Eduardo García

 

Conexión con la tierra | Eduardo García

Eduardo García camina por los mercados de la ciudad, busca a pequeños productores locales y practica el comercio justo, para después preparar en Maximo Bistrot Local platillos honestos y artísticos, disfrazados de sencillez

“Sólo sé hacer dos cosas en la vida: la agricultura y la cocina”, dice el chef guanajuatense Eduardo García, quien pasó su infancia piscando fruta y verdura en Estados Unidos. Ahí, en el campo, adquirió el conocimiento de lo fresco, de la importancia de la temporada y los ciclos naturales.

 

Eduardo García

El oficio de cocinero lo desarrolló por casualidad o necesidad. “No fue algo que escogí, más bien la cocina me eligió”, comenta al revelar que al principio no la veía como una carrera: simplemente era un trabajo más.

Pero su percepción cambió cuando entró a Brasserie Le Coze, uno de los mejores restaurantes de Atlanta. En esos fogones, los aprendices del chef y propietario Eric Ripert manipulaban a la perfección una gran variedad de pescados y carnes.

Fueron las técnicas francesas y el descubrimiento de tantos ingredientes lo que provocó que quisiera aprenderlo todo. A partir de ahí, surgió inevitablemente el gusto por lo que hacía en la cocina.

 

Mi paladar y mi estilo

Al tener claro su camino, volvió a México en 2007, y aprovechó para viajar por los destinos más turísticos del país, aquellos lugares de los que tanto escuchó hablar a los norteamericanos. Llegó por primera vez a la Ciudad de México y se enroló en el equipo de Pujol durante tres años. “Ahí aprendí a aprovechar el producto al máximo, y fue donde empecé a desarrollar mi paladar y mi estilo”.

Había llegado el momento de crear sus propios platillos, de que aquel cocinero se convirtiera en chef ejecutivo o dueño de su propio restaurante. Al respecto, comenta: “La gran motivación para iniciar este proyecto fue mi esposa Gaby y la buena mancuerna que hacemos en el negocio”.

 

El amor a Maximo Bistrot Local

El amor a Maximo Bistrot Local y a la gastronomía condujo a la pareja hasta el sitio privilegiado en el que hoy se encuentra: un oasis gourmet en el que todavía es difícil encontrar mesa sin reservación. La razón es sencilla: su comida es honesta, original y fresca.

Considerando que la mejor forma de comer bien es cocinar con buenos productos, su identidad se ha construido a través de lo local, de la frescura que trae consigo cada cambio de estación.

Esto implica pensar en la cocina como una herramienta social, valorando el trabajo de los productores a través del comercio justo. “No regateo con nadie, en especial si cuidan personalmente sus animales o huertos. Los precios de mi carta no son por fama, los pone el ingrediente”.

A Eduardo García le gusta contagiar a sus cocineros de su filosofía de consumo responsable para mantener un mundo sano. Su concepto de éxito radica en poder inspirar una cocina bien hecha. “Mi sueño es que alguno de mis cocineros me diga: ‘Estoy listo para abrir mi restaurante’, y que haga las cosas mejor que yo”.

Ver recetas aquí: 

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