Experiencia Mastercard Oaxaca: de la tierra al alma

Redescubrir lo esencial de un escape ya conocido es ese factor superlativo que ofrecen las experiencias del programa Mexico Best Kept Secrets de Mastercard y su plataforma Priceless Cities para tarjetahabientes World Elite y Platinum. En alianza con el Consejo de Promoción Turística de México y Alonso Vera, mejor conocido como «Pata de Perro», Mastercard ha diseñado más de 3 mil experiencias de gastronomía, viajes, moda, entretenimiento y compras; vivencias únicas entre las que podrás explorar los secretos, desbordantes de riqueza en cada rincón de Oaxaca, la tierra zapoteca. Fotos: Michel Burgos. 

Sus mercados, como el de Teotitlán del Valle, son lugares ideales para descubrir su gastronomía; a una hora en auto de la capital del estado, se encuentra esta región y su mercado se divide en dos, el más famoso está dedicado a la venta de tapetes, teñidos con pigmentos extraídos de insectos como la cochinilla para el rojo o el huizache para el negro. El segundo mercado atrae por sus aromas a frutas recién cosechadas, y ahí se encuentra Doña Reyna, cocinera tradicional de este poblado, y quien guía la compra de los insumos de una de las bebidas más típicas de Oaxaca: el chocolate, que aquí es sinónimo de hospitalidad. 

La siguiente parada es la Ex Hacienda de Guadalupe en Tlacochahuaya, un lugar que por su impecable estética rústica, su quietud y silencio, invita a quedarse por horas. Frederick Jiménez, chef de la hacienda, venezolano pero enamorado de la cocina oaxaqueña, guía la preparación de las tortillas con maíz recién nixtamalizado, así como una sopa de cazuela exquisita a base de caldo de pollo de granja, comino, cebolla, miltomate, y el pan de yema. Y mientras Frederick enseña a preparar el arroz con chepil, un quelite muy usado en Oaxaca, así como los mixiotes de pollo con zanahoria, papa y salsa de hoja santa, envueltos en hoja de plátano, Raúl Cabra, diseñador y creador de Oaxifornia, platica sobre este proyecto colaborativo que se dedica a darle difusión al trabajo de los artesanos de todo el estado en mercados internacionales. 

Más tarde, en la galería del artista oaxaqueño Amador Montes, ubicada en el centro de la ciudad, es posible visualizar su obra, ya sea pintura o escultura, la cual ha logrado expresar el dinamismo de su mente creativa, nutrida de las fuentes del imaginario híbrido y mestizo que identifican a la plástica oaxaqueña contemporánea. Su salto al arte fue natural y tener la oportunidad de conversar con él para entender el objeto de su arte, sin es una experiencia que no tiene precio.

Por la noche, se debe celebrar la vida con José Manuel Baños, creador de Pitiona, restaurante que expone a la mesa su pasión incontenible por la cocina que inició con los aromas de los fogones de su abuela, y que transporta al comensal a la escena moderna y a la vez muy tradicional de lo que ocurre en Oaxaca cuando se come y se bebe. El menú degustación de seis tiempos, maridado con vinos mexicanos, cerveza artesanal y mezcal, hace tejer sabores tradicionales en formas innovadoras, disfrutando de técnicas ancestrales y vanguardistas.

El ceviche de camarón con chile chilhuacle, sandía y una lámina de salsa verde, es solo un ejemplo de ello, así como la sopa de fideo casera con esferificaciones de quesillo que inundan el paladar y desaparecen al instante, o el sublime taco de lechón, suave y crujiente. Cada momento aquí honra y festeja las tierras y los litorales oaxaqueños, reconociendo una variedad de productos y tradiciones fascinantes.

Al siguiente día, visitar en Santiago Matatlán, la destilería de Los Danzantes, que huele a Oaxaca y a su historia, a mezcal bien hecho y a manos trabajadoras, es fundamental para conocer el proceso desde la jima, pasando por la cocción bajo tierra de las piñas del agave, el machacado, la fermentación con música clásica y de banda, hasta la primera y segunda destilación del mezcal artesanal.

Y por último, el taller de Jacobo y María Ángeles, originarios de San Martín Tilcajete, cuyas figuras zapotecas talladas en madera son llamadas tonas y nahuales, mejor conocidos como alebrijes. Sus diseños forman parte de un estilo único, para honrar y compartir su cultura. El guía experto explica que el taller lo conforman alrededor de 100 artesanos, cuyo proceso de creación inicia observando y palpando los troncos de copal, ya que se cree que los nahuales -los animales espirituales de cada persona- aguardan pacientemente dentro de los árboles esperando a ser descubiertos por el artista.

Después de que la madera es tallada, pasa por un proceso de tratamiento para garantizar su calidad, y es entonces, que los colores y patrones vibrantes comienzan a apropiarse de la pieza. Descubrir tu tona o animal protector y tu nahual, podrás elegir el alebrije que más te identifique. A través de estas experiencias de Mastercard, es posible descubrir una y otra vez destinos clásicos como Oaxaca, siempre desde una nueva historia, una perspectiva distinta o del acontecer del presente. ¡Vive Oaxaca y déjate sorprender por la diversidad cultural que nos da identidad!