El origen de la machaca con huevo, platillo tradicional mexicano, también conocido como machacado o aporreadillo, se remonta al siglo XVIII. De acuerdo con el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana de Larousse, su nombre proviene de la acción de machacar la carne con una piedra o palo, en lugar de cortarla, molerla o hacerla picadillo.

Es considerado como uno de los desayunos o cenas más típicos de estados como Sonora y Sinaloa, y se acompaña de tortillas de harina de trigo, frijoles y café.

Los habitantes del norte de México dejaban secar grandes pedazos de carne de res salada para luego machacarlos con marros de mezquite sobre troncos del mismo árbol, hasta lograr el grueso deseado.

Después, la carne se secaba de nuevo y finalmente se cubría para conservarla durante largos periodos de tiempo. El proceso sigue: se sala la carne, que puede ser desde lomo de res hasta pulpa negra o aguayón, se deja secar, se dora en brasas y, por último, se remoja en agua para rehidratarla.

Cuando está blanda y se le retira el exceso de sal, se exprime y queda lista para freír. En la sartén se añaden un par de huevos, jitomate, cebolla, ajo y chile serrano. Pruéba una deliciosa machaca con huevo en El Cardenal, donde ofrecen la experiencia de desayuno norteño con todos los complementos.

 

 

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