Mes: julio 2015

La temporada alta es de noviembre a abril. Para una playa verdaderamente privada, visita Costalegre de junio a agosto.

Cómo llegar

Inicia la ruta de norte a sur: Aeroméxico (01 800 021 4000, aeromexico.com) tiene vuelos directos diariamente desde la Ciudad de México a Manzanillo. Interjet (01 800 01 12345, interjet.com.mx) tiene vuelos directos diariamente desde Puerto Vallarta a la Ciudad de México. Renta un auto en Manzanillo desde $300 por día (budget.com.mx) y toma la carretera federal 200 hacia el norte.

Dónde quedarse y dónde comer

Grand Bay Hotel Cruzando la laguna de Navidad, se encuentra este hotel de lujo con 200 habitaciones. Además, de vistas espectaculares a la laguna y a las playas del Pacífico, goza de una Marina donde yacen yates de lujo (pregunta por los recorridos). Una opción gastronómica que debes contemplar es Antonio’s, un restaurante de cuatro diamantes que enaltece la alta cocina mexicana y a los tequilas, con más de 200 en su bar. Habitación doble desde $2,000 por noche, desayuno incluido. 01 (314) 331 05 00, islanavidad.com.mx

Costa Careyes Este resort privado ofrece 10 km de costa y playas protegidas y un estilo de vida que combina lo mediterráneo y lo mexicano. Ya sea que quieras rentar un bungalow, una casita, una villa o un palacio, podrás adquirirla completa o por habitación. Por la tarde, pasa por el restaurante Playa Rosa y degusta un fresco ceviche. Para la noche, acude al Cocodrilo Azul. Bungalows desde $4,000 por noche. Km 53.5 Carretera Barra de Navidad, 01 (315) 351 0000, costacareyes.com.mx

 

Todos tenemos una referencia culinaria de nuestra playa favorita. Cada uno de estos paraísos de mar esconde joyas gastronómicas basadas en la frescura y sencillez de sus platillos: desde aguachiles norteños hasta un pescado a la talla acapulqueño, o un exquisito taco de pescado de Baja California.

            Bajo esta premisa, nace el concepto de Bellopuerto, en donde recopilan lo mejor de cada uno de los puertos de México. Los chefs del lugar, Jorge Martínez y Osiel Del Carpio, han impreso en el menú no sólo la sazón tradicional de los clásicos , sino también un toque personal con recetas originales que poco a poco se han convertido en los favoritos del lugar como:

  • Los tacos güeros.
  • Los tuétanos de pulpo.
  • Y los huauzontles rellenos de queso y camarón.

Visita cualquiera de sus sucursales en Polanco, Santa Fe y, recientemente, en la Zona Rosa, donde también se ofrecen parrilladas de fin de semana y el menú regular que balancea platillos tradicionales con recetas de la casa. bellopuerto.com

Bellopuerto mar

Texto: Dolores Mateos

Con motivo de Guelaguetza 2015 que en estos momentos se lleva a cabo en la ciudad de Oaxaca, Bohemia y el restaurante Guzina Oaxaca. A cargo del chef Alejandro Ruíz, realizaron una comida maridaje en la que pudimos adentrarnos a los inolvidables ingredientes de uno de los estados más emblemáticos para comer en el país.

El chef Ruíz destacó durante la presentación que la temporada de chapulines ya empezó en Oaxaca, por lo que los preparó sobre una tostadita salteada con ajo y chili piquín, acompañados de salsa molcajeteada con chiles endémicos. Esta entrada fue maridada por el ensamble de Río revuelto, de espadín y madrecuixe.

Chef Alejandro Ruíz Guelaguetza

 

Las lluvias han favorecido a los hongos, así que el chef también compartió un amarillo de hongos, sopa clásica de Oaxaca con pitiona y rajas de chile de agua. Picosita, pero inolvidable. Este plato se acompañó con Bohemia Clásica, una cerveza tipo Pilsner que destaca por su sabores amargos y espuma blanca.

Otro de los platos de las diferentes regiones de Oaxaca, es la barbacoa de cordero, preparada con borregos que ellos mismos engordan en su rancho. El cordero joven fue cocinado en una olla, adobado en hoja de aguacate y envuelto en hoja de plátano, acompañado de guacamole y salsa verde cruda, Bohemia lo maridó con su cerveza de trigo Weizen que se destaca por su color dorado y notas de cáscara de naranja y jengibre.

El mole oaxaqueño

No podía faltar en este tour gastronómico en Guzina, por ello, el chef Alejandro nos complació con un mole negro con guajolote engordado por una comunidad de mujeres de la mixteca, servido con arroz con chepil y plátanos fritos. Bohemia Oscura fue la encargada del maridaje de un clásico de la cocina mexicana; se trata de una cerveza tipo Viena con notas de chocolate y tortilla quemada.

Para cerrar con broche de oro, probamos la nieve tradicional de Oaxaca de leche quemada con tuna que en definitiva nos hizo trasladarnos a las hermosas calles de la ciudad.

Bohemia estará realizando actividades en puntos de venta durante la Guelaguetza 2015.

Toma nota

Presidente Masaryk 513, Polanco. 55 5280 3574. guzinaoaxaca.comguelaguetza loli Guelaguetza

 

Estas bodegas no solo albergan en su interior caldos perfectos; también el exterior las convierte en lugares de peregrinaje para los amantes del diseño, arquitectura y el vino.

Geometría perfecta
Petra Wine, Italia

Petra Diseño

 

Dependiendo de las estaciones de la Toscana, la corona de follaje de esta bodega cambia sus colores, creando así una imagen de armonía con la montaña. El paisaje se interrumpe y se complementa a la vez con el edificio de Petra Wine de estructura perfecta.

Este templo a Baco se encuentra enclavado en las colinas de Val di Cornia, cerca de la antigua villa de Suvereto. El juego de contrastes, diseñado por el arquitecto Mario Botta, sigue en cada detalle, incluida la fachada de piedra caliza. Dos alas perfectas parten de la torre principal y ésta misma se ve divida por una escalinata que te lleva hacia una terraza donde puedes gozar de vistas fantásticas del mar Tirreno (parte del Mediterráneo) y sus bellas islas.

