Conservas Santa Rosa, una dulce parada en la carretera

A una hora de camino a la ciudad de Guanajuato se encuentra la comunidad de Santa Rosa de Lima, de la que toma su nombre la fábrica de conservas artesanales que ahí se localiza. Conservas Santa Rosa, también conocida como Conservas 1998, es un proyecto a cargo de cinco mujeres emprendedoras que han cambiado su vida y la de los habitantes del pueblo.

Margarita, Rosa María, Patricia, Susana y Martha, comenzaron su negocio a partir de una serie de talleres impartidos por dos estudiantes de ingeniería en alimentos, quienes les enseñaron el procedimiento para la elaboración de conservas. Después de casi 20 años de constante crecimiento, Conservas Santa Rosa ahora genera empleos directos y es uno de los principales atractivos turísticos de la comunidad, cuya principal actividad económica anteriormente era la minería.

Incluso han sido reconocidas por la ONU por la sustentabilidad del proyecto. “Aprovechamos los recursos de la región y todo es hecho a mano”, comenta Rosa María, quien afirma que desean mantener la calidad artesanal aunque implique más trabajo y un costo elevado debido a que su producción semanal (únicamente de mermelada de fresa) es de 2.5 toneladas, con la que abastecen 98 restaurantes en diferentes estados del país.

Martha explica que a lo largo del año elaboran otros 67 productos diferentes, siempre buscando utilizar frutas y vegetales de temporada en sus líneas de mermeladas, licores, dulces, salsas, encurtidos y botanas. Paty, la encargada del desarrollo de nuevos sabores, ha logrado crear deliciosas mermeladas que van de lo tradicional como durazno o pera, hasta lo poco convencional como nopal, xoconostle o cebolla y mezclas de frutas.

Actualmente realizan envíos a toda la República Mexicana. Sin embargo, aseguran que su sueño es poder dar a conocer sus productos en todo el mundo, por lo que en el futuro esperan poder exportar a otros países. Facebook: @Conservas Santa Rosa.