Lampuga festeja con amigos sus 11 años

Si cumplir diez años de vida indica una meta cubierta, el undécimo significa el inicio de un ciclo con amplias posibilidades. Por eso, en el aniversario 11 de Grupo Lampuga, el chef Emmanuel Zúñiga festejó como sabe hacerlo, con la compañía de sus entrañables amigos: Yerika Muñoz, Lula Martín del Campo, Juan Pablo Flores y José Miguel García.

Desde la entrada a Lampuga Polanco, la noche se adivinaba especial; el recibimiento con el mezcal Local —un espadín joven afrutado y con carácter— nos permitía afinar los sentidos para percibir el caudal de emociones que albergaba la cocina. Y para seguir en la misma tesitura, pasamos a la parte anterior del restaurante localizado en la calle Anatole France, donde vimos una trinchera de jarritos sobre la barra y detrás, la artífice del arsenal: la chef Yerika Muñoz (Astrid y Gastón), quien nos preparó la primera sorpresa: un muy disfrutable tuna sour (elaborado, obviamente, con la técnica del pisco sour, pero con esta entrañable fruta cactácea) con una canchita de granos de maíz tostado.

Tuna sour

Ya ante los cubiertos y los platos en nuestros lugares, comenzamos la degustación especial de la noche con un extraordinario aguachile negro de camarón, de la autoría del chef Juan Pablo Flores (Zéfiro/Claustro de Sor Juana), aderezado con tinta de pulpo. Después llegó el pulpo con chorizo y papas, del chef José Miguel García (La Barraca Valenciana), cuyos sabores penetrantes fueron equilibrados con el aceite de ceniza de tortilla, jengibre, hierbabuena y albahaca. Un plato con presencia enérgica.

Para el plato fuerte, el róbalo con puré de ajos rostizados, tapenade y polvo de ajo negro, del chef anfitrión, Emmanuel Zúñiga. En sus propias palabras, Emmanuel confesó que no conocía el ajo negro hasta que se propuso elaborar de manera diferente el puré y se lo solicitó a su proveedor.

Pulpo

Para el cierre en verdad interesante, la chef Lula Martín del Campo (Roca) —quien también participó en el décimo aniversario de Grupo Lampuga— nos presentó su brownie de mole con helado de vainilla, un postre de contrastes afortunados y que dejaban, sí, un dulce picor en boca.

A estas alturas, la expectación y las emociones del principio fueron aligerándose, para dar paso a una sobremesa alegre rubricada por el choque de las botellas de la cerveza Espantapájaros (american amber ale), de José Miguel García. Una firma festiva para una ocasión especial.

Brownie de mole