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Té blanco, la esencia de la camellia

Blanco, verde, amarillo, negro… en el mundo del té las referencias cromáticas lo son todo. “¿Acaso los colores del té no hablan de su aspecto visual?”, ¡claro!, aunque también son capaces de expresar su origen, proceso productivo, carácter sensorial e incluso calidad. Fotos: Escuela Mexicana de Té. 

Antes de apuntar a la estrella de esta entrega, le prometimos té blanco, es importante repetir que todos los distintos tipos de té surgen a partir de las hojas y brotes de una misma planta: la camellia sinensis. Los procesos productivos (marchitado de las hojas, enrulado, oxidación y, en algunos casos, fermentación) son los que determinan si trata de té blanco, verde, amarillo, oolong, negro o pu-erh. Vayamos pues al inicio de todo.

Originario de China –algunos investigadores sitúan sus raíces en la provincia de Fujian–, el blanco es la forma menos procesada del té. Tradicionalmente, sólo los brotes más nuevos de la planta (apicales) se utilizaban para su confección, una práctica que se ha ido modificando con el paso del tiempo para dar paso a la utilización de hojas enteras y partidas. ¿Cómo se produce?, las hojas y brotes de camellia se recolectan y simplemente se marchitan y secan, evitando al máximo su oxidación; ¡sí!, una taza de té blanco permite descubrir la esencia más pura de la camellia sinensis.

“¿Y a qué sabe?”. Para quienes se van iniciando en este mundo, el té blanco pudiera parecer un líquido incoloro y neutro, casi como beber agua simple caliente. No hay, querido lector, nada más alejado de la realidad. Estas infusiones están llenas de delicadas notas frutales, de hierbas silvestres, flores blancas y azúcar cruda, entre muchos otros descriptores; en boca predominan acentos dulces, muy similares a las de un almíbar ligero, y una astringencia sutil.

Hablando de procedencias hay que decir que los tés blancos de China poseen fama internacional debido a su gran expresión aromática y gustativa, sin embargo, hoy también se pueden encontrar grandísimos ejemplares en plantaciones de India, Sri Lanka, Malawi y Kenia. También debemos mencionar que el té blanco es uno de los más costosos, especialmente cuando se elabora exclusivamente con brotes apicales.

¡Recomendaciones! Entre las variedades que pueden conseguirse fácilmente en México están el Silver Needle, cuyas hebras se reconocen por su forma de aguja y vellosidades plateadas, y el Pai Mu Tan (Bai Mu Dan), de hojas y brotes jóvenes plagados de sabores frutales, florales y torrefactos. En cuestión de blends, la sugerencia son hebras aromatizadas con pétalos o esencia de jazmín, botones de rosas, crisantemos, hojas de menta, granada…