Trineos y fondue: qué hacer en Mont-Tremblant, paraíso invernal de Quebec

Situado a poco más de una hora de Montreal, en la provincia de Quebec, Canadá, Mont-Tremblant se presenta como el destino invernal perfecto para quienes desean expandir sus horizontes más allá de las góndolas. Entre excursiones en trineo y caminatas para comer fondue en una cabaña, todo viaje a Mont-Tremblant debe incluir estas experiencias. Fotos: Arturo Torres Landa

Con 102 pistas de esquí para todas las dificultades, y más de 1,200 cañones de nieve, al viajar a Mont-Tremblant resulta natural querer salir corriendo del vehículo para colocarse los esquíes, hacer la mayor cantidad de descensos acelerados y aprovechar cada pulgada depositada por las ventiscas; pero aquí, la invitación es a tomarse las cosas despacio. Explorar Mont-Tremblant a pasos largos permite descubrir la forma en la que los quebecois se arrojan a gozar del invierno.

Sin importar la habilidad haciendo “pizzas” en la nieve, en Mont-Tremblant se tiene la garantía de empezar y finalizar el día riendo con viejos o nuevos amigos, mientras se palian los dolores musculares a base de tragos de cerveza. ¿Habrá un destino invernal en el hemisferio norte donde el viajero latino pueda sentirse tan cerca de casa?

¿Dónde está Mont-Tremblant?

Nieve y Nutella caliente

 

Para hacer que el tiempo corra lento en Mont-Tremblant, hay que levantarse antes que el sol. Si se hace en el hotel boutique L’Ermitage du Lac, la caminata matinal se puede hacer a orillas del lago Mirroir, convertido en un espejo de hielo. Comienza a nevar y todo enmudece, creando un instante de calma que puede extenderse hacia el interior de la habitación, con amplios balcones corridos para ver los copos amontonándose sobre la villa de Mont-Tremblant.

Ya con el sol a cuestas, vale la pena internarse en la villa peatonal de Mont-Tremblant y acudir a Maison de la Crêpe, donde la calma glacial se rompe. Dentro, huele a azúcar, madera y café, y la cercanía entre mesas no impide escuchar que un comensal ordenó la crepa Rustique, una de las más de diez variedades saladas y dulces para desayunar. Rellena con salchicha casera, manzanas caramelizadas, y bañada en bechamel, la Rustique ofrece el balance deseado entre dulzor y sal, pero quienes acostumbren empezar con fruta, tendrán lo que buscan con La Belle Mère, rellena con fresas y plátano (y cubierta por crema de avellanas). 

Hotel en Mont-Tremblant
Mont-Tremblant
Crepa en Mont-Tremblant

Después del desayuno, caminar cuesta arriba por las calles Chemin du Curé de Lauriers y Chemin de Kandahar y se torna una experiencia más cálida: no solo por las calorías ingeridas, sino también por la posibilidad de entrar y salir de las boutiques que custodian estas vías. Moda, fotografía, equipo para deportes invernales, cafeterías, casas de té y cervecerías artesanales son solo algunos de los giros de los establecimientos que, junto con los tejados coloridos, las guirnaldas de acebo y la iluminación, completan el círculo de la estampa invernal de ensueño en Mont-Tremblant.

Mont-Tremblant en invierno

Entre una manada de perros-lobo

 

El invierno abre enormes posibilidades en Mont-Tremblant y sus alrededores, en especial para los que buscan adentrarse en el estilo de vida de las comunidades que, durante siglos, han construido su cultura sobre las correderas de un trineo. Si se conduce 25 minutos al sur desde la villa de Mont-Tremblant, se llega a la perrera de Alaskan Adventure, una empresa local especializada en la preservación del estilo de vida de los musher a través de experiencias turísticas en trineos jalados por canes.

Los 65 perros que Sonia Lanteigne y Maxim Pellerin han rescatado, criado y cuidado, ladran y aúllan con energía en cuanto nos oyen de cerca. Impacientes, aguardan a que el equipo de Alaskan Adventure nos entregue uno a cada uno de los participantes; nosotros habremos de llevarlos al trineo indicado y ayudar en su enganche. Y es que el acomodo de cada husky no es casual pues, como explica Sonia, el líder de la manada siempre es un perro de suave temperamento, el encargado de evitar que el resto de la comitiva rompa el orden.