El edificio es hermoso, y cumple su función vitivinícola a la perfección. Ahí, Vittorio Moretti y su hija Francesca elaboran sus vinos orgánicos ayudados por la fuerza de gravedad, los cuales puedes probar todos los días, con cita previa.
Toma nota Petra azienda agricola, Località San Lorenzo Alto, 131 – 57028 Suvereto (LI) Italia. petrawine.it

Diseño mexicano
Cuna de Tierra, México

Cuando Juan Manchón e Ignacio Vega comenzaron a sembrar viñedos en esta zona del estado de Guanajuato, enfocaron su mirada a convertirse en un referente de vitivinicultura, arquitectura y diseño contemporáneo. Con 30 hectáreas de viñedos plantados, actualmente producen seis vinos tintos y uno blanco, desde un enfoque boutique.

Las instalaciones de Cuna de Tierra se terminaron de construir en 2013 y fueron diseñadas por los arquitectos Ignacio Urquiza Seoane y Bernardo Quinzaños Oria. Por esta obra, recibieron la medalla de plata en la Primera Bienal de Arquitectura de la Ciudad de México, así como medalla de plata en la XIII Bienal de Arquitectura Mexicana 2014. La bodega fue construida con tepetate, acero y madera, en un diseño donde elementos como la luz, el viento y el agua se entrelazan para crear una atmósfera natural.

Uno de los edificios icónicos es la Torre de Tierra, donde se llevan a cabo catas privadas, y cuya azotea funge como mirador hacia los viñedos.

Cuna de Tierra ofrece tours personalizados con cata de vinos, los cuales puedes acompañar con quesos y carnes frías o una degustación preparada por el chef Julián Goldstone. Otras actividades que tienen son los talleres para elaborar tu propio vino, paseos a caballo o bicicleta, observaciones astronómicas con telescopio, clases de cocina y cenas especiales con el enólogo y el chef de la bodega.
Toma nota Carretera Dolores Hidalgo-San Luis de la Paz Km 11.5, Rancho el Rosillo, Dolores Hidalgo, Guanajuato. cunadetierra.com.mx

Apuesta por el estilo
Moorilla Winery, Nueva Zelanda

Para entender el concepto de este viñedo que está ubicado en la ciudad de Hobart, en Tasmania, es mejor empezar por el hombre que está detrás. El australiano David Walsh es un millonario excéntrico famoso por forjar su fortuna a través de las apuestas. Con todo su dinero, decidió levantar un complejo que engloba un museo, una bodega, un restaurante, una microcervecería y un hotel boutique.

El diseño es de Fender Katsalidis Architects, una reconocida firma australiana. La estructura está en la costa, junto al río Derwent, y aunque se aprecian los viñedos, la bodega y los ocho pabellones que conforman el hotel, el Museo de lo Antiguo y lo Nuevo (MONA, por sus siglas en inglés) es subterráneo. Además de las catas y desayunos, lo mejor de hospedarte en el hotel es que los martes, que el museo está cerrado al público, hay un tour privado para huéspedes.
Toma nota 655 Main Road Berriedale, Hobart (Tasmania), Australia. moorilla.com.au

Arte entre viñedos
Marqués de Riscal , España

 

Hotel Marqués de Riscal Diseño

 

Cuando te vas acercando a la Bodega Marqués de Riscal, es posible que desde la distancia destellen los colores metalizados de la parte más nueva del edificio: su hotel. Ubicada desde 1860 en la localidad alavesa de Elciego, en el País Vasco español, es imposible no pensar en el Museo Guggenheim, la gran obra con la que el arquitecto Frank Gehry transformó Bilbao.

Gehry firma también este impresionante edificio reconocible por su seña de identidad: el revestimiento exterior de titanio con formas ondulantes, característico del museo bilbaíno. Si prestas atención, tres colores destacan en esta estructura: el rosado del vino, el dorado de la tierra y el plateado de las cápsulas de la botella. Desde octubre de 2006 este moderno edificio, parte de The Luxury Collection de Starwood Hotels & Resorts, se ha convertido en un símbolo en el corazón de la Rioja Alavesa y contrasta con la sede de las bodegas diseñadas en 1858; en su interior hay 43 lujosas habitaciones de las cuales 13 son suites, distribuidas en dos edificios unidos por una espectacular pasarela.

La experiencia en la bodega se completa con una parada en el Restaurante Gastronómico, asesorado por el chef Francis Paniego y poseedor de una estrella Michelin; una cata en la vinoteca, un descanso en la biblioteca lounge y la chimenea de la azotea, un capricho en el spa o una visita a La Catedral, el santuario que custodia botellas desde su primera añada en 1862.

Hotel y bodega forman parte de un ambicioso proyecto que lleva por nombre La Ciudad del Vino: 100,000 metros cuadrados dedicados en exclusiva a la elaboración, cuidado y estudio del vino, en una de las zonas vinícolas más antiguas de España.
Toma nota Torrea 1, 01340 Elciego (Álava), País Vasco, España. marquesderiscal.com

Abrazada por los Andes
Bodega y Viñedos O. Fournier, Argentina

Fournier Diseño

 

Sobre una extensa planicie del Valle de Uco se alza esta finca de 63 hectáreas, diseñada por la firma argentina de arquitectos Bórmida & Yanzón. La visita se inicia con el descubrimiento del edificio construido de hormigón, cristal y acero inoxidable, cuyo telón de fondo es la cordillera de los Andes. Además de contar con magníficas vistas a las altas cumbres nevadas gran parte del año, el complejo resalta el espíritu de los vinos del Nuevo Mundo en el siglo XXI a través de ciertas innovaciones tecnológicas. Tales como la de trabajar con la ley de la gravedad y minimizar así el uso de bombas mecánicas durante la recolección de las uvas.

Aunado a esta optimización, el diseño sobrio y minimalista siempre estuvo pensado para el goce del visitante. Después de cruzar un túnel, a 10 metros bajo tierra encontrarás una majestuosa e inesperada cava con una capacidad de hasta 2,800 barricas. Al final, volverás a la superficie en donde te espera una nueva sorpresa: el restaurante Urban. Su estructura cúbica y transparente parece flotar sobre el agua de una laguna, que a la vez actúa como espejo de los Andes. Ahí, degusta el menú de seis tiempos en perfecto maridaje con los vinos de B Crux, Alfa Crux y Urban, y claro, con la geometría perfecta de la naturaleza.
Toma nota Los Indios s/n, 5567 La Consulta (Mendoza), Argentina. ofournier.com

La Cruz del sur en Tierra Clos Apalta , Chile

La armonía y respeto absoluto por el entorno y sus vides, llevó a la familia Marnier Lapostolle a edificar esta bodega que se alinea con la constelación de la Cruz del Sur. Más allá de sus bellas líneas arquitectónicas, su estructura está ideada para extraer hasta los aromas y sabores más sutiles de sus cepas. De ahí que funcione 100% por gravedad en sus seis niveles, en donde los cuatro últimos son subterráneos con el fin de aprovechar las bajas temperaturas del subsuelo para el envejecimiento de sus vinos. Con este diseño vertical, logran evitar el uso de bombas y por ende, la oxigenación del vino, que puede afectar en los sabores finales.

