Obtener uvas de calidad suena sencillo. Sin embargo, la realidad es que es una tarea compleja que se logra con el clima adecuado y una excelente altura sobre el nivel del mar, entre otros factores. Además, existen territorios, como Querétaro, que no cuentan con todos esos elementos y se han visto obligados a hacer uso de la viticultura extrema para crear grandes vinos. Te contamos en qué consiste. Fotos: Asociación de Vitivinicultores de Querétaro, Unsplash y Pixabay.

 

Viticultura extrema: una apuesta por el terreno

 

El vino se hace en el campo” es una frase que se escucha con regularidad dentro del mundo de la viticultura, la ciencia del cultivo de la vid. Su significado advierte que la calidad de las uvas se ve afectada por lo que ocurre en el viñedo. Allí la vid está a expensas del clima, el tipo de suelo y otros factores que determinarán la calidad de las uvas.

A pesar de ser uno de los principales territorios vinícolas en México, el estado de Querétaro no cuenta con todas las condiciones óptimas para cultivar la vid. Sin embargo, sus bodegas han adoptado la viticultura extrema o vitivinicultura heroica para cultivar cepas como merlot, syrah, malbec o cabernet sauvignon.

 

Viticultura extrema en Querétaro

 

 

Contra todo pronóstico

 

Querétaro es conocido por sus experiencias de enoturismo y por ser el principal productor y exportador de vino espumoso de México, un reconocimiento que no ha sido sencillo de obtener debido a que es la región vinícola más austral del hemisferio norte. Además, su altura mayor a 2 mil metros sobre el nivel del mar ofrece importantes retos para la correcta maduración de la viña.

Sin embargo, desde hace algunos años, los miembros de la Asociación de Vitivinicultores de Querétaro se han especializado en la viticultura extrema, un concepto que les permite aprovechar las adversidades –como los microclimas de la región–, para garantizar la calidad de la uva y producir vinos con buena acidez y gran perfil aromático. Aquí mencionamos otros desafíos y cómo los han superado:

 

Lluvia, granizo y plagas

 

Querétaro enfrenta un constante riesgo de caída de granizo, un elemento climático que lastima severamente la vid. En respuesta a esto, las casas productoras han desarrollado sistemas que les ayudan a proteger sus cultivos. Uno de ellos es la malla anti granizo, herramienta que también impide que la fauna local, como aves, avispas y abejas, dañe las uvas.

 

Uso de malla anti granizo

 

De igual manera, la época de lluvias, que coincide con la vendimia, es un factor climático que puede generar hongos en los viñedos. Otra consecuencia indeseable es un riego excesivo, lo que produce uvas más jugosas pero de poco sabor o con nutrientes diluidos. Sin embargo, las casas vinícolas evitan que la producción de vinos se vea afectada mediante el desarrollo de drenajes en las plantaciones.

 

La lluvia humedece a la vid

 

Además, el control de malezas, parásitos o plagas son otros factores que afectan a los viñedos queretanos y se solucionan de manera distinta en cada vinícola. Así, algunas recurren a las catarinas, insectos que se alimentan de otros organismos pero que no afectan a la vid. De igual forma, varias bodegas suelen plantar rosales al pie de la vid. ¿El objetivo? Detectar la presencia de algún parásito nocivo, los cuales suelen atacar primero al rosal.

 

Catarinas para contener plagas

 

Te sugerimos visitar cada viñedo para conocer otras técnicas de viticultura extrema y ver el esfuerzo que hay detrás de cada copa de vino. ¿Listo para degustar una copa de vino queretano?

 

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