La asignación y colocación de perros por trineo es un arte que Maxim y Sonia dominan gracias al profundo conocimiento que tienen del carácter de cada animal. Ambos, en compañía de su equipo, se encargan de brindarles comida, agua, cuidados y abrigo suficientes a todas horas, de manera que los huskies mantengan su buena salud y puedan concentrarse en lo que más les gusta, en lo que su linaje les demanda: correr por la inmensidad de los bosques y colinas de Mont-Tremblant.

Trineo de perros en Mont-Tremblant
Maxim Pellerin en Mont-Tremblant

El recorrido a bordo del trineo tiene una duración aproximada de una hora, durante la cual se puede o bien conducir a los perros o sentarse en la canastilla caliente del trineo y desear que la conexión entre el musher temporal y los perros sea inmediata. Desde la parte de atrás, como conductor, manejar el trineo exige la mayor concentración y una coordinación motora casi inmediata. Atento siempre a los perros que cruzan los bosques y praderas como flechas plateadas, se debe leer la siguiente curva, palpar el terreno con la mirada y dejar espacio en la cabeza para disfrutar el panorama

El pelaje de los animales adquiere un tono dorado con los últimos minutos de sol, y el único sonido en la montaña es el del viento que muerde en las orejas, el de la respiración y el corazón acelerados de los perros lobo y el de los humanos atados a su carrera. Hay una pausa para que todos descansen y que los huskies beban mientras los viajeros nos calentamos las mejillas al interior de una cabaña. Bebemos té caliente con whisky y comemos galletas de maple mientras Maxim y su equipo se quitan la escarcha de las barbas frente a la chimenea.

Trineo en Mont-Tremblant

El bosque de fantasmas de Mont-Tremblant

 

De las botas al trineo y del trineo a las raquetas de nieve: cada día en Mont-Tremblant se puede vivir con un tipo de calzado diferente, dependiendo de la velocidad y agarre que se desee tener sobre las pistas y el terreno. Si la travesía en trineo regala una conexión inusual con el lado animal del destino, el tour de snowshoeing hacia la cima de Versant Soleil brinda una ocasión única de percibir la belleza de sus bosques helados desde dentro.

La cita es en la cima de la montaña de Tremblant, donde nos colocamos las raquetas de nieve y tomamos los sticks que nos ayudarán –como segundos brazos– a remontar pendientes y obstáculos. La caminata comienza, pero todo cobra un aspecto lechoso a causa de las ventiscas que azotan la cúspide; mantenemos el paso en hilera para evitar deslizarnos, perdernos entre la blancura. Termina la tormenta y el atardecer, que siempre llega temprano en estas latitudes, pinta todo de violeta. Entramos en los bosques que cubren esta fracción de los montes Laurentinos para encontrarnos de frente con decenas de pinos enteramente cubiertos de escarcha y hielo, árboles conocidos como los fantômes de neige, los fantasmas de nieve.

Pino nevado en Mont-Tremblant
Snowshoeing en Mont-Tremblant

El recorrido de snowshoeing es relativamente corto, de apenas un par de kilómetros, pero la caminata se alarga y demora a causa del asombro que provoca entrar en túneles de pinos y abetos convertidos en cristal nevado; encender las lámparas de exploración que llevamos en la frente y abrirnos paso entre una penumbra morada que no es total porque la luna centellea sobre las cabezas de miles de fantasmas de hielo.

Invierno en Mont-Tremblant

Al final, cerca de la cima de Versant Soleil, apretamos el paso porque la promesa de cerrar el tour con una cena de fondue está cada vez más cerca. La cabaña de Refuge du Trappeur está prácticamente repleta cuando llegamos: solo faltábamos los mexicanos, pero pronto nos reciben con ollas de queso raclette caliente, emanando un aroma a leche y vapor de vino blanco. Afuera, tras las montañas, se alcanza ver el resplandor de la villa de Mont-Tremblant, encendida. No me queda duda alguna de que allá abajo, en ese momento, también hay mucha gente pasándola igual de bien.

Conoce más sobre la oferta de turismo invernal en tremblant.ca