Además, la cosecha se hace a mano y para la fermentación usan 21 barricas de madera francesa. Alójate en alguna de las cuatro casitas que ofrece, cuentan con terraza y jardín, además de una bella piscina con vista a los viñedos y a la cordillera de Los Andes. Por las tardes, disfruta de la propuesta gastronómica de su restaurante, que está ideada para maridar con sus seis etiquetas, y de las cabalgatas por su vides mientras te deleitas viendo el atardecer.
Toma nota Santiago –Fernando 141 kilómetros. lapostolle.com

Muchas son las excusas que un viajero puede tener para conocer Chile, donde los sentidos se agudizan y hay una variedad casi infinita de sabores que esperan. Otras más son las razones para querer volver, dice Gabriela Rentería.

No sé qué fue primero, la poesía de Neruda, de Gabriela Mistral, de mi admirado Gonzalo Rojas o el vino chileno. Me refiero a mi primer encuentro con Chile. Ojalá hubieran sido los dos al mismo tiempo. Ojalá hubiera tenido una copa de vino chileno a la mano la primera vez que leí aquel fragmento de Rojas: “Mi estrella: tú, tan partida, y tan única, y tan total como mi vida, y mi muerte: tú eres la llama que sale de mis ojos”. Lo que sí sé es que he bebido más vino chileno que lo que he leído de poesía en general. Y es que con él, muchos mexicanos comenzamos a acercarnos a la cultura vinícola. La copa de vino con la que me dan la bienvenida en el avión que abordo hacia Santiago de Chile resulta el presagio de lo que será un viaje no solo al país de los poetas más entrañables para mí, sino una travesía para resignificar los sentidos.

Secretos de un terruño

Chile

 

Llego a Santiago esperando ver las mesas de los restaurantes inundadas de copas. Para mi asombro nunca vi demasiado. En las tiendas de autoservicio la oferta es muy vasta, pero los precios no son tan accesibles como lo podríamos imaginar del país que ocupa el cuarto lugar como exportador de vinos en el mundo, colocándose después de España, Francia e Italia. Santiago ha sido una ciudad de seducción lenta y belleza esquiva, pero me sorprende con su riqueza arquitectónica, el orden en sus calles y su sentido familiar. Decenas de padres con sus hijos abarrotan los parques y las calles en domingo. Barrios de todos los estilos, hundidos entre dos cordilleras, la de los Andes y la de la costa, donde abundan exquisitas tiendas y galerías de arte, nueva cocina chilena o cafecitos bohemios.

Me hospedo en Providencia, el distrito cultural, relajado y trendy. Todo está listo para mi encuentro con el vino chileno y habrá que empezar por entender la escena vinícola local. De acuerdo con datos de Wines of Chile, tan solo en 2014 la industria generó 1,846 millones de dólares, lo que da una idea del nivel de producción y cultivo que sucede en los 1,200 kilómetros de vides que se extienden de norte a sur en este país. Y, contrario a lo que pudiera parecer, dichas cifras no se deben al consumo interno. “El 75% de la producción de vino chileno se exporta; hoy en día el consumo per capita es de 17 litros al año, y la caída del consumo ha sido notoria en los últimos años. En realidad poca gente bebe vino habitualmente en nuestro país”, explica Carlo Furche, ministro de Agricultura de Chile.

Más allá de las cifras, el vino chileno es el mejor embajador de este país. Y rodar la carretera que va de Santiago al Valle de Colchagua, uno de los 13 que producen vino, resulta la entrada al universo del que emerge. Esta importante franja agrícola chilena está ubicada al pie de los Alpes, lo que le da una belleza suprema.
Muchas son las rutas vinícolas que se pueden hacer desde esta carretera que cubre poco más de 150 kilómetros desde Santiago hasta San Fernando, la ciudad principal de este valle. La bodega Viu Manent me recibe con varios vinos para catar. Esta hacienda, enclavada en medio de lo que parece una infinidad de viñas, se superpone al hermoso paisaje que la rodea, donde la cordillera es el centro de atención. Algunas de sus viñas de malbec tienen más de 100 años de antigüedad, y es con ellas que elaboran cuatro de sus etiquetas premium, platica Patricio Caledón, el joven enólogo de la bodega.

Mientras paseo en un carro tirado por caballos entre los viñedos, me entero de que la historia de la bodega comenzó en 1935, cuando Miguel Viu, un inmigrante catalán, cumplió su sueño de trabajar la tierra. Ahora, la tercera generación de la familia que encabeza el negocio, sigue viendo el cuidado de la vid y, a la par el medio ambiente, como una parte fundamental para crear vinos de calidad. Esto se vio reflejado en los 90 puntos que Wine Spectator le otorgó durante este año a tres de sus etiquetas: VIU1, Single Vineyard Cabernet Sauvignon y Single Vineyard Malbec. Estos caldos con una gran historia son grandes representantes del vino chileno.
Otras varietales típicas del Valle de Colchagua son cabernet sauvignon, carménère, merlot y syrah. Frescura y esa mezcla que solo da la tradición cuando se une a la vanguardia son la constante en todos los vinos que pruebo durante el viaje.

Información de viaje

Cómo llegar
LAN (lan.cl) ofrece rutas directas con un servicio excepcional y aviones nuevos, desde $800 USD.

Más información
En Visitchile.com encontrarás rutas turísticas, alojamientos y todo lo necesario para descubrir este país.

En Rutadelvino.cl descubre los tours por las diferentes bodegas del Valle de Colchagua, información de alojamientos, restaurantes y ofertas.

                                                                                       

Los otros sabores de Chile
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Es lógico suponer que en una tierra con las excepcionales condiciones geográficas con las que goza Chile, al tener como barrera natural a la Cordillera de los Andes, sea también responsable de frutos y hortalizas de la misma calidad que sus vinos. De ahí que la carretera al Valle de Colchagua también tenga otras sorpresas extraordinarias. Aquí yace uno de los mayores productores de aceite de oliva virgen extra del mundo: Olisur.

