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Platillos mexicanos con nombres peculiares

Si hay algo igualmente rico y variado en México a la par de su gastronomía, es su lenguaje. Por lo cual, no es de extrañarse que algunos platillos tengan nombres que son ejemplo del imaginario colectivo y que deben ser tomados con poca literalidad como los que leerás a continuación.

Piedrazo

Un antojito de Oaxaca cuya base es un pan de harina morena, compuesta por el grano del trigo, que es horneado dos veces para que quede muy duro, como las piedras, lo que lo hace ideal para sumergirlo en salsa de chile pasilla y acompañarlo con papa, cebolla en vinagre y queso fresco. Suele comerse como botana más que como plato completo por lo que es usual encontrarlo en puestos ambulantes del centro histórico de la ciudad.

Beso de ángel

Un dulce origen andalusí que está hecho de nuez picada mezclada con leche condensada y/o mantequilla y brandy en forma de bolitas que luego son “revolcadas” en azúcar glass. No hay registro de porqué se les llame así pues son mayormente conocidas como beso de nuez; son usuales en las reuniones pues hacen excelente maridaje con licor de nuez, brandy o un expresso por la tarde.

Gordita

Se le llama así a la llamada «garnacha» por excelencia. Una tortilla gruesa, inflada o rellenita, vaya la redundancia “gordita”, que puede ser frita en manteca o aceite; al comal u horneadas. Hay una enorme variedad de ellas, pues cada estado y ciudad tiene su manera de hacerlas; en la Ciudad de México las más conocidas son las de chicharrón prensado que van fritas y se acompañan con queso espolvoreado, crema y salsa. También está la variante que se prepara a base de nata, que son pequeñas, dulces y quebradizas, que se cosen en comal. En algunos estados también se les conoce como bocoles.

Gringa

En México es la forma coloquial de llamarle a las chicas estadounidenses, y precisamente fueron un par de «gringas», amantes de los tacos al pastor, quienes las inventaron en 1969. Al creer que la tortilla de maíz manchaba los dientes, le pidieron al taquero, hiciera sus tacos con tortillas de harina que eran usadas normalmente para las quesadillas. Hoy en día las hay de hongos y arrachera, pero las originales, son las que están hechas con esta maravillosa carne de cerdo; queso Oaxaca y manchego; cebolla y cilantro picadas; salsa y piña ahumada.

Guacamaya

No estamos hablando de otro animal exótico que se cocine en México, sino de una composición, autoría del Estado de León Guanajuato, conformada por bolillo dorado; durito – chicharrón de cerdo muy crujiente-; piel de cerdo encurtida llamada «cueritos»; aguacate y pico de gallo. Aunque, su nombre realmente se originó por boca de su original creador Don Demetrio, quien vendía «duritos» con bolillo y a Juan, un cliente impertinente que hablaba mucho – como guacamaya- después de beber algunos tragos de tequila.

Caldo de oso

Un clásico de Chihuahua, y no, no está hecho de este mamífero, es más, en este estado ni osos hay. Se trata más bien de un suculento y concentrado caldo de cabezas y/o medallones de bagre, chile ancho y hierbas aromáticas que es acompañado de jugo de limón, chile y perejil picado. Se cuenta que su nombre es la deformación de “caldo odioso”, apelativo recibido en la presa La Boquilla en Camargo, lugar en donde lo comieron tanto al punto de hastiarse y llamarlo de esa manera.