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Platillos con nombres muy mexicanos

La gastronomía en general, cuenta con una variedad inmensa de preparaciones, cuyos nombres nos remiten al hogar, a la niñez, a una persona en particular o inclusive a nuestro propio país. Aquí te dejamos cinco platillos que desde el nombre te harán recordar a México.

Budín azteca

Platillo que se consume usualmente como plato fuerte a la hora de la comida. Se trata de varias capas de tortilla fritas colocadas en un molde, entre las cuales se incluye un relleno compuesto por rajas de chile poblano, elote, cebolla, jitomate y calabaza picada. Esta mezcla de ingredientes – excepto la cebolla- le aporta esta clasificación de “a la azteca”, puesto a que conformaban la alimentación básica de esta civilización, siendo el maíz, chile y calabaza los más importantes. Hoy en día también son bañadas en salsa roja o verde y se le puede agregar pollo deshebrado, crema y queso haciendo que algunos se refieran a este platillo como “lasagna mexicana” aunque también es conocido como torta Cuauhtémoc o Moctezuma.

Sábana a la tampiqueña

Aunque muchos no lo crean, el platillo no tiene origen en el puerto del cual comparte su nombre, si no con el Tampico Club, un restaurante del antes Distrito Federal. Se compone de una porción de carne delgada que es acompañada con rajas de poblano, enchiladas, queso panela y nopales asados, frijoles charros y salsa mexicana. Su creador José Inés Loredo tomó inspiración de la Huasteca Tamaulipeca, en donde suelen acompañar la carne y cecina con enchiladas y frijoles. Actualmente tiene variaciones por medio de los restaurantes que la han reproducido, entre las que se incluyen queso espolvoreado y crema, arroz, cebollitas de cambray asadas y guacamole.

Consomé ranchero

Originalmente es un caldo servido con pollo deshebrado o menudencias, arroz blanco, tiras de tortilla frita y aguacate en rebanadas. Es muy usual comerlo de entrada o plato fuerte, ya que es muy «llenador»,  puesto que también se le acompaña con trocitos de chicharrón, cilantro, cebolla y chiles picados con un toque de jugo de limón. Cada región tiene su propia versión en la que se puede sustituir el pollo por res o añadirle algún chile seco para aportar color y sabor.

Huachinango a la veracruzana

Originario de Sotavento Veracruz, es una icónico platillo de la región que puede realizarse con otros pescados como pargo o robalo. Pero, sin duda el huachinango le da un sabor realmente delicioso al mezclarlo con una salsa de jitomate, cebolla, ajo, hierbas aromáticas y la resaltante acidez y sutil amargor que le dan los chiles güeros y las aceitunas verdes. Este pescado, que debe ser pequeño, tradicionalmente es sumergido en crudo y entero pero sin vísceras, dentro de la salsa para potenciar su sabor, sin embargo, ahora es muy común que se fría el pescado aparte para facilitar su consumo sin el peligro que implican las espinas.

Tamales oaxaqueños

Se les conoce así en la Ciudad de México a aquellos tamales que son preparados a partir de masa de tortilla, ya que los más comunes están hechos con una masa de maíz con una base diferente, y envueltos en hoja de plátano. Entre sus rellenos más comunes se encuentran la costilla de cerdo o pollo deshebrado en salsa verde, mole negro o amarillito, típicos de Oaxaca, así como de chipilín, una hierba tierna de suave aroma y sabor que se consume en la región sureste del país. Estos tamales forman parte del folclore de la Ciudad de México, ya que conforman el pregón popular “lleve sus ricoos tamales oaxaqueñooos, hay tamales oaxaqueños, tamales calientitoooos”, que suelen decir los vendedores de este alimento.