Visitar este lugar es una verdadera experiencia. La bodega fue diseñada por el arquitecto Guillermo Hevia, quien se inspiró en las líneas sencillas y el entorno para crear una edificación recubierta de madera, que se distingue por su belleza.

Además, lo embellecen más de dos millones y medio de olivares, responsables de este aceite, que es totalmente orgánico. Para garantizar su calidad, todo el proceso de elaboración es mecanizado, ya que con solo tocar las olivas se puede precipitar la oxidación. Por esta misma razón, una vez cortados los frutos, no dejan que pasen más de dos horas para comenzar a extraer sus jugos. Otro de los secretos de su calidad es cortar las aceitunas prematuramente, pues así previenen que los insectos dañen los frutos, explica Duccio Morozo, maestro del cultivo de oliva, quien asesora a Olisur.

También en esta zona es una delicia observar los campos colmados de árboles frutales: nectarinas, manzanas, ciruelas y arándanos. Todos de una excelente calidad, tanta que van directo a las mesas de los mejores restaurantes. Tales como Boragó, del chef Rodolfo Guzmán, que este año ocupó la posición 42 de la lista The World’s 50 Best Restaurants.

De regreso a Santiago no me podía ir sin conocer el lado B de la gastronomía chilena. Esa que todo foodie busca en una ciudad. En el mercado Tirso de Molina se encuentra el puesto del carismático Juanito Ollas, donde pruebo un exquisito ceviche de corvina y salmón. Fresco y perfectamente sazonado. No me extraña, pues las temperaturas frías de esta latitud del Pacífico favorecen la calidad de los frutos del mar. Cruzo la calle y entro al tradicional mercado de artesanías, una visita obligada, donde está el famoso restaurante Augusto y el mercado de mariscos. Ahí entre los puestos, pruebo un mote con huesillos, la bebida tradicional chilena. Se trata de una fresca mezcla de grano de trigo molido y acaramelado, que está combinado con duraznos deshidratados o en almíbar, a los cuales en Chile les llaman huesillos. Es simplemente exquisito.

Cerquita del fin del mundo

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Los ojos duelen. Y nunca un dolor puede ser mejor que el causado por la belleza. A mil kilómetros al sur de Santiago, en la Patagonia chilena, se encuentra la región de Los Lagos, un sitio donde, literalmente, los ojos reclaman tanto esplendor.

Eso por lo menos me sucedió a mí cuando, desde el ferry que nos llevaría a Peulla, miré de frente por primera vez esos paisajes de agua que reflejan montañas heladas. Peulla, mi última parada en Chile, es una comunidad ecológica donde el lujo mayor es la vegetación que la circunda y la contemplación de los animales en libertad que la habitan. Aquí, un visionario suizo llamado Ricardo Roth construyó el hotel homónimo a la localidad, que es punto de partida para una infinidad de aventuras, desde kayak y cabalgatas hasta pesca deportiva.

El escape ideal para un retiro verdadero. En el viaje de regreso, ya sentada en el avión, Chile me despide con muchas nubes y poco Sol. Estoy sentada ahí y pienso en lo mucho que me llevo de la tierra de esos vinos y esos sabores. Ya no pienso en la poesía. Recién la acabo de ver, probar y oler.
Gabriela Rentería viajó con apoyo de Pro Chile.

Dónde Hospedarse

Hotel Boutique Le Reve Santiago Ubicado en corazón del barrio de Providencia, este pequeño y encantador hotel de 31 habitaciones es uno de los preferidos por su excelente servicio y decoración. lerevehotel.cl

Hotel Sheraton Santiago Famoso por albergar grandes grupos y convenciones, este gran hotel de 379 habitaciones ofrece confort, buena comida y muy buen servicio, además de su incomparable vista a los Andes. starwoodhotels.com

Hotel Lastarria Este pequeño hotel boutique de 14 habitaciones se ubica en una casona de 1927, en la zona centro de la ciudad. Excepcional para todos los sentidos. Cuenta con un destacado restaurante, el DeliLounge. lastarriahotel.com

Dónde comer
Boragó
Ovacionada cocina contemporánea chilena preparada por el joven chef Rodolfo Guzmán. El restaurante número 42 de la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo. borago.cl

La Costanera Oyster Bar Relajado, sin pretensiones, más que las de poner en la mesa los mejores productos del mar. Preparaciones sencillas con las que te dan ganas de permanecer horas y horas ahí. lacostanera.cl

99 Con ingredientes de temporada y técnicas de alta cocina, los dos chefs de este lugar, Kurt Schmidt y Nicolás López ofrecen una carta creativa —con preparaciones al borde del minimalismo—, que respeta íntegramente cada
producto. 99restaurante.com

Entre los viñedos de Willamette Valley, Oregón, en donde brilla toda la gama de verdes que existe, Sandra Fernández degustó los elíxires que son resultado de una excelente enología y un terroir muy particular.

Siempre tuve la genuina sensación de que Portland y los viñedos de Oregón en Willamette Valley serían terruños reveladores. Recientemente pude comprobarlo. Aquí lo increíblemente afable de los lugareños llega al extremo de causar extrañeza y se vive una profunda conciencia por lo verde, lo sustentable, lo orgánico y lo saludable.

Aman la autenticidad y son gente feliz. En la ciudad se vive un ambiente relajado, no hay pretensiones. Los sábados y domingos la visita a los farmers markets es obligada; y si además se presencia el maratón de perros de la ciudad, se vuelve todavía más divertido. No se pueden pasar de largo los productos orgánicos locales, la comida étnica, las aromáticas y fresquísimas avellanas. También los productos de lavanda, y los food trucks de los cuales la ciudad está repleta. Además, el café es todo un culto, sobre todo si se trata de Stumptown Coffee Roasters (stumptowncoffee.com).

DOMAINE DROUHIN Oregón

 

A solo una hora de Portland, se puede empezar a vivir la experiencia del Wine Country. Paisajes que quitan el aliento, con todos los tonos de verde que la naturaleza puede crear. Viñedos enclavados entre colinas de suaves pendientes y carreteras tranquilas. Hace tan solo 30 años, Willamette Valley albergaba 20 bodegas; hoy cuenta con más de 600.

