Llegó el día de volver a viajar, ahora en la nueva normalidad, y para ello elegí como destino la Riviera Maya, porque la promesa de mar y cielo de este concepto en Quintana Roo empataba con las recomendaciones de frecuentar espacios abiertos. Además, luego de mucho evaluar, me dio confianza saber que sus hoteles estaban implementando medidas rigurosas de seguridad sanitaria. El resort para comprobarlo, el Fairmont Mayakoba. Fotos: Arturo Torres / Adobe Stock. 

 

El momento de la verdad

 

Arribé al aeropuerto de la Ciudad de México con careta, cubrebocas y guantes, y al ingresar mi primera impresión fue de ligera sorpresa, pues el pasillo principal estaba despejado a pesar de la hora. Sin embargo, todo ello desapareció en el mostrador de la línea área: sin saber para qué o por qué, la gente hacía filas apretadas.

 

Viajar nueva normalidad

 

Entre la confusión, me enteré de que la fila se formó para responder el Cuestionario de Factores de Riesgo para Viajeros, y que era necesario llenarlo y mostrar el código QR resultante para ingresar a sala de espera. Lo hice frente a una agente de seguridad, quien amablemente me explicó el proceso de forma personalizada.

 

Volando sin Susana Distancia

 

El vuelo venía lleno, pero la tripulación hizo hincapié en que los filtros de aire de la cabina eliminan cualquier presencia viral. Los sobrecargos también fueron fundamentales para coordinar el desembarque fila por fila y evitar el amontonamiento de pasajeros en el pasillo. De este modo, pude atestiguar cómo es volar en esta nueva época.

 

Viajar nueva normalidad

 

Volver a viajar al paraíso

 

Tras hora y media en las nubes, llegué a Cancún y el nerviosismo se disipó lentamente. Una hora después, en Fairmont Mayakoba, me recibieron con alcohol en gel, toma de temperatura y un cuestionario. Al hacer check in, me informaron que las habitaciones se asean cada tercer día para evitar el contacto, y que el hotel operaba al 40% de su capacidad. Por ello las áreas públicas estaban libres y aireadas.

 

Piscina Fairmont Mayakobá

 

Todo el personal y la mayoría de los huéspedes portaba cubrebocas, y por todo el hotel hay expendedores de alcohol en gel. Y aunque la realidad pandémica no se borró de mi mente, la atención discreta a las medidas de higiene hizo que este primer viaje en la nueva normalidad cumpliera sus objetivos: relajarme y ver hacia dónde irá el turismo en el futuro.

 

Gel en Fairmoint Mayakobá

Reflexión para la nueva normalidad

 

De vuelta en casa, puedo decir que este primer viaje fue satisfactorio gracias al personal con quien traté. Desde el aeropuerto hasta la suite, todos estuvieron comprometidos con la seguridad. Así, a los viajeros nos toca asumir nuestra parte, ser responsables con nuestra salud, informarnos y acatar normas sin dejar todo el peso en los profesionales de la hospitalidad.

Es hora de demostrar que México no solo tiene excelentes prestadores de servicios turísticos sino también turistas extraordinarios.

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