¿Sabes como endulzar la vida? Si tus preparaciones y postres tienen la justa cantidad de dulce serán inolvidables. Por eso, te enlistamos aquí cinco tipos de azúcar y endulzantes, mismos que puedes utilizar en diferentes recetas y ocasiones para obtener mejores resultados en tus platillos.

Azúcar invertido

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Es un tipo de azúcar líquido que se obtiene por la separación de las sacarosas que lo componen en los elementos básicos que la componen, es decir glucosa y fructosa. Es un buen ingrediente por utilizar en masas que se hornearán, pues ayuda a retener la humedad y acelera la fermentación de la levadura; también cuando quieras hacer un helado es una buena opción ya que no cristaliza y permite que el resultado sea más suave y cremoso.

Piloncillo

azúcar

Está hecho a partir del jugo no destilado de la caña de azúcar. Su sabor es ligeramente anisado ya que no ha sido totalmente refinado. En nuestro país se conoce como piloncillo, sin embargo en otros países sudamericanos lo conocen como raspadura (Panamá), chancada (Perú), o panela. Es la base de distintos postres mexicanos tales como los camotes enmielados, las calabazas en piloncillo e incluso de los atoles como el champurrado.

Azúcar morena

Es un tipo de azúcar con sacarosa de color marrón, característica que debe a la presencia de melaza. Su refinamiento es parcial o inexistente, por eso es naturalmente húmedo y posee mayor cantidad de minerales que el azúcar blanca de mesa. Por lo tanto es más saludable, aunque claro, con moderación.

Azúcar blanca

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Se trata del endulzante de mesa por excelencia pues es muy utilizado para muchas ocasiones diferentes: desde endulzar un café, un té o postres y hasta para dar sazón a la salta de tomate típica italiana. Se obtiene a partir del jugo de caña de azúcar que luego es refinado. De ella se derivan el azúcar súper fino y azúcar glas, que son ésta misma con un molido más delicado.

Melaza

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Se puede decir que la melaza es el residuo que queda del jugo de caña de azúcar que ha sido sometido a todos los procesos de refinación y que no se ha podido cristalizar. Su sabor es dulce y fuerte, ligeramente tostado. Puede ser utilizado para cualquier elaboración de repostería, especialmente en bizcochos y pasteles, ya que ayuda a mantener la humedad de los mismos. También se puede utilizar como salsa de acompañamiento en pasteles, flanes y postres. ¡Ah! Y para hacer unas galletas de jengibre perfectas, necesariamente utilizarás este ingrediente.

 

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