Qué disfrute caminar por las calles de Izamal, desde las fachadas de las casas hasta el imponente convento, todo está bañado de un color amarillo vibrante. Pero, ¿de dónde salió esta idea? Aunque la leyenda urbana más común dice que se pintó así para recibir al Papa Juan Pablo II en 1993, pero el motivo real tiene una carga histórica y política más profunda. Sigue leyendo para conocer la historia que tiñó a este Pueblo Mágico de Yucatán de amarillo. Fotos: Unsplash

Esta historia la conocí en mi última visita a Izamal, de la mano de un guía local, de familia izamaleña. Gracias, José, por compartir tu pasión por la historia con los visitantes de este pintoresco destino. Dicho eso, ahora sí te comparto el verdadero motivo por el que Izamal es amarillo.
¿Por qué Izamal es amarillo?
La transformación visual que vemos hoy ocurrió realmente entre 1959 y 1961, décadas antes de la visita papal. El entonces alcalde, Jorge Carlos González Rodríguez, buscaba una forma de que el municipio tuviera recursos propios a través del cobro de impuestos a los comerciantes.


Para incentivar la colaboración y embellecer el entorno, solicitó al INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) un tono de pintura oficial. Tras una investigación histórica que rescató la importancia del culto al sol en la zona, el INAH autorizó el color amarillo. Lo que comenzó como un proyecto para los negocios del centro terminó enamorando a los habitantes y extendiéndose por todo el municipio hasta convertirlo en la «Ciudad Amarilla» que conocemos hoy.
Un tributo al dios solar
¿Por qué el color amarillo fue el elegido? Se remonta a la identidad prehispánica de la ciudad. Izamal fue fundado como un centro de peregrinación maya dedicado a Kinich Kakmó, el dios solar. En tiempos antiguos, los mayas le pedían a este dios que sanara sus enfermedades. Dado que el sol es el símbolo máximo de esta deidad, el color amarillo fue el elegido para honrar ese legado de adoración.


¿Qué hacer en Izamal?
Más allá de las caminatas por sus calles empedradas y su vibrante color, Izamal ofrece una serie de actividades imperdibles. Un ejemplo es subir a la pirámide Kinich Kakmó, una de las más voluminosas de México, que ofrece una vista de 360 grados sobre las encantadoras casas amarillas de Izamal. También debes explorar el Convento de San Antonio de Padua, construido sobre un templo maya: su atrio es el más grande del continente americano.
Finalmente, no dejes de comer en el Restaurante Kinich, uno de los mejores lugares para disfrutar de la comida yucateca tradicional. Pide sus panuchos de cochinita pibil enterrada, además de la sopa de lima y el poc chuc, todo acompañado por tortillas hechas a mano.
La próxima vez que recorras las calles ocres de Izamal, sabrás que cada fachada es un tributo a Kinich Kakmó. ¿Listo para tu siguiente visita a la Ciudad Amarilla?
También te puede interesar: ¿Qué hacer en Yucatán? Aquí las experiencias turísticas y gastronómicas imperdibles


