Awards food and travel
Lenovo¡Te invita a votar por tus favoritos!

Morelia en Boca

Comunión michoacana

La cocina del ayer y del ahora, los mezcales y el vino, los nuevos talentos y aquéllos ya consolidados, los restaurantes y el Clavijero se unieron para celebrar Morelia en Boca.

Es importante actuar desde la abundancia y no desde la carencia. Sin duda, Michoacán es un estado que se ha visto golpeado por numerosas manifestaciones carentes de sentido humano, pero hoy una vez más, su bella capital, Morelia, se muestra como un destino generoso y abundante, que a través de la cocina y sus diversas y bellísimas expresiones, ha logrado una exitosa tercera edición de Morelia en Boca.

La emoción total llegó desde la inauguración del evento. Un contundente Carlo Petrini (director del movimiento Slow Food y una de las 50 personas más influyentes del mundo) habló de cómo es el campesino quien cuida de la tierra, y de cómo el chef es quien debe cuidar al campesino. Con esta frase, Petrini englobó uno de los objetivos primordiales del festival: estrechar lazos y crear nuevas alianzas a través del conocimiento culinario, no sólo de las recetas, sino de las especies y productos en peligro de extinción, personajes, técnicas e historia.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Alicia Gironella agradeció con la voz entrecortada el homenaje que se le rindió en el festival. Esta cocinera forjada con maíz y piedra volcánica ha mostrado a lo largo de su historia la dualidad entre humanidad y dureza, alegría y dificultades, contemplación y vitalidad, forjando un camino de generosidad que ahora otros tantos siguen.

Si bien aún falta que muchos chefs invitados se comprometan y pongan todo su empeño y profesionalismo en las cenas que se ofrecen en el festival, la amplísima oferta de actividades entre catas, demostraciones, exposición de productos y la ya clásica exhibición de cocina tradicional michoacana por parte de las cocineras tradicionales, es en sí misma una delicia.

Habrá que comprender cuántas manos, voces y esfuerzos se requieren para lograr un evento en el que recintos, personas y restaurantes abren sus puertas de par en par, enalteciendo no sólo a una ciudad o a un estado, sino a un país. Morelia en Boca es un evento de comunión culinaria, en el que cocineros de creencias y corrientes diversas hacen duetos y ternas para mostrar y enseñar su cocina; en el que los productore comparten espacio para dar a probar sus productos con orgullo, y en el que se dan a conocer nuevas promesas que seguramente pondrán en alto el nombre de México, de sus productos y su cocina el día de mañana; pero sobre todo, de sus prácticas culinarias buenas, limpias y justas.

La trascendencia e importancia de éste y muchos otros festivales gastronómicos que aciertan promoviendo la abundancia –por sobre todo aquello que nos falta– y que fomentan y contagian la belleza de una vida en la que todos estamos conectados y en la que somos responsables del bienestar ajeno, requiere que nos pongamos a la altura: en conciencia, receptividad y proactividad. De esta forma actuaríamos desde la abundancia, y justo eso lograríamos. Felicidades por un año más de Morelia en Boca