Contra máximas repetidas hasta el cansancio, la oferta de turismo en Panamá no se conforma con zonas libres de impuestos ni rascacielos a los que se les perdió Miami. En las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí, el extremo occidental del país presume una riqueza natural que hace parecer al Canal de Panamá poca cosa. Fotos: Cortesía Marck Gutt. 

 

Pacífico en Panamá: playas virgenes y safari marino en Boca Chica

 

 Panamá

 

Ubicada a orillas del Pacífico, la provincia de Chiriquí es un cofre lleno de sorpresas. Pese a cobijar una de las ciudades más pobladas de Panamá, son los rincones menos urbanos los que dotan al territorio de grandes atractivos. Manglares tapizados de aves, bosques megadiversos y playas que nada le piden al Caribe, son algunos de los secretos mejor guardados del lugar.

En plan costero, el parque nacional marino Golfo de Chiriquí es ejemplo de conservación y apuesta sólida de Panamá por el turismo. Cuando las ballenas jorobadas no acaparan la atención entre julio y octubre, esta reserva seduce a las visitas con playas vírgenes, arrecifes de coral e islotes en los que se dejan ver aves como pelícanos, garzas y bobos.

 

 

Turismo de montaña: café de altura y puentes colgantes en Boquete

 

Panamá

 

Tierra adentro la provincia de Chiriquí también tiene lo suyo. Si bien los vecinos ticos son los que tienen fama de producir café de altura y construir puentes colgantes en el bosque nuboso, Boquete no se queda atrás. En este pueblo de montaña, la observación de aves, los cultivos artesanales y la oferta de actividades de ecoturismo son cosa de todos los días.

Además de producir café gesha, uno de los más cotizados, la finca Don Pepe abre sus puertas a las visitas para que vean el proceso de producción de café de altura con cata incluida. En plan más activo, Boquete Tree Trek ofrece recorrido en puentes colgantes, circuito de tirolesas, degustación de ron y observación de aves. Con suerte, en compañía de quetzales, colibríes y otras especies representativas de Panamá.

 

Colibrí

 

 

Caribe panameño: cacao artesanal y fauna silvestre en Bocas del Toro

 

También en el occidente de Panamá, pero con vista al Caribe, descansa una provincia que se jura el paraíso mismo. Con cientos de islas y cayos, a Bocas del Toro le sobran playas de arena blanca y mar turquesa. Eso sí, a las postales vanidosas hace falta sumar proyectos agroturísticos sostenibles, restaurantes del mar a la mesa y arrecifes que enamoran a más de un buzo.

En la isla Cristóbal, Ñöbä ofrece recorridos para ver de cerca la producción de cacao. Regida por mujeres del pueblo ngäbe, esta granja es también el lugar ideal para ver diferentes especies de ranas y anolis. ¿Ánimo de animales más grandes? ¡Panamá los tiene! Un recorrido en bote por bahía Honda y Hollywood suele ser suficiente para ver estrellas de mar, delfines y perezosos.

 

Panamá

 

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Don Viajes
Marck Gutt | Don Viajes

Marck Gutt | Don Viajes

Escritor, fotógrafo y bloguero especializado en turismo sostenible. Tiene más de 10 años de experiencia como generador de contenido y cerca de mil historias publicadas en diferentes medios nacionales y extranjeros. Cree que los mayores placeres de la vida tienen que ver con las bondades de la naturaleza, la calidez de la gente y el tino de la espontaneidad.

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