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Tamal, delicia prehispánica

Oh tamal cocinado perfectamente bien, al punto de derretirse en nuestros paladares y dar calor a nuestros corazones”, dice un fragmento del libro Tamales, Comadres and the meaning of Civilization, de las autoras Ellen Rojas Clark y Carmen Tafolla, en donde se describe la relación de México y los tamales, preparación obligada en nuestro país, y que los afortunados que encontraron el niño en la rosca de reyes, pagarán hoy, 2 de febrero, Día de la Candelaria, los deliciosos tamales y el atole.

El tamal, del náhuatl tamalli “envuelto”, es un nombre que se le ha dado a varios platillos latinoamericanos preparados usualmente con una mezcla de maíz; a la que se le fueron añadiendo ingredientes europeos como la manteca de cerdo, hoy día uno de sus principales ingredientes, y una variante de relleno que se cuece dentro de una hoja al vapor, para finalmente ser envueltos en hojas de mazorca. No hay registros suficientes que avalen el porqué es que los comemos durante dicha celebración; sin embargo, se cree que puede relacionarse con la fiesta registrada por el cronista Fray Bernardino de Sahagún, acerca del nacimiento del Sol y comienzo del año mexica el 12 de febrero.

 

Durante la celebración las mujeres mexicas cocinaban tamales en los comitalli, unas ollas de barro redondeadas que eran utilizadas como antiguas vaporeras y que representaban la figura femenina del embarazo del que surgían pequeños niños del maíz -tamales- que se ofrecían y compartían aquel día. Posteriormente dio pie a la mezcla entre fiestas relacionadas con la luz; el día de la Candela de España y el nacimiento del Sol por parte de la cultura prehispánica.

«Comían también tamales de muchas maneras; unos de ellos son blancos y a manera de pella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados... otros tamales comían que son colorados…», expresaba a principios del siglo XVI, Fray Bernardino de Sahagún, en el libro Historia General de las cosas de Nueva España. 

 

Por otro lado, la influencia del tamal en las mesas mexicanas durante una celebración también se registra en un festín llamado Huauhquiltamalqualiztlicomer tamales hechos con hojas de amaranto”, en los que este alimento era compartido en honor al dios Tláloc a la mitad del décimo octavo mes del Izcalli -periodo-.

Entre los tamales más populares en México se encuentran los envueltos en hoja de maíz, los oaxaqueños con su hoja de plátano, el zacahuil elaborado en tina de metal; los de chipilín de Tabasco, y las corundas y uchepos, típicos de Michoacán.

Así que este, llamado por algunos, “capricho gastronómico”, es la mejor manera de clausurar las fiestas navideñas o simplemente de darte un gusto al saborear las especialidades de casa o localidad, y porqué no, de probar alguna variedad, de las muchas que hay en el país, en compañía de tus seres queridos. ¡A comer tamales se ha dicho!

También checa la nota Tamales y atoles mexicanos.