Dominique Crenn, nacida en Francia en 1966, es la mente detrás de Atelier Crenn y Petit Crenn en San Francisco.

Después de titularse en Política, Economía y Comercio Internacional en París, llegó a California y enamorada de San Francisco, comenzó una aventura que la llevó a ganar el concurso Iron Chef en 2009, a ser la primer chef femenina en obtener dos estrellas Michelin en Estados Unidos y a ser reconocida como la mejor chef femenina del mundo en 2016, además, es miembro del jurado de The Basque Culinary World Prize.

 

Dominique Crenn

Influenciada por el mar de Bretaña, la comida de su abuela y de su madre, y los recuerdos de su padre, un reconocido crítico gastronómico, la visión artística de Crenn corresponde a la de una poetisa que celebra la vida y el compartir en cada uno de sus platillos, que evolucionan de manera sustentable y temporal.

 

 

Alma y el espíritu

Para Crenn, la buena alimentación se trata de contar historias, de compartir una parte de su historia. Conectar a través de la comida es una manera de empezar una conversación, y eso llena no sólo una necesidad física, también satisface el alma y el espíritu, afirma.

Es en la naturaleza, en la calle, en la memoria y en los sentimientos donde trabaja su creatividad, siempre fuera de la cocina.

Es importante para cocineros como ella, cuestionarse la manera en que comemos, Dominique dice que siempre es posible redefinir y recrear nuestra forma de alimentarnos.

Como humanos creamos más problemas de los necesarios y tenemos que volver a lo que realmente importa; es increíble, cuando tenemos tanta riqueza, muchas veces no sabemos lo que tenemos cerca, ignoramos lo que es bueno para la tierra«.

 

 

Redefinir y recrear

Defiende que debemos conocer y consumir lo local, y recordar que vivimos entre muchas otras especies, que el ser humano no gobierna el planeta; «es cuestión de encontrar un equilibrio y cierta armonía con el entorno en el que vivimos.” Dominique es fundadora y líder de «A Moveable Feast» una seria de cenas organizadas en apoyo al Centro de Educación Urbana sobre Agricultura Sostenible, promoviendo un mayor acercamiento entre chefs y productores locales.

A Moveable Feast

Los cocineros y grandes chefs actualmente tienen una voz, y esa voz es sinónimo de compromiso. Para Crenn, la mayor responsabilidad de un chef es conectar con otros y usar esa voz.

Además, es importante la fuerza que atraen las sinergias entre cocineros de todo el mundo con el propósito de hacer grandes cambios sociales, medioambientales, incluso políticos; los chefs a veces son etiquetados como estrellas de rock y yo no me considero así; los vegetales, esos sí son estrellas.

Es grandioso cuando artistas como nosotros, nos unimos para entender este mundo y nos interesamos por los demás empleando nuestra creatividad no sólo en la cocina sino en soluciones para las grandes problemáticas del planeta. ¡Hay mucho qué hacer!”.

 

 

Dominique espera que en 10 años nuestro sistema alimentario sea capaz de brindar comida a la mesa de todos y cada uno de los ciudadanos del mundo; que no exista el hambre ya que nuestro planeta tiene todos los recursos, es rico y abundante, “somos nosotros quienes debemos cuestionar qué hay que hacer diferente, debemos repensar nuestras acciones. Alimentar y educar van de la mano, es un proceso que inicia en el corazón”.

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