Awards food and travel
¡Nomina a tus favoritos!

Chiapas, belleza ancestral

Visitar Chiapas es atesorar en los recuerdos cada sabor y aroma, al tiempo que se recorren sus inigualables sitios naturales. El Nuevo Tiguan de Volkswagen me acompañó en este recorrido, dice Montserrat Romero. 

Despliegue cromático, Lagos de Montebello

Empezar el recorrido por Chiapas visitando los Lagos de Montebello a bordo del Nuevo Tiguan de Volkswagen fue la mejor opción. Me interné en el Parque Ejidal de Tziscao, a través de un camino boscoso que disfruté más gracias al techo corredizo panorámico de esta SUV. Al llegar al primer cuerpo de agua, el lago de Montebello, la amplia gama de tonos verdes y azules, en contraste con las orquídeas, pinos y encinos que lo rodean, hizo palpitar mi corazón. Los espectaculares colores de estos antiguos cenotes, cuya erosión derivó en la formación de lagos, se origina en sus diversos tipos de suelo, la vegetación y la refracción de la luz.

En total, este ecosistema abarca 50 mil hectáreas, de las que 38 mil pertenecen al Parque Ejidal de Tziscao, donde hay 47 lagos —incluyendo este homónimo por el que empezamos— y a todo el conjunto se le llama los Lagos de Montebello. Para continuar la aventura, abordé una lancha hasta la isla de las Orquídeas, donde observé diversas variedades de estas flores, helechos y bromelias.

De vuelta a tierra firme, en los comedores típicos es posible probar los platillos regionales de Tziscao, como la carne asada con queso fundido al comal, con champiñones y flor de calabaza recién cosechados, acompañados con tortillas hechas a mano y salsa molcajeteada. Todo un lujo.

Toma nota El costo del paseo es de $350 por lancha de 4 o 5 personas, y puedes contratarlo con los touroperadores locales. El recorrido dura 40 minutos.

Naturaleza etérea, Cañón del Sumidero 

Abordé la lancha para internarme en las entrañas del Cañón del Sumidero por donde fluye el río Grijalva. En el recorrido de
32 kilómetros de largo pude apreciar las enormes paredes de rocas de más de 1,000 metros de altura. Estas murallas naturales que se formaron hace 136 millones de años con sedimentos y minerales de calcio, me hicieron sentir pequeña entre toda su grandeza.

Encinos y pinos forman parte de la escenografía del recorrido, también algunos pelícanos, cocodrilos y monos araña que colgaban de ceiba en ceiba. Durante el paseo me llevaron a conocer una estalagmita parecida a un caballito de mar, que pende de una cueva; así como la cascada llamada árbol de Navidad, de aproximadamente 250 metros de altura. Debe su nombre a que al musgo derivado de la humedad forma esta figura navideña sobre la pared. Es hermosa.

Tras ir acompañada todo el camino por esos muros de piedra en ambos lados, llegué a la puerta del Cañón del Sumidero en donde se encuentra una imagen en forma de U hecha por piedras, en la que aparece el escudo del estado y regala una última postal de este destino imperdible.

Toma nota El motor turbo 2.0 TSI del Nuevo Tiguan me llevó a disfrutar del majestuoso Cañón del Sumidero desde el embarcadero Cahuaré, donde cobran $225 por persona. Hay otros tres embarcaderos, dos en Chiapa de Corzo: el embarcadero del malecón y embarcadero Unidad Deportiva; así como en Cahuaré: embarcadero Belisario Domínguez. Todos realizan el recorrido por el cañón hasta los límites con el embalse de la presa Chicoasén.

Brillo colonial, Chiapa de Corzo

Ésta fue la primera ciudad fundada en Chiapas por los españoles en el siglo XVI. En el centro de ella se ubica la Plaza de Armas, donde emerge una construcción soberbia de tonos rojo y anaranjado. Imponen sus más de 12 metros de altura y 25 de ancho, se trata de La Pila, una fuente construida en el siglo XVII por fray Rodrigo de León. Consta de ocho lados estilo mudéjar, que mezcla corrientes artísticas románicas, góticas, renacentistas y musulmanas.

El calor arreciaba y decidí comprarme un pozol —bebida hecha a base de maíz, cacao molido, azúcar y hielo—. Encontré sombra y tranquilidad debajo de una ceiba de más de 300 años de antigüedad que está justo al lado de La Pila. Según cuenta la leyenda, esta construcción se levantó sobre un centro ceremonial indígena; otros dicen que era un sitio que servía para vigilar si se acercaban indios rebeldes, además de ser un punto de reunión y abastecimiento de agua para la población. Más tarde visité la iglesia de Santo Domingo, que está coronada por una campana de cinco toneladas de peso, y el exconvento de Santo Domingo, que alberga el Museo de la Laca, donde se puede apreciar el arte regional.