Eran granjas y ranchos con cultivos de paja, hortalizas y árboles frutales que poco a poco fueron descubriendo el potencial para el cultivo de la vid. Mientras esto sucedía, Estados Unidos vivía un resurgimiento cultural en la Costa Oeste. Una influencia europea tardía, un costo de la tierra mucho más accesible, ganaderos y empresarios visionarios que apostaron por un cultivo distinto y redireccionaron fuerzas para plantar vides. Esto les permitió a ellos y a sus generaciones venideras acceder a un mercado distinto y privilegiado, a disfrutar del sueño americano.

La historia vitivinícola de Oregón se centra en dos cepas protagónicas: chardonnay y pinot noir, por la proximidad de condiciones con Borgoña. Además de pinot gris y riesling, con segundo y tercer puesto. Todas han encontrado ahí los tipos de suelo, el clima y enólogos que fungen como facilitadores para entenderlas e interpretarlas en vinos vibrantes, elegantes, expresivos, auténticos, limpios; para decirlo de forma simple, perfectamente bien hechos. Esto también es resultado de la llegada de enólogos franceses como Veronique Drouhin, quienes conviven con algunos de los enólogos norteamericanos más importantes como Harry Peterson-Nerdy, Steve Doerner y Josh Bergström. Personajes inmensamente generosos en compartir sus conocimientos para que se entienda hasta la más sutil diferencia entre una pinot noir de suelo volcánico contra una de suelo sedimentario.

 

ALEXANA WINERY  Oregón

 

A Willamette Valley lo conforman un sistema de montañas y cientos de colinas con pendientes suaves que permiten jugar a favor con la inclinación, las diferentes alturas y la dirección del viñedo en torno a la luz solar. Estos factores son imprescindibles para lograr una buena maduración de la uva en esta región, debido al clima tan frío del estado.

Dentro de Willamette, ya se clasifican seis áreas vinícolas: Dundee Hills, Chehalem Mountain, Eola amity, Ribbon Ridge, McMinnville y Yamhill Carlton District. La diversidad está marcada por el tipo de suelo, del cual hay tres superficies principales: arenoso-calcáreo (sedimentario), volcánico y limo. Las uvas extraen su elegancia y diferenciación gracias a ello, al clima frío y húmedo y a la decena de clones ya adaptados a este terroir estadounidense.

Al ser uvas tan nobles, mientras menos se les haga en bodega, mejor se expresan. Muestra de ello son las siguientes seis bodegas que son dignas representantes de la pujante escena vitivinícola del estado de Oregón.

Información de viaje

Willamette Valley se encuentra a una hora de Portland. En Willamette Valley Wineries (willamettewines.com) encontrarás mayor información de este valle, mapas, sus bodegas, así como recomendaciones de hospedaje y restaurantes.

En Oregon Wine (oregonwine.org) descubre más información del estado, sus regiones y algunas promociones con aerolíneas para poder llevar hasta tu hogar tus compras de vino.

Cómo llegar
United Airlines (united.com) vuela a Portland vía San Francisco. Vuelo redondo desde $540 USD.

Experiencia foodie  – King Estate
Una de las bodegas de mayor producción de la zona con 400,000 cajas anuales. Melitón Martínez, orgullosamente mexicano, es el gerente de viñedos. Ellos utilizan el concepto del portainjerto para hacer amarres que les ayudan a que las varitas de chardonnay y pinot noir queden bien injertadas, con lo que se evitan enfermedades como la filoxera. Sus vinos representativos son King Estate Signature Pinot Gris 2013, cuyas notas a durazno y chabacano lo hacen fresco y bien estructurado, y King Estate Signature Pinot Noir 2013, en el que destacan las maderas, especias y arándanos dulces. Cuentan con las vistas más sorprendentes de la región y un restaurante donde ofrecen toda su gama de vinos y deliciosos platillos preparados con productos de su propio huerto. La tabla de quesos es extraordinaria.
Toma nota Abierto a diario,11:00-20:00 horas. kingestate.com

Viejo y Nuevo Mundo – Domaine Drouhin Oregon
“Creyeron que estábamos locos”, dice Véronique Drouhin cuando me platica cómo sus colegas en Borgoña le recomendaron a su padre no emprender lo que hoy es una gran historia francoamericana. El estilo Drouhin es genuinamente afrancesado. Como todos los viñedos de la zona, la lealtad de sus clientes es primordial, por ello siempre habrá una botella accesible solo para los miembros de su club privado. Sus etiquetas imperdibles son Arthur Chardonnay 2013, en el que se une el estilo elegante de la región francesa de Meursault con la frescura propia de la zona de Chablis para dar notas de manzana, lima, lavanda y madera nueva, y Pinot Noir Dundee Hills 2013, que es cremoso, afrutado, ahumado y con recuerdos de vainilla.
Toma nota Abierto a diario, 11:00-17:00 horas. domainedrouhin.com

Apasionados de la vid – Cristom Vineyards

CHRISTOM VINEYARDS  Oregón

 

La clase magistral de Steve Doerner, enólogo y viticultor de la bodega, es inolvidable. Conoce cada ápice de la zona y la historia de cada cosecha. La clave de su vitivinicultura es evitar los valles fértiles, por eso todo está sembrado en colinas. Sus vinos representativos son Pinot Noir Mount Jefferson Cuvée 2012, en el que destacan las notas a lavanda, menta y tierra mojada, así como el Pinot Noir Sommers Reserva 2010 que es floral, bien perfumado y con recuerdos a menta. Toma nota

Abierto de martes a domingo, 11:00-17:00 horas. cristomvineyards.com

Enología boutique – Alexana Winery
Una pequeña bodega que produce 10,000 cajas anuales de calidad extrema. Los enólogos John Gabelhausen y Bryan Weil son dos jóvenes brillantes al mando de la producción, en la que destaca su Alexana Riesling 2014, con notas a eneldo, semilla de anís, cítricos, minerales, y Alexana Pinot Noir East Block Volcanic Soils 2013, que ofrece recuerdos a fruta negra madura, taninos exuberantes, especias dulces y alta acidez.
Toma nota Abierto a diario,11:00-16:00 horas. alexanawinery.com

En familia Bergström Wines

 

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El matrimonio Bergström, junto con su hijo Josh y su esposa Caroline, manejan esta icónica bodega. El padre de Josh, un médico cirujano sueco, decidió perseguir el sueño americano y en 1999 liberó su primera cosecha cuando solo uno de cada 25 norteamericanos tenían un sacacorchos en casa.

