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Sensoria, una experiencia gastrosensorial en Ciudad de México

Entrar a un cuarto totalmente cerrado, sin ventanas, con muros blancos y una enorme mesa de un material liso y también sin color alguno, puede no sonar tan cálido como ir a un restaurante, pero lo que está por suceder, te hará cambiar de opinión. Hablamos de Sensoria. Las luces se apagan. De pronto, todo se ilumina y aparecen imágenes en las paredes. Parece ser que estamos en un laboratorio o una nave especial, con botones, números y controles en la mesa. Al salón entra un científico un poco loco que nos avisa que estamos a punto de iniciar un viaje por el tiempo. Fotos: Cortesía. 

En un momento, nos encontramos en el interior de una maquinaria con grandes tuercas que nos está transportando. Llegamos al México prehispánico, donde una mujer con vestimenta de esa época y un penacho en la cabeza, realiza una pequeña ceremonia antes de narrarnos lo que el universo significa para ella.

 

Sensoria

 

Otros personajes con penacho entran con una cajita en sus manos. La depositan frente a cada lugar en la mesa, sobre la cual está el dibujo de un calendario azteca que gira. Al abrir la caja, el olor del pescado tikin xic inunda el salón y ese delicioso aroma se maximiza en la boca. Su acompañante perfecto es el vino blanco Calixa chardonnay, de Monte Xanic.

Estamos en Sensoria, en su temporada “Alegría Mexicana», una experiencia gastrosensorial que ofrece Nido, el restaurante escuela del Colegio Superior de Gastronomía.

 

Platos con historia

 

Sensoria

 

El siguiente punto al que nos trasladamos en la máquina del tiempo, es a la época colonial. Llegamos a una hermosa cocina de una casona en Puebla. Por una ventana se observa el Popocatépetl nevado; los azulejos de las paredes se replican sobre la mesa.

Hasta allí llega un mole poblano con confit de pato, maridado con un tinto syrah Monte Xanic. Las notas dulces de esa espesa salsa nos llena de alegría el corazón de lo rico que está, y el vino redondea la experiencia. El plato llega de color blanco, pero a medida que partimos un pedazo, las líneas azules de la talavera aparecen y lo decoran.

 

Sensoria

 

Los siguientes dos tiempos de esta cena de cinco tiempos, suceden en una ambientación (hecha con imágenes proyectadas en paredes y mesa) que nos transporta a la celebración de la Independencia nacional, así como a un elegante vagón de tren en la época porfiriana.

En el primero disfrutamos un exquisito chile en nogada, el cual acompañamos con Chenin Colombard de Monte Xanic, y en el segundo, un filete rossini con Gran Ricardo de la misma bodega.

 

Sensoria

 

La última parada fue la época actual, en una celebración de nuestra mexicanidad que incluía música de mariachi -quienes aparecían en una de las paredes-. Disfrutamos mucho del postre, una original piñata hecha de chocolate que había que golpear con un palito para disfrutar su dulce contenido.

Cerramos brindando con Calixa Blend de Monte Xanic y agradeciendo haber vivido esta cena inolvidable dentro de un escenario único. Sensoria está disponible todos los jueves, viernes y sábados a las 19:30 horas, con una capacidad para 12 personas. Dónde. Av. Sonora 189, Hipódromo, Cuauhtémoc. Indispensable garantizar la reservación: 5584 3800 ext. 151. Costo: $2,590 por persona. sensoria.mx, montexanic.com.mx, sg.edu.mx

 

Sensoria

 

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