Zonas arqueológicas de México que quizás no conocías

Totonacas, olmecas, toltecas, mexicas, zapotecas, mayas… son tan solo algunos ejemplos de las culturas precolombinas que habitaron el territorio mexicano, dejando a su paso algunas de las construcciones más impresionantes del país. Para que te des una idea aquí te dejamos cinco zonas arqueológicas de México que quizás no conocías.

Calakmul

Este yacimiento arqueológico maya del sureste de Campeche es impresionante por dos razones: primero porque está rodeado de la exuberante vegetación de la Reserva de la Biosfera de Calakmul.

Y porque sus estructuras sobresalen de entre la selva, provocando una sensación sin igual. Su nombre significa lugar de montículos adyacentes o gemelos, sin embargo en tiempos prehispánicos fue conocido como El Reino de la Serpiente.

Becán

zonas arqueológicas

De acuerdo a arqueólogos y especialistas, este sitio es una de las áreas mayas más importantes de Campeche. La plaza central del Camino de la Serpiente (significado de su nombre), está rodeada de un profundo foso que fungió como protección. Al recorrerla tendrás que pasar por pasadizos, desniveles y escaleras que te quitarán el aliento.

El Tajín

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Los totonacas apodaron a este sitio como la ciudad del trueno y fue la urbe más grande de la costa norte del Golfo de México, la cual se encuentra en la ciudad de Papantla, Veracruz.

Entre sus construcciones destacan la Pirámide los Nichos, con más de 18 metros de altura y más de 360 nichos como decoración; y el Edificio 5, además de los múltiples juegos de pelota de su territorio.

Dzilbichaltún

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Yucatán es el hogar de este sitio, cuyo nombre significa “lugar donde hay escritura en las piedras planas”. Visitarlo durante los equinoccios de primavera y otoño es inolvidable, ya que los rayos del Sol parecieran atravesar la estructura llamada el templo de las siete muñecas. Además cerca de ahí se encuentra el cenote Xlacah, en el que puedes refrescarte.

Paquimé

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Localizada a 260 kilómetros al noroeste de la capital chihuahuense, esta zona arqueológica es como ninguna otra. Fue el hogar de la Cultura Casas Grandes, que aprendió a sortear los recursos del desierto.

Su arquitectura es única y bastante diferente: con casas cercanas a arroyos hechas con techos de ramas, paredes de madera y lodo.