Josh, quien estudió en Borgoña, es un apasionado que vive en la constante búsqueda de la epítome de la chardonnay y la pinot noir. Por ello, su etiqueta Sigrid Chardonnay es una favorita de los sommeliers del mundo, en especial la añada 2013, un vino con notas a lima, especias y madera nueva con carácter y elegancia. Shea Pinot Noir 2013, también es memorable. Las protagonistas son frutas negras, flores y un acento mineral.
Toma nota

Abierto a diario, 10:00-16:00 horas. bergstromwines.com

Los pioneros Chehalem
Harry Peterson-Nedry, pionero en la zona, es dueño de esta pequeña bodega familiar. Ha documentado cada suceso, rincón y cosecha del valle de Willamette. Con su gran experiencia y su perfil increíblemente técnico, explica cómo el uso de la taparrosca, incluso en los vinos premium, no solo es útil, sino necesario. Una excelente muestra de su bodega es Ian’s Reserva Chardonnay 2012, un vino dedicado a su hijo. Ofrece recuerdos a sándalo,
avellana y fruta tropical madura.
Toma nota

Abierto a diario, 11:00-15: horas. chehalemwines.com

Kia Ora! es de las primeras frases que se escuchan al llegar a Nueva Zelanda, una joya verde esmeralda bañada por las aguas del océano Pacífico, que se destaca en las mesas del mundo por sus vibrantes vinos. Alejandro Mendoza recorre tres zonas al estilo kiwi para degustar las delicias de esta tierra.

Nueva Zelanda —en maorí: Aotearoa, “la tierra de la larga nube blanca”— es un país pequeño en dimensión, pero grande en sabores. Desde las alturas se dibuja como una escultura escarpada en verde esmeralda, delineada por el litoral infinito de tonos azules. Al caminar entre sus viñedos, es fácil amar esta tierra, hogar de grandes vinos, elaborados a conciencia.

Para iniciar esta travesía, hay que llegar a Auckland, desde donde resulta sencillo volar hacia tres de las principales zonas vitivinícolas: Hawke’s Bay, Martinborough y Marlborough; las primeras dos, en la isla Norte, y la tercera, en la isla Sur. Con paisajes que roban el aliento, surge la pregunta: ¿Cuál es el origen de las maravillas enológicas?

La respuesta es la geografía, al contar con una franja de 1,600 kilómetros con climas diversos, desde el subtropical de la isla Norte hasta la región de Otago Central, en la isla Sur. Aquí los viñedos se favorecen por la influencia marítima (la mayoría están plantados a no más de 120 kilómetros de la costa), largas horas de luz solar y noches frescas. Esta amplitud térmica permite a las uvas de Nueva Zelanda desarrollar su sabor y con ello obtener vinos de elegante acidez, con una distintiva pureza e intensidad.

En la abundancia de Hawke’s Bay

Craggy Range Gimblett Gravels Vineyard Meandering Vines and Winery Nueva Zelanda

 

Hawke’s Bay es conocida como “el frutero de Nueva Zelanda”. La razón está en sus tierras fértiles, donde se cultivan frutas y vegetales, y las vides no son la excepción. Con más de 4,845 hectáreas sembradas, Hawke’s Bay es la más antigua y la segunda región vitivinícola más grande del país. El vino de Hawke’s Bay proviene de más de 72 bodegas y más de 100 viticultores independientes.

Lo que distingue a la región son sus vinos tintos premium, a partir de variedades como merlot, malbec y cabernet sauvignon. Además, se cultivan uvas como chardonnay, sauvignon blanc y syrah.

La historia vitivinícola de Hawke’s Bay está anclada en la fe y la oportunidad, pues en 1851 misioneros maristas franceses fundaron Mission Estate (missionestate.co.nz), la primera bodega del país. Las vides sembradas proveían a los misioneros tanto de vino de consagración como de vino de mesa. Finalmente, en 1870 se registró la primera transacción comercial de vino. La región es famosa por sus bodegas vanguardistas, que apuestan por combinar tecnología de punta y diseño. Craggy Range (craggyrange.com) es una de ellas.

Esta bodega fue una apuesta de Mary y Terry Peabody por la tierra neozelandesa, al dejarse encantar por su espíritu emprendedor y su diversidad de suelos. Su decisión por elegir Nueva Zelanda para establecer su legado estuvo influida por uno de los grandes hombres del vino en Francia: Eric de Rothschild, pues al preguntarle qué lugar elegiría en caso de expandir su imperio, él contesto: Nueva Zelanda.

Winery 13 Nueva Zelanda

 

Lo que ha distinguido a Craggy Range es la filosofía de usar single vineyards, pues fue la primera bodega del hemisferio sur en adoptar la idea de producir vinos de un solo viñedo, distribuidos en diferentes regiones del país, con el fin de encontrar el lugar perfecto para cada varietal. Otra bodega imperdible es Elephant Hill (elephanthill.co.nz); fundada en 2003, su edificio está construido con paneles de cobre con una pátina verde-azulada, que se integra con los colores de los viñedos y del océano Pacífico: armonía pura que combina estilo y conciencia. La bodega cuenta con una planta biológica de tratamiento de aguas, lo que permite reutilizar el agua de  los procesos de vinificación y evitar su desperdicio.

Para rematar su compromiso ambiental, entre los viñedos se han plantado especies silvestres con el fin de atraer insectos que ayuden a enriquecer la biodiversidad de la zona; además, los viñedos de Elephant Hill están acreditados por la asociación Sustainable Winegrowers of New Zealand.

