legendaria Côte d’Or en Borgoña, buscando técnicas que mejoraran sus vinos. Prácticas como el macerado en frío de la fruta antes de la fermentación, el aumento de la temperatura de fermentación y bajar o rociar el sombrero (sólidos que quedan en la superficie) para maximizar la extracción, son prácticas recientes en la producción de pinot noir en Estados Unidos.

La pieza final es la elección de las uvas. La industria de Óregon ha estado por delante en la importación, puesta en cuarentena y tratamiento térmico de los clones extranjeros para mejorar la diversidad de sabores y personalidad en este vino monovarietal. El uso reciente de clones de Dijon se basó tanto en los esfuerzos de Óregon como en los ensayos de California, ya que previamente, el Estado Dorado inició con un pequeño número de clones aprobados por la UC Davis, así como selecciones de campo y unos pocos clones Samsonite traídos ilegalmente. En los últimos años han aumentado las siembras de nuevos clones que aportan altas pigmentaciones, estructura, maduración temprana, además de complejidad y potencia.

Así, cuando miro atrás al evento Pinot Noir América, me llama la atención la aguda curva de aprendizaje que hemos logrado en esta variedad. No fue hace tanto tiempo que muchos se rieron de los pinot noirs de Estados Unidos. Hoy en día, los verdaderos amantes del vino en todas partes, ruegan por estar en las listas de correo de bodegas como Dutton Goldfield, Archery Summit, Browne Kosta, Martinelli y Ken Wright. Hemos recorrido un largo camino y si hoy es emocionante, mañana será probablemente aún más. En palabras de la banda estadounidense de rock Oingo Boingo: ¡El futuro es tan brillante, tengo que usar lentes oscuros! winecouch.com

No te pierdas la columna del vino en nuestra versión digital e impresa.

 

Selección del Sommelier