Alrededor están los portales donde venden artesanías, como pantalones bordados a mano, huipiles, playeras y sombreros que por supuesto adquirí confiada en que todo cabría en la amplia cajuela del nuevo Tiguan de Volkswagen, que además tiene la función Easy Open, que se activa con simpleza al pasar el pie por debajo de la fascia, y deja tus manos libres.

Toma nota Prueba el cochito horneado, platillo mestizo típico, hecho con carne de cerdo en un caldo picosito, con lechuga y cebolla.

Intensidad que fluye, El chiflón 

Para llegar hasta el centro ecoturístico que resguarda la cadena de cascadas llamada El Chiflón, partiendo desde San Cristóbal de las Casas, es necesario realizar un recorrido de dos horas por la carretera Panamericana, que a bordo del Nuevo Tiguan de Volkswagen parecieron un instante, gracias a su confortable amplitud.

Al arribar a este centro administrado por indígenas tzotziles y tzeltales, un sendero al lado del río San Vicente me condujo a una de sus cinco principales cascadas: El Suspiro. Debajo de cada una se forman pozas naturales donde es posible nadar, pero la curiosidad por conocer las otras caídas de agua me impulsó a continuar. La siguiente fue Ala de Ángel, más alta que la primera y rodeada de árboles de caoba y cedro. Seguí hasta llegar a la más impresionante: Velo de Novia, cuya caída alcanza los 110 metros de alto. Aquí, en el último mirador, no pude contener la atracción de su brisa y acercarme cada vez más hasta quedar empapada. En lo que restó de la tarde, aproveché las parrillas que están en los alrededores para disfrutar de un pícnic acompañado de la bebida local: el chiflonazo, preparado con jugo de caña y vodka. 

Toma nota Costo de entrada: $10 por persona.

Crisol de culturas, San Cristobal de las Casas

A 2,200 metros sobre el nivel del mar está San Cris, como lo nombran los locales, un pueblo colonial ubicado en el valle de Jovel, rodeado de montañas y bosque. Aquí hay fiesta todos los días a cualquier hora. Su música, los colores, aromas, sabores y diversas culturas convergen para alegrar los sentidos del que visita este Pueblo Mágico. El Centro Histórico alberga la catedral de estilo barroco, el palacio municipal y los portales donde abundan las cafeterías, restaurantes y bares.

Tras recorrer sus calles empedradas, llegué a la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, construida en el siglo XVI. Destaca por su fachada estilo barroco rococó, que es testigo del sincretismo cultural entre españoles e indígenas, quienes tuvieron la libertad de esculpir flores, peces y girasoles, considerados deidades en su religión. En esta iglesia la mezcla religiosa sigue siendo el pan de cada día, ya que la visitan católicos y católicos tradicionalistas; estos últimos son indígenas tzotziles y tzeltales que se rigen bajo sus creencias. De ahí que de un lado del templo estén los fieles de culto católico y por el otro, el ilol (chamán) y sus creyentes platicando con sus dioses.

El mercado sobre ruedas José Castillo Tielemans es otro imperdible. A éste acuden personas de los alrededores para vender, comprar o intercambiar semillas, especias, frutas, verduras, dulces y animales. En mi recorrido encontré diversas vendedoras haciendo trueque por unas gallinas que colgaban sujetas de ambas patas.

San Cristóbal de las Casas es hogar de la chef más importante de la entidad: Marta Zepeda, del restaurante Tierra y Cielo, por lo que me dirigí a probar su propuesta de cocina chiapaneca con toques modernos. Prueba de ello son el tamal de chipilín relleno de verduras, servido con salsa ranchera y queso Chiapas, toda una delicia, así como el chile ancho relleno de lengua de res, servido con espejo de frijol refrito, lechuga y queso Chiapas. Para el final, el helado de café de olla servido en un espejo de merengue francés, cardamomo y aserrín de cacao constituyó una dulce despedida de esta entrañable ciudad.

Toma nota Imperdible salir a caminar en la noche y disfrutar de la oferta de bares y restaurantes como Tierra y Cielo en Av. Juárez 1. Centro Histórico. CH: $550 por persona.

Tradiciones milenariasZinacantán

Para ingresar a este pueblo Tzotzil cobran $15. Aquí visité la iglesia de San Lorenzo, construida en 1924, así como la casa de las costureras, famosa porque muestran la técnica antigua del telar de cintura que utiliza un soporte en la espalda llamado mecapal para sostener el telar, hilos y un machete (pieza grande de madera) para bajar y apretar los hilos.

Al entrar a la casa, lo primero que vi fue un altar grande con velas encendidas, así como una mesa con pox para degustar; había con canela, con ciruela pasa o el natural. Caminé por un pasillo con cuartos a los lados para llegar a un área donde destacan sus coloridos textiles, colgando y en diversas mesas. Son importantes porque imprimen en sus bordados símbolos que reflejan la historia de su pueblo (maíz, flores, animales, Sol, agua y la tierra), y porque la técnica es transmitida de generación en generación, desde niñas. Blusas, pantalones, trajes típicos, cinturones, faldas, manteles, servilletas, colchas, pulseras, anillos y aretes… todos son usados como lienzos para plasmar sus cuidadosas obras de arte.