Dónde quedarse

The Dome Es un edificio mítico en Napier: consiste en un conjunto de tres estudios y cuatro apartamentos de lujo. Desde el exterior resaltan su cúpula de bronce y la torre del reloj, y al ingresar se revela un estilo contemporáneo y pulcro. Dame Studio desde $270 USD. thedome.co.nz

Ohtel Uno de los refugios boutique favoritos en Wellington. Cuenta con 10 habitaciones de estilo contemporáneo. Está localizado a unos pasos del museo Te Papa, la playa Oriental Bay, así como de la vibrante escena de la ciudad. Habitación Studio desde $189 USD. ohtel.com

Millar Road Para un escape entre los viñedos de Hawke’s Bay, las suites fueron diseñadas por la firma de arquitectos bevin+slessor. Cuentan con lo necesario para disfrutar del panorama con una buena copa de vino. Villa hasta para 4 huéspedes desde $285 USD. millarroad.co.nz

Peppers Parehua Country Estate Ofrece 30 villas y suites de lujo para descansar en el corazón de la Milla Dorada de Martinborough con vistas a las montañas de Tararua. Winemakers Cottage desde $122 USD. peppers.co.nz

Marlborough Vintners Hotel Cómodas suites a solo unos pasos de los viñedos. Su ubicación es perfecta para explorar el área de Marlborough. Garden View Suite desde $117 USD. mvh.co.nz

Martinborough o donde se escucha el viento

Villa 1 from vineyard

 

A 30 kilómetros de Wellington se encuentra la región de Wairarapa, donde se ubica Martinborough. Al contar con más de 50 viñedos, es difícil elegir cuál visitar. Por ello, para degustar su escena gourmet, Zest Food tours lleva a los visitantes por sitios icónicos de la región. Lo mejor es dejarse guiar por paladares expertos y apasionados como el de Sue McLeary, quien considera a todos los habitantes de la zona como “wine friends”. Durante el tour, Sue explica: “Somos una región privilegiada, que se destaca por su clima templado y lluvias constantes, que permiten tener pastos la mayor parte del año”. La imagen no podría ser más idílica: colinas verdes con animales pastando apaciblemente, que invitan a olvidarse del estrés de las ciudades.

Este clima también impulsó a la gente a sembrar viñedos, por lo que la era moderna de la vitivinicultura en Martinborough empezó hace 30 años. Ésta se consolidó al sembrar variedades como pinot noir, sauvignon blanc, pinot gris y riesling. Actualmente se producen cerca de 5.7 toneladas de uva, con las cuales se elaboran algunos de los mejores vinos de Nueva Zelanda.

Para entender la historia de la región, lo mejor es acercarse a la que fuera punta de lanza a principios de la década de 1980: Martinborough vineyard ( martinborough-vineyard.co.nz ). Lo que distingue a esta bodega es haber plantado por primera vez la variedad pinot noir en la zona, hoy su varietal insignia. Un imperdible en Martinborough es Ata Rangi ( atarangi.co.nz ). Además de ofrecer vinos clásicos como el pinot noir (del cual uno debe estar apasionado para producirlo, aseguran), el tema de la sostenibilidad es clave.

Aquí nunca han usado insecticidas, promueven la biodiversidad al plantar flores silvestres entre los viñedos, realizan prácticas de composteo y se han involucrado en un proyecto de conservación de la vegetación endémica de Wairarapa. Incluso, Ata Rangi es de las pocas bodegas a nivel internacional en tener la acreditación de manejo ambiental  iSO 14001. Este compromiso se puede apreciar en las etiquetas de la bodega, ilustradas con la flor roja del árbol rata, que junto con el pohutukawa, han buscado reforestar a través del Proyecto Crimson, que siembra casi 30,000 árboles cada año.

El ícono que nació en Marlborough

Nueva Zelanda es el ejemplo de que el tamaño no siempre es lo más importante al momento de figurar en las listas. Aquí se encuentra Marlborough, que con 22,907 hectáreas sembradas de viñedos, es la principal zona vitivinícola y la que puso el nombre del país en las copas del mundo entero. Las variedades que le han dado fama mundial han sido la sauvignon blanc y la pinot noir. La historia de la zona se remonta a los primeros viñedos plantados en 1873. Sin embargo, no fue sino hasta las décadas de 1960 y 1970 que se comenzaron a sembrar los viñedos con  los que se produce el vino actualmente. Al igual que en el resto de Nueva Zelanda, la integración entre las actividades vitivinícolas con la conservación del medio ambiente es esencial aquí; el compromiso es claro y la pasión por el terruño habla en cada botella.

Visitar Seresin Estate ( seresin.co.nz ) resulta un acercamiento claro a esta tendencia. Aquí cultivan las uvas bajo un esquema orgánico y biodinámico, y seleccionan la fruta de manera artesanal. Incluso, al caminar entre los viñedos es posible encontrar animales como gallinas y patos cuyo ciclo de vida transcurre en su totalidad entre las vides; también es posible admirar plantas y flores silvestres, que en conjunto ayudan a mantener el equilibrio del entorno.

Pruning 5 Nueva Zelanda

 

Además del vino, en Seresin cuentan con 5,000 olivos de variedades toscanas como Leccino, Minerva, Frantoio, Pendolino y Maurino, con las cuales se obtiene un aceite virgen extra de carácter fresco, ligeramente picante e intenso. Una de las bodegas que apuesta por innovar en los estilos es Hans Herzog ( herzog.co.nz ), empresa familiar que quiere decirle al mundo que Nueva Zelanda es más que sauvignon blanc y pinot noir. La familia de Hans, de origen suizo, se ha dedicado al cultivo de la vid desde el siglo XVII. Él llegó a Nueva Zelanda en 1995, con la misión de experimentar con variedades que le gustan y que son poco comunes al país —por mencionar algunas: arneis, barbera, tempranillo, zweigelt—; la primera vinificación llegó en 1998 para finalmente mudarse por completo a Nueva Zelanda en el año 2000. Durante este tiempo, ha plantado cerca de 26 varietales, con una filosofía que entiende la libertad, el clima, la gente y la felicidad que distinguen al país. Es así como han encontrado la oportunidad de expresar esos valores y compartirlos con el mundo entero, a través de algo tan placentero como beber vino.

La visión cosmopolita de Hans se traduce también en aspectos como el hecho de que el equipo que trabaja en todas sus instalaciones proviene de todo el mundo, principalmente de países de Europa como el Reino Unido y Suiza, así como de Australia y por supuesto, Nueva Zelanda. Para cerrar la travesía, qué mejor que hacerlo en Brancott Estate (brancottestate.com). Su centro de visitantes es una edificación minimalista en la cima de una colina desde cuya sala principal se tiene una vista inmejorable hacia los viñedos.

Información de viaje

El huso horario de Nueva Zelanda es GMT+12 y la moneda es el dólar neozelandés (1 NZD = 11 MXN). La mejor época del año para visitar las tres regiones vitivinícolas referidas —Hawke’s Bay, Martinborough y Marlborough— es durante los meses de primavera-verano, entre septiembre y marzo.
United ( united.com ) y Air New Zealand ( airnewzealand.com ) vuelan de la Ciudad de México hacia Auckland vía San Franscisco. Vuelo redondo desde $5,823 USD. Desde Auckland, Air New Zealand vuela hacia Hawke’s Bay, Wellington (Martinborough) y Blenheim (Marlborough).

