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Manzanilla y té: la pareja perfecta

No es té, aunque tiene su encanto… La manzanilla ocupa un lugar destacado en el mundo de las tisanas herbales. Por siglos, esta hierba europea ha sido valorada por sus aromas, sabores y, por encima de todo, propiedades benéficas para el organismo. Bienvenido a otra de las expresiones más fascinantes del mundo de las infusionesFotos: Escuela Mexicana de Té.

Ya le hemos platicado que, contrario a lo que se piensa, la manzanilla no es un tipo de té (hojas y brotes de camellia sinensis) sino una tisana que se obtiene a partir de las flores de la planta chamaemelum nobile o “manzanilla romana”. Sí, también existe la variedad chamomilla recutita, denominada popularmente como “manzanilla alemana”.

Originaria del viejo Mundo, es parte de la familia de las margaritas y los crisantemos (Asteraceae o Compositae), y una de las variedades botánicas más antiguas y más ampliamente usadas alrededor del planeta.

En México, donde la herbolaria es pieza fundamental de la medicina tradicional, la manzanilla posee un estatus particular. Pero ¿qué tiene esta pequeña flor que la hace tan atractiva para millones de consumidores? Allá vamos.

La manzanilla contiene una importante proporción de flavonoides, compuestos de acción antioxidante y eliminadora de radicales libres. Además, sus flores son reconocidas por sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacteriales, digestivas, relajantes… No es ninguna casualidad que miles de millones de tazas de esta infusión se beban todos los días en todo el planeta.

En la industria del té, la manzanilla también juega un papel importantísimo. Literalmente, esta hierba es capaz de mezclarse con todo tipo de frutas, especias, flores, esencias y, por supuesto, hebras de camellia sinensis. Imagine usted un blend repleto de aromas y sabores que, además, reúna los efectos positivos de la manzanilla con todos los antioxidantes, vitaminas, minerales y l-teanina (aminoácido que aumenta las ondas alfa del cerebro y provoca una sensación de relajación) del té. Ya nos estamos entendiendo.

¿Cómo mezclar? Pura, la manzanilla deriva en una infusión de aroma afrutado y sabor sutil, dominantemente dulce y con ligeros destellos amargos en el posgusto. Tomando en cuenta estas características, es posible decir que los ingredientes típicos de blendeo son bien diversos: hojas de menta, hierbabuena, lemongrass, frutos cítricos, jengibre, miel, manzana, vainilla y un sinfín de especias cálidas.

Del lado de la camellia sinensis es posible apuntar a té blanco y té verde como las variedades más comunes a la hora de integrar blends con manzanilla. Frutalidad y matices dulces-amargos son clave para entender la unión. Créalo, algunos diseñadores incluso han apostado por mezclar sus delicadas flores con matcha ceremonial o agujas de té blanco de gama media.

Volvamos a México para cerrar esta entrega. Fanáticos del té: en un país con un profundo apego por las tisanas herbales, la manzanilla debe ser otro vehículo para continuar introduciendo y promoviendo la fascinante cultura del té. ¡Punto! escueladete.mx