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Fonda Don Julio en el festival La Lonja

Rindiendo homenaje a #ElPoderDeLasManos, como versa en su slogan, los pasados 16 y 17 de junio, se llevó a cabo la séptima edición del festival La Lonja, que reunió lo mejor de las propuestas actuales en cuanto a productos artesanales se refiere. Por ello, se dieron cita en Campo Marte más de 90 expositores de moda, objeto, mobiliario, joyería, accesorios y belleza, ofreciendo a los asistentes una muestra de lo que la creatividad puede lograr.

Como representantes de gastronomía, en esta ocasión estuvieron presentes las marcas de chocolatería Le Camèlèon y Metro Cacao; Nakanoke & Sons Kitchen Lab con sus opciones de salsas de sabores umami; Prunella con mermeladas elaboradas con licor y Son de Miel, con diversas versiones de este producto. Pero sin duda, quienes se llevaron las palmas, fueron los chefs que participaron en el espacio gastronómico de Fonda Don Julio.

Buscando exaltar las experiencias alrededor de la mesa, la marca de tequila reunió una vez más a algunos de los jóvenes chefs que han logrado ganarse un lugar entre los mejores. Así, nos sorprendió con platillos inspirados en el maíz, Santiago Muñoz, de Maizajo, una tortillería en donde se elabora todo el producto con maíces criollos. Disfrutamos algunos de los platillos que creó especialmente para el evento: tacos de lechón en escabeche con tortilla hecha a mano, chilaquiles de estudiante, capeados y bañados en salsa de jitomate con chile serrano y tamal de boda, “que se llama así porque es suave y tembloroso como una novia antes de casarse”, bromeó el chef.

Luego, el chef Daniel Nates, quien se encuentra al frente de la cocina itinerante de Maizal, quiso que probáramos “un pedacito de la esencia de Puebla”. Para lograrlo, preparó al lado de cocineras tradicionales, algunos de los antojitos típicos de este estado, como la chancla: una especie de torta ahogada en un adobo de chile ancho y guajillo, rellena de longaniza, carne molida y servida con aguacate. O la pelona, una especie de torta hecha con pan de manteca y rellena de salpicón de res, lechuga, crema y salsa verde. “Los comemos generalmente en la noche, cerca del Zócalo o en la calle, parados”, comentó.

Por su parte, el chef Joaquín Cardoso nos regaló una probadita de los sabores afrancesados que caracterizan la cocina de su restaurante Loup Bar. Para deleitarnos, nos ofreció ensalada de endivias, bánh mì, un emparedado que “se originó durante la ocupación francesa en Vietnam”, nos explicó. Después llegó un suculento sandwich de mozzarela, y recreando una receta del fallecido chef francés Alain Ducasse, nos maravilló con un extraordinario pastel de chocolate.

Finalmente, Fernanda Prado, de Gelatoscopio nos deleitó con dos postres edición especial: sorbete de sangrita con tequila blanco, gomitas de limón y toronja nitro, seguido de un sandwich helado de vainilla relleno de toffee salado y bañado en chocolate. Igualmente, degustamos lichiscopico, un clásico sorbete de lichi con cubitos de agar de frambuesa y pétalos de rosa cristalizados. Y como no podía faltar, disfrutamos también la recién lanzada etiqueta de tequila Don Julio Reposado Claro, armonizando por completo la experiencia culinaria. donjulio.com