Llegar a Brancott es encontrarse con otra de las bodegas pioneras del país, pues fueron ellos quienes en 1975 plantaron por primera vez la variedad sauvignon blanc en Marlborough. Esta decisión, si bien les valió críticas en aquel momento debido a que se creía que el clima frío de la zona no era el ideal para cultivar la uva, se refutó cuando se lanzó la primera añada en 1979. Desde entonces, se dio inicio a una revolución que colocaría a Nueva Zelanda, y en especial a los vinos de sauvignon blanc de la isla Sur, entre los favoritos a nivel mundial.

Una maleta cargada de recuerdos

Poco a poco, el suelo neozelandés queda atrás. Reaparece la imagen del mar azul abrazando un relieve escarpado, una imagen que se graba con precisión de joyero en la memoria. Al desaparecer tierra firme, solo quedan los recuerdos.

Pienso en una frase maorí que me compartieron: Me hoki whakamuri, kia ahu whakamua, kaneke . “Con el fin de mejorar, evolucionar y seguir adelante, debemos reflexionar sobre lo que ha sido”. Al pensar en el paradigma neozelandés del vino y en la apuesta hacia la innovación y su compromiso por el cuidado de los recursos naturales, queda una sensación optimista.

Nueva Zelanda es la tierra prometida del Pacífico, un lugar donde los sueños y los ideales de sostenibilidad encuentran tierra fértil; donde la memoria gustativa se fortalece y donde se forjan experiencias entrañables que nos recuerdan —a cada paso y a cada sorbo de vino— que el mundo no tiene fronteras.
Alejandro Mendoza viajó a Hawke’s Bay, Martinborough y Marlborough por cortesía de Turismo de Nueva Zelanda (purenewzealand.com/mx)

No te lo pierdas

En Hawke’s Bay
Waka Experience Navega en una tradicional waka (canoa) maorí. Al subir, te recibirán con el tradicional saludo hongi, que consiste en acercar los rostros para que las frentes queden juntas; escucharás canciones e historias del pueblo maorí, aprenderás cómo se transportan entre las diferentes islas de las Polinesias, mientras disfrutas un festín de comida tradicional con ingredientes como el abulón o el pikopiko (brotes de helecho). Experiencia Waka Discovery sin alimentos desde $75 USD. wakaexperience.co.nz

Takaro Trails Jenny Ryan sabe que para apreciar los paisajes y las bodegas de la región, hay que rodar en bicicleta …

Edición digital

Detrás del famoso pastel Sacher hay una larga historia que conquista paladares y el Barrio Tinto tiene su propia versión. El primero fue creado en 1832 por Franz Sacher, un aprendiz de cocina de 16 años, que se vio en la necesidad de preparar un postre especial solicitado por el mismísimo canciller del Imperio austro-húngaro.

El príncipe Klemens Wenzel Lothar von Metternich y sus invitados quedaron muy complacidos con el resultado. Y aún hoy el postre tiene fama mundial. El restaurante Barrio Tinto gusta de tratar a sus comensales como a la realeza misma, por eso tiene su propia versión. Su sacher de cereza con intenso sabor a chocolate es el final perfecto para cualquier cena. barriotinto.com.mx

Descubre los sabores y las historias de las cepas autóctonas italianas más memorables, con el sommelier Miguel Ángel Cooley.

Italia es un referente obligado si se habla de vinos del Viejo Mundo. Es un país en el que se elabora vino en casi todo el territorio y se tienen referencias de la existencia de más de dos mil variedades de uva. A México llegan cada día mejores vinos italianos, por lo que es interesante descubrir las uvas más apreciadas de esta latitud.

 

Foto Miguel Angel Cooley cepas italianas

 

En el Piamonte, la uva insignia es la nebbiolo, sobre todo en la denominación de origen protegida Barolo y Barbaresco. Más allá de ésta, podemos encontrar una uva blanca proveniente de las colinas de Roero llamada arneis, mencionada por primera vez en 1432 y que para el año 1970 se encontraba casi extinta. Productores como Vietti y Bruno Giacosa lograron su renacimiento. Gracias a esta labor podemos disfrutar de vinos en los que se aprecian aromas a cítricos, flores y almendras. En boca, deja una acidez muy vivaz. Esto hace de la arneis una experiencia diferente y difícil de olvidar.

Al noreste, en la región vinícola Trentino, existe una uva muy especial con una historia excepcional: la marzemino. Se dice que es muy antigua, aparecen registros desde 1553. Además, el compositor austriaco Wolfang Amadeus Mozart la probó cuando se encontraba en Val Lagarina para su primer concierto en Italia en 1769.

Y se convirtió en una de sus favoritas. De hecho,  en su obra Don Giovanni, durante el acto segundo, en la escena 17,  el héroe exclama: “Versa il vino, Eccellente Marzemino” (vierte el vino, excelente Marzemino).

Al centro de Italia, en la Toscana, la uva sangiovese, con su elegante paleta aromática, así como su extraordinaria acidez en boca, es la protagonista, en el Chianti, el Montalcino y el Montepulciano. Sin embargo, en Umbría, las uvas grachetto y sagrantino le roban el show a la sangiovese.

El sur de Italia, con su clima mediterráneo y sus espectaculares vistas nos invita, primero, a tomar unas vacaciones inolvidables. Pero también a probar vinos golosos y poderosos. Así, en la región de Basilicata encontramos una uva llamada aglianico. Existen diversas hipótesis sobre cuándo apareció en Italia; unos dicen que fue llevada por los griegos durante el siglo VI a.C., otros que apareció hasta 1520.

La aglianico es la uva perfecta para estas regiones, ya que tarda mucho tiempo en madurar, por lo que estos climas de extrema exposición solar, en lugar de perjudicar, le benefician. Se exhibe con un color rojo púrpura; su nariz aporta frutos negros en confitura y flores moradas, pasando por notas cremosas de chocolate y vainilla. La boca se llena de taninos poderosos y dulces, así como de gran acidez, que balancea correctamente el paladar. Los exquisitos matices de estas cepas son un excelente inicio para que te aventures a probar el mundo del vino italiano, el cual nunca deja de sorprender. ¡Salud!

cepas italianas