Viajo sola desde los 17 años de edad: por trabajo, por viajera, por turista, por necia, por desobediente, por feminista, porque me apasiona… Y porque desde la primera vez entendí que un destino se revela de manera más generosa y mágica cuando viajas en silencio, llena de curiosidad y dispuesta a descubrir qué estás haciendo allá en realidad, lejos de casa. Mi pasión personal se convirtió en una misión intrínseca de inspirar a otras mujeres a apropiarnos de nuestro derecho a viajar, solas o acompañadas. Fotos: Carlos Sánchez Pereyra y Charly Ramos. 

 

Tengo mis razones

 

Viajo sola para celebrar la soledad en su concepto más elevado, el que me lleva de un despertar a otro. Viajo sola para acceder a mi viaje interno, para tomar trenes a lugares donde nunca he estado, para aprender a leer mapas, a cuidarme, a conducir del otro lado, a hablar en idiomas insospechados, a perderme sabiendo que siempre me voy a encontrar.

Sí, hay peligros, hay accidentes —no necesariamente más probables que cuando vamos acompañadas—, hay miedo, hay decisiones que debemos tomar sin consultar con nadie, hay miles de retos, trampas de turistas, obstáculos… Pero, sobre todo, hay ese deseo imperativo de ir tan lejos que un buen día deja de asustar la distancia.

 

Somos Viajeras

 

¿Y no te da miedo?

 

He olvidado ya las respuestas que doy a las preguntas más recurrentes: ¿dónde está tu novio? ¿Y no te da miedo? Pero, ¿no te aburres? ¿Crees encontrar a alguien que te aguante el ritmo? ¿Prefieres un lugar en la barra para no sentirte sola en la mesa?

Cuando decidimos viajar solas, debemos estar preparadas para escuchar cualquier tipo de preguntas, comentarios, opiniones personales, que muchas veces no hemos pedido. Que si ya te volviste loca, que por qué no viajas con un grupo organizado, que si tal destino es peligroso, que si no has escuchado lo mal que ha terminado todo para otras viajeras…

Por lo general —y esto lo aprendí con el tiempo— esos temores son de quienes nos los dicen, no nuestros. Se trata de proyecciones, que no son personales pero hay veces, en especial cuando estos comentarios provienen de nuestro entorno más cercano, que pueden disminuir nuestro empuje. Yo mantengo el fuego encendido y mis ganas de viajar nutridas de pura sabiduría feminista, como la que encuentro en los escritos de la célebre autora Virginia Woolf: “como mujer no tengo país. Como mujer no quiero un país. Como mujer mi país es el mundo entero”. 

 

Somos Viajeras

 

Viajeras que inspiran

 

Por mi parte, yo también me inspiré —y lo sigo haciendo— en un sinfín de mujeres que desde tiempos antiguos ya habían desafiado las reglas sociales, las limitaciones internas y externas, y la falta de apoyos para explorar el mundo; en las mujeres que repitieron como un mantra las palabras “derecho y libertad” hasta que las materializaron en un mapa lleno de sitios recorridos. Algunos de los primeros registros son el de lady Mary Wortley, quien en 1716 realizó una travesía por el Imperio Otomano, y el de la periodista Nellie Bly, quien retó al escritor Julio Verne y le dio la vuelta al mundo en menos de 72 días en 1889.

Con fuerza avasalladora, resonaron en mí las palabras de la exploradora, etnógrafa y cronista de viajes Ida Pfeiffer (1797-1948), quien debió esperar a cumplir los 45 años para dejarlo todo atrás y emprender el primero de sus dos recorridos al mundo que la harían pasar a la historia:

Habrá quienes piensen que hice un viaje tan largo por vanidad. Lo único que puedo decir es que quien así lo entienda, debería emprender una aventura como la mía para convencerse de que nada, salvo un interés natural por viajar, un deseo desmesurado por adquirir nuevos conocimientos, podría ayudar a una persona a superar las dificultades, las privaciones o los peligros a los que yo he estado expuesta.

 

Viajeras

 

Los números en femenino

 

El porcentaje de mujeres recorriendo el planeta por placer o negocios ha crecido en los pasados 10 años hasta en 230%, por eso el sector se ha adaptado a las necesidades de las viajeras, pero aun así hay que seguir cuidándonos, compartir recomendaciones y rutas sugeridas.

Las mujeres viajan en solitario o con amigas en busca de experiencias gastronómicas, espirituales, de empoderamiento, de relajación y culturales, entre otras. Y cada día lo hacen más: de acuerdo con una encuesta del World Travel Market, una de cada ocho mujeres en Latinoamérica está dispuesta a hacer un viaje en solitario en los próximos años, por lo que el mercado de los viajes de y para mujeres seguirá en aumento.

En Food and Travel celebramos, con esta columna escrita desde nuestra feminidad, la ruta andada por quienes llegaron antes que nosotras y nos abrieron caminos. Esperamos que la inspiración vertida en estas letras sirva de pretexto para seguir saboreando el mundo en el que vivimos y que tenemos el derecho a explorar.

 

También lee Tips para viajar sola. 

Cecilia Núñez

Cecilia Núñez

Es periodista de viajes y gastronomía. Directora Editorial y socia de Food and Travel México, y locutora en Imagen Radio. A lo largo de 19 años de carrera, ha publicado sus crónicas de viaje y gastronomía acerca de más de 50 países en medios nacionales e internacionales. Ha creado, desarrollado y editado el concepto de secciones especializadas en viajes en diversos periódicos mexicanos y programas de radio. Síguela en Instagram como: @cecinunez

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