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Gong fu cha: té con maestría

Como ningún otro polo productivo del planeta China reúne la mayor diversidad de tipos de té, diferenciados por procedencias, procesos de manufactura, colores, aromas y sabores. ¡Sí!, en China también confluyen múltiples formas para preparar y apreciar la infusión… Una, querido lector, sobresale del resto: Gong Fu Cha. Fotos: Escuela Mexicana de Té. 

Desarrollada durante la dinastía Song (960-1279) y popularizada a lo largo de la dinastía Ming (1368-1644), la ceremonia Gong Fu Cha tiene el propósito de ofrecer una experiencia sensorial sublime. Representa, literalmente, el “arte de infundir el té con maestría”.

A diferencia de la japonesa (cha no yu), la ceremonia china tiene un profundo enfoque en la apreciación sensorial del té más allá de su proceso de infusión. El ritual sucede en cualquier lugar, hora y momento del día; en calles y espacios públicos de todo el territorio chino es posible hallar casas de té listas para llevar a cabo la experiencia, marcada siempre por una fuerte creencia de influencias energéticas.

La ceremonia inicia con la recepción de los invitados, quienes se ubican alrededor de la mesa china de té, elaborada generalmente de bambú, madera o piedra, y provista de grietas u orificios para escurrir el agua. Después de dar la bienvenida, el anfitrión tempera teteras y utensilios necesarios para la infusión bañándolos con un prominente chorro de agua caliente.

Tradicionalmente, Gong Fu Cha se realiza en teteras pequeñísimas de yixing, arcilla china valorada por su gran capacidad para mantener la temperatura; el uso del gaiwan (recipiente provisto con una tapa que permite remover y colar las hebras de camellia sinensis) también es frecuente. Ambos utensilios favorecen la infusión de mínimas cantidades de té, en repetidas ocasiones.

¿Tiempos y temperaturas? Están totalmente sujetos a la experiencia del anfitrión quien, a ojo de buen cubero, sabe cuándo detener el proceso de infusión y servir. Sobre la mesa, con un sólo movimiento y sin importar regar el líquido sobre la superficie, el anfitrión vierte directamente de la tetera a los cuencos. ¡Sí!, en China el té representa un flujo energético que nunca se debe cortar al servirse.

Los conocedores del tema suelen disfrutar primero los aromas del té, tomando el cuenco con los dedos y aspirando cuidadosamente los vapores que emanan del líquido. Sorbiendo ruidosamente, la infusión debe beberse en tres tragos: primero un sorbo pequeño para empapar el paladar; después un sorbo más largo para deleitarse con toda la complejidad gustativa del té; por último, un tercer sorbo para asimilar su efecto en el retrogusto.

Concluyamos con la mejor parte: las hojas y brotes de camellia sinensis (la planta del té). Originalmente la ceremonia china se enfocaba en la infusión del té oolong, variedad que incluso dio pie a su creación. Sin embargo, en la actualidad también suelen incluirse tés verdes, blancos, negros, pu-erh e incluso algunos blends aromatizados con jazmín y otras flores.

Antes de despedirnos, es importante destacar que, fuera de rituales y ceremonias, el té es un elemento fundamental en la vida cotidiana del pueblo chino. Aquí, la infusión de camellia sinensis se bebe todo el día y, literalmente, como acompañamiento de todo tipo de alimentos.