Retorno a las raíces: Jorge Vallejo

 

Retorno a las raíces: Jorge Vallejo

Jorge Vallejo pertenece a una familia de cocineras profesionales, de ahí que en Quintonil resalte los sabores endémicos de México, que comparte en un interesante menú.

Su crianza estuvo a cargo de sus abuelos. A los 16 años, con la adolescencia en plena efervescencia y como dice el dicho, “en la edad de la punzada”, su conducta no era idónea, y lo corrieron de la preparatoria.

Su madre le dio un ultimátum, con lo que tuvo que trabajar hasta que reanudara el ciclo escolar. Entonces entró al restaurante de un amigo de la familia, quien le permitió empezar como los grandes: desde abajo. Lavó platos, limpió verdura, ayudó en la cocina y así empezó su formación como cocinero. Después de este periodo, retomó la escuela y terminó la prepa, pero ya sabía a qué quería dedicarse.

Decidió estudiar Gastronomía en el Centro Culinario Ambrosia (CCA), y después realizó sus prácticas profesionales en España, al lado del chef Santi Santamaria. A su regreso, ingresó en un restaurante de Acapulco como chef y más tarde, por azares del destino, empezó a trabajar en los cruceros Princess, donde permaneció por tres años para aprender toda la experiencia y disciplina que necesitaba, hasta que un día, literalmente, abandonó el barco.

Entre sus metas surgió un nuevo objetivo: integrarse a las filas de Pujol, junto al gran cocinero Enrique Olvera, hoy en día uno de sus mejores amigos.

En este restaurante no sólo participó en varios proyectos, sino que entre los fogones y las comandas, tuvo la fortuna de conocer al amor de su vida: Alejandra Flores. Con ella decidió iniciar todo un proyecto de vida y de pareja: el restaurante Quintonil, situado en Polanco, en la Ciudad de México. El resultado: el mejor maridaje de su vida.

 

Lo mejor de Quintonil son las personas

Alejandra, su esposa, su cómplice, sus ojos y sus oídos en el salón de Quintonil, es el alma del restaurante: ella atiende a los comensales, mientras él dirige la cocina como debe ser: cocinando. Hoy disfruta compartir este proyecto no sólo con la mujer que ama, sino también con su equipo de cocina. Juntos viven la experiencia como si fueran una familia, por eso se rodea de gente creativa, con ímpetu de crecimiento y objetivos en común. “Lo mejor de Quintonil son las personas”, asegura.

Desde joven, para Jorge la cocina ha sido el pretexto para que todos los días aprenda y crezca como cocinero, esposo, amigo y especialmente, como ser humano. “En la vida y en la cocina nacemos sabiendo nada y nos morimos sabiendo menos”.

Entre sus amigos cocineros están Enrique Olvera, Guillermo González Beristáin, Diego Hernández Baquedano y Daniel Ovadía; con ellos disfruta un buen vino o una cerveza. Además de compartir el placer del buen comer, también aprende de sus experiencias de vida, de cocina y de sus críticas. Así obtiene retroalimentación, ve sus errores y trata de corregirlos.

Claro y conciso, así es Jorge Vallejo: “Lo que más disfruto en la vida es comer y hacer felices a las personas a través de los alimentos; el gusto de servir es maravilloso. Por eso hago lo que más me gusta: cocinar”.