Botanas típicas mexicanas

La botana es el equivalente a la tapa española, al entremets francés o dicho con términos más tradicionales, es un aperitivo, aquello que sirve para abrir el apetito, amenizar la convivencia y dar inicio a un festín. El concepto de botana en su origen, hacía referencia al tapón de las botas de vino, contenedores de cuero empleados antes de la aparición de la botella; así que la historia viene desde un inicio acompañada de la bebida, de la costumbre de colocar una rodaja de salchichón o chorizo como tapa al vaso o a la copa.

De este lado del Atlántico, se adaptó el término para designar a ese alimento de apertura, sinónimo de fiesta, de comida hecha con el fin de celebrar y compartir. Las papas fritas, los chilitos, todo tipo de vegetal con salsas diversas, galletas saladas, embutidos, quesos, mariscos y oleaginosas de toda clase… La botana es genuina y divertida, por esta razón te compartimos cinco botanas muy mexicanas dignas de abrir el telón a la mesa.

El clásico guacamole

Rey de la botana en cualquier punto de la República que domina más allá de sus fronteras, el guacamole es sin duda, la elaboración mexicana que eleva hasta lo más alto esa textura, color y sabor tan únicos del aguacate, un predilecto desde la época prehispánica. Con unas gotas de limón para mantener su verdor, bien molido con pico de gallo: cebolla, chile y jitomate finamente picados, y un buen toque de sal, es ideal para toda ocasión. Con totopos y una cerveza fría, este aperitivo se ha convertido en imagen de nuestra cultura.

Auténticos esquites

Del carrito que los vende en la esquina o preparados con el detalle más gourmet, los esquites son una forma más del maíz, la más tierna. Antojo popular especialmente de la zona centro que en un principio se elaboraba con el grano del elote tostado en el comal, de ahí su etimología. Hoy en día, aunque persiste la tradición, generalmente se hacen con el grano hervido en agua con sal y epazote o sofrito en aceite o mantequilla junto con ajo, cebolla, chile verde y el indispensable epazote, a lo que se añade más chile en polvo, limón, mayonesa, crema y queso rallado.

Chapulines en potencia

Con un bajo nivel de reconocimiento, poco a poco los chapulines van ganando terreno en las mesas mexicanas. Una tradición prehispánica que quedó olvidada y relegada pero que se va redescubriendo y conquistando paladares aquí y en el extranjero. Los de Oaxaca son únicos, grandes, crujientes y adictivos. Su contenido proteínico sobresale y su sabor a tierra y sal tiene un poder indiscutible para abrir el apetito. Fritos o asados, al mojo de ajo y dentro de una tortilla de maíz recién hecha, los chapulines son un producto que rompe paradigmas y quien se atreva a probarlos, no podrá volver a rechazarlos.

Queso crema con ostiones, chile chipotle o compotas dulces

Una galleta salada y a disfrutar. El queso crema queda perfectamente con ingredientes tanto dulces como salados y la posible variedad de combinaciones lo hacen parte de las botanas que, sin mucho fondo e historia en nuestra gastronomía, es una alternativa que permite ponerse creativo. El queso se cubre, se rellena o se mezcla con salsas agridulces como chipotle con mermelada de chabacano, o con moluscos como ostiones ahumados. Una botana que no falla y que se puede adaptar a todo tipo de gustos y preferencias.

Tamarindo, chile, cacahuates, frutas y verduras…

Conocidos también como “tostilocos” en esta parte del país, es cualquier mezcla de papas fritas, cacahuates, vegetales como pepino o jícama, cueritos, jugo de limón y jitomate, tamarindo y salsas, chile en polvo y chamoy al gusto. Expresión de la comida callejera mexicana, de nuestras costumbres y de la emoción que provoca a niños y mayores esta elaboración a media tarde. Preparados en la misma bolsita metalizada de las papas fritas o en un plato, son un antojito que hace salivar a cualquiera.

La botana no debe ser sinónimo de fritanga, en realidad puede ser un alimento completo y saludable. Y recuerda, sin bebida, no hay botana; el maridaje también es importante.