SHA Wellness Clinic, enclave en armonía

Dejarse envolver por la belleza de este santuario de relajación y ponerse en las manos del equipo de profesionales del bienestar de SHA Wellness Clinic, me regaló una experiencia que trasciende unas vacaciones: se trata de inspirarse a llevar un estilo de vida consciente, sano y equilibrado.

Como editora de una revista internacional de viajes y gastronomía tengo el privilegio de vivir escapes idílicos, de esos que permiten explorar más allá de lo conocido y marcan nuestra memoria para siempre.

SHA

Cuando me dijeron que había un lugar en el mundo, en Alicante (España), rodeado de montañas y mar, donde todos los días se ofrecen actividades, terapias y menús que alimentan con conciencia y responsabilidad la mente, el alma y el cuerpo de sus huéspedes, supe que debía conocerlo.

Los seres humanos nacemos programados para buscar, además de la sobrevivencia, la belleza y el bienestar… Esa idea que alguna vez escuché, vino a mi cabeza una y otra vez durante los días que pasé en SHA, un sitio privilegiado en el que cada rincón, cada vista, cada experiencia y cada miembro del equipo está consagrado al bienestar, a crear una atmósfera de introspección y armonía.

SHA Sunrise terrace

Siempre he pensado que los seres humanos somos cazadores natos del placer, y los viajeros, para obtenerlo, cruzamos fronteras en busca de los paisajes más conmovedores, probamos todo tipo de ingredientes con la misión de encontrar el sabor que despierte todos nuestros sentidos y que alimente nuestro cuerpo de manera equilibrada y armoniosa, por eso entablamos encendidas conversaciones alrededor de una mesa, celebrando los encuentros, las risas. Y eso fue justamente mi experiencia en SHA, donde además de reconectar conmigo misma, con mi faceta más auténtica, sabia y relajada, me encontré con ciertas personas: varios terapeutas y un equipo de atención al cliente que me conmovieron y lograron dejar una enseñanza en mi estilo de vida.

SHA Cuisine

Despertarse para dar una caminata por una ruta de ensueño; mantener una conversación con María, la nutrióloga que me hizo entender la fuerza de una dieta macrobiótica; degustar todos los días un menú completo y sanador, compartiendo risas con Mila, la apasionada relacionista pública de Sha; conocer a Eva, quien con generosidad y entrega da sesiones de acupuntura; recibir la sanación a manos de Pablo, terapeuta y osteópata con quien sentí que mi cuerpo (y hasta mi alma) volvió a ponerse en su lugar, o tomar una meditación de mindfulness fueron experiencias que siguen resonando en mí, a un par de semanas de haber regresado a casa.

SHA me recordó la consigna de vivir en carne propia la frase del poeta Fernando Pessoa: “Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos sino lo que somos”, y concluí que el viaje más memorable es el que conduce a nuestro interior, el que nos recuerda nuestra capacidad para sanarnos a nosotros mismos, sorprendernos y hallar la belleza y la armonía, estemos donde estemos.