Aplausos para quienes han movido cielo, mar y tierra para que miles de espacios tengan información en braille y rampas para sillas de ruedas. Esa es la accesibilidad que hace falta. Lo de extenuar mulas y construir carreteras para que nadie se quede sin llegar a la cima de la montaña, eso es no entender nada del turismo accesible. Fotos: Mark Gutt. 

 

El Nevado de Toluca: como llegar a la cima sin esfuerzo

 

No son muchos los lugares en México donde se puede ver nieve, menos aún en la zona centro y sur del país. Gracias a su elevación que rebasa los 4,600 metros sobre el nivel del mar, el Nevado de Toluca es uno de los picos que se viste de blanco en los meses más fríos del año. Ajeno a nuestra realidad tropical, el fenómeno llama la atención a lo bestia.

Somos demasiados los curiosos que visitamos el Nevado en invierno. Porque se antoja como una actividad excepcional, pero sobre todo porque la tenemos fácil. En nombre del turismo accesible, la década de 1930 fue testigo de la construcción de un camino que conduce hasta la cumbre del Nevado. Ahora cualquier coche basta para hacer cima en una montaña en la que se ven más dorilocos que teporingos.

 

Turismo accesible

 

 

Preparación: el que quiere azul celeste, que le cueste

 

Dicen que el Uribe 121, un buque hundido frente a la costa de Baja California, es uno de los arrecifes artificiales más sorprendentes para bucear en el Pacífico norteamericano. Dicen también que, cuando se trata de escalar, pocas montañas son tan retadoras como el Potrero Chico de Nuevo León. No puedo asegurarlo porque no he buceado el Uribe 121 ni he trepado Potrero Chico. Y no es que me falten las ganas, me falta la preparación.

Interpretar videos con lenguaje de señas y emitir mensajes sonoros para receptores auriculares son actos de inclusión y accesibilidad necesarios. Construir túneles submarinos para que todos podamos ver la vida del Uribe 121, buzos o no, es consentir caprichos berrinchudos. De lo primero falta y de lo segundo sobra. Ahí está Javi Noble, versión emiratí, con su pista techada para esquiar en nieve en Dubái.

 

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Falso merecer: el rol de la accesibilidad en el turismo

 

Si viajamos por gusto es porque somos curiosos, porque en alguna medida nos intriga lo desconocido. El problema no es querer saber qué hay en la cima de la montaña o en el fondo del mar, sino jurarse merecedor de esos saberes a cualquier costo. Con tal de saciar antojos recreativos, construimos carreteras que parten montañas, encerramos jaguares en jaulas y hacemos nevar en el desierto.

Si quiere Mahoma que vaya a la montaña. También que acampe en La Guajira, que reme en el río Bravo y que busque quetzales en el bosque nuboso de Costa Rica. Pero por favor, dejemos de malentender el turismo accesible y de acercar la montaña a Mahoma. A Pedro. A Lupita. A Carmen que viene con la troca llena. A Juan que ya casi llega. A David. Y a Javi. ¡Ah no, a Javi no! Él se quedó esquiando en Dubái. Gajes del turismo.

 

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Marck Gutt | Don Viajes

Marck Gutt | Don Viajes

Escritor, fotógrafo y bloguero especializado en turismo sostenible. Tiene más de 10 años de experiencia como generador de contenido y cerca de mil historias publicadas en diferentes medios nacionales y extranjeros. Cree que los mayores placeres de la vida tienen que ver con las bondades de la naturaleza, la calidez de la gente y el tino de la espontaneidad.

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