El aroma a leña me sedujo, venía de la cocina; me acerqué y vi un comal grande y a una mujer hincada haciendo tortillas a mano. Era Petrona, de 27 años, quien me contó que teje y cocina mientras su esposo trabaja en los invernaderos de flores. Un taco con tortillas recién hechas, con queso doble crema, frijoles negros, semilla de calabaza y salsa verde, fueron el manjar de esa tarde. 

Toma nota Ve preparado con efectivo, te querrás llevar cada una de estas prendas bordadas. Si te gustó el pox preparado, Paola, la dueña de la casa de las costureras, lo vende.

Amor a primera vista, San Juan Chamula

Este pueblo es mágico, aquí se vive al máximo el sincretismo religioso y la ley de usos y costumbres; prueba de ello es su iglesia. Por fuera es blanca con tonos verde agua, tiene un arco de flores y arriba, al centro, están los tres niveles del cosmos: inframundo, intermedio y superior.

Por dentro pude admirar el piso tapizado con hojas de pino, el copal que perfumaba el lugar y en los lados diversos santos con espejos colgando que representan el ojo de dios, con quienes los locales se confiesan pues creen que dios es semejante a ellos.

Al fondo de la iglesia está la Santísima Trinidad de Chamula, la imagen de San Juan Bautista y Jesucristo, rodeado de flores en un altar; en el techo están pintados los animales de poder: águila, jaguar, toro y león, y al pie del altar los creyentes, que rezan, preguntan, piden, reclaman o agradecen a su Dios. Para su ritual llevan velas de colores, cerveza, pox —destilado de maíz— o refresco, huevos y gallinas vivas para emplearlas en sus rituales.

Toma nota Para entrar a la iglesia cobran $25 por persona. Recuerda no tomar fotos ni video: según los usos y costumbres, no está permitido, y hacerlo constituye una falta grave.

Dónde quedarse y no te lo pierdas

Casavieja Para un delicioso descanso, una buena opción es este hotel, alojado en una casona de aproximadamente 400 años de antigüedad. El edificio conserva la mayor parte de su construcción, como techos, puertas de madera y algunas recámaras, lo que le aporta a cada espacio un estilo rústico que también impregna  las 40 habitaciones rodeadas de amplios jardines y decoradas con artesanías de las diversas regiones de Chiapas, como tapetes, lámparas, cojines y colchas. Su sala de lectura es ideal para darse un respiro, mientras que el restaurante Doña Rita propone comida chiapaneca típica, como sopa de chipilín con bolitas, pollo con mole, tamales y quesos chiapanecos. Además utiliza diversos productos orgánicos de su huerta. Si quieres darle un giro a tus comidas, dirígete a su restaurante Vida Mía en la parte de arriba, que ofrece cocina española, como tapas, huevos rotos y embutidos. En el sótano disfruta de su cava El Molino de la Pera, con más de 250 botellas de diferentes etiquetas. La rentan para cenas románticas, peticiones de mano y fiestas; ofrecen tablas de carnes frías, semillas, frutas y quesos. En restaurante, CH: $350. Habitaciones desde $1,800. casavieja.com.mx

Mexicanos 10 En una casona típica de San Cristóbal de las Casas, con tejas rojas y amplios patios y jardines, se encuentra este hotel. Estar aquí es como regresar el tiempo, debido a que esta casa antaño fue tintorería. Ahí se teñían telas, por lo que aún conserva los pozos originales que se utilizaron para la coloración de las mismas. Cuenta con cinco cómodas suites, cada una con diseño y color propio, con detalles de la región como cuadros, cojines, tapetes y flores. Disfrutar de su amplio comedor o del salón para ver televisión, leer un libro o simplemente descansar, es un deleite. Por las noches es imperdible la fogata. Habitaciones desde $3,000. mexicanos10.com

Valero Viajes Ofrece experiencias inolvidables alrededor de Chiapas como este recorrido y otros interesantes tours en México y el mundo, brindando servicios de calidad y atención personalizada. liveit.mx

Dónde sucede lo grande 

El Nuevo Tiguan de Volkswagen es la SUV ideal para disfrutar de Chiapas con familia o amigos, gracias a su capacidad de hasta siete pasajeros en su versión de tres filas de asientos y una amplia cajuela con sistema Easy Open. Durante tus trayectos podrás escuchar música en su pantalla touch a color de ocho pulgadas con Volkswagen app conect. El diseño interior y exterior está totalmente renovado, con aire acondicionado individual y techo corredizo panorámico para admirar mejor los paisajes. El motor turbo TSI de 2.0 litros con 180 caballos de fuerza, los faros led y la cámara de visión trasera brindan la seguridad que todo viajero busca.