Awards food and travel
Lenovo¡Vota por tus favoritos!

En Jeep por San Luis Potosí

En esta ocasión no fuimos solos a San Luis Potosí, y la labor de formar el equipo fue del instagramer mexicano de estilo de vida y viajes Rafael Luhrs, quien seleccionó a 11 acompañantes para dicha aventura. Fotos: Charly Ramos. 

Así salimos de Ciudad de México, en dos Jeep Renegade Limited 2019 y dos Wrangler Unlimited 2019, con el objetivo en mente de llegar al anochecer a Ciudad Valles.

Los kilómetros pasaban entre buena música y risas, todos disfrutando de los paisajes que las carreteras mexicanas nos brindaron. Sin embargo, una parada fue obligada en la larga ruta que todavía faltaba. Moxi, el restaurante del hotel Matilda, ubicado en San Miguel de Allende, fue una excelente opción por su vibra relajada y menú de degustación con productos mexicanos.

 

 

Lo primero era escoger entre un cremoso queso burrata con tortilla frita y bañado en salsa verde, ligero pero lleno de sabor, o un panucho relleno de frijol negro con queso de cabra, aguacate y hojas picantes que recordaba a Yucatán. El menú de degustación es corto pero todo es exquisito, como el chileatole que es un giro del clásico platillo mexicano elaborado con maíz y chile.

Era momento de continuar: el panorama, las curvas y la luz siguió cambiando hasta que resultó evidente que estábamos en San Luis Potosí. Poco a poco el Sol se perdía en la lejanía hasta que sonó la voz de Rafa en los walkie talkies: “vamos a detenernos a disfrutar del atardecer, ¿les parece?”. Más adelante apareció el lugar perfecto: los últimos rayos de Sol filtrándose entre las nubes, las montañas rodeándonos y los Jeep dominando.

 

 

Flotar entre cascadas

 

Al día siguiente hubo que despertarse temprano para no perdernos ni un poco de diversión. Los Jeep hicieron alarde de su capacidad para ir y venir sin preocupaciones por cualquier terreno, e incluso los 42℃ que nos recibieron en San Luis Potosí no fueron suficientes para detenernos.

En poco tiempo estábamos en el Adventureland Huasteca Micos, que como su nombre lo indica cruza sobre las cascadas de Micos, en la Huasteca Potosina, para recompensar a los aventureros con algunas de las mejores tomas disponibles del lugar.

La seguridad es muy importante, así que Rafa y sus acompañantes, ya con el equipo puesto, prestaron atención a las instrucciones como no agarrar el cable de las tirolesas o cualquier pieza metálica al bajar, además de dejarse llevar, pues hay gente que maneja todo y cuida que los visitantes solo se diviertan.

 

 

 

Tal vez la parte más demandante fue el puente colgante: las tablas de 30 centímetros de ancho sirvieron para que pusiéramos un pie detrás de otro. Siguió la tirolesa tres, la más larga con 720 metros, que sirvió para sentir el viento en la cara y ver las cascadas y albercas naturales que se crean y deleitan a los más atrevidos.

Lo siguiente fue un poco más cardiaco, pero solo de inicio. La llamada skybike es una bicicleta suspendida de dos cables, uno arriba y otro abajo, no hay que tener miedo pues se encuentra bastante bien asegurada y luego a ti también te protegen con tu propio arnés.

Lo obvio resultó que todos voltearan a la izquierda y ver esos tonos surreales de San Luis Potosí: el cielo azul intenso, los rayos de Sol rebotando del verde profundo de la huasteca y sus montañas cubiertas de selva, y las aguas tan puras corriendo al fondo.

 

 

Paraísos perdidos

 

De ahí nos desplazamos a la cascada El Meco, que suena similar a Micos y en definitiva es otro lugar. La claridad del agua resultó impresionante, era posible admirar el fondo mientras subíamos a las lanchas movidas por pura fuerza humana.

Nuestro lanchero Iván nos pidió usar los chalecos salvavidas y comenzó a remar contra la corriente. Es evidente que no era gran esfuerzo para él y su compañero, ya que veníamos en dos embarcaciones distintas.

Pronto nos encontramos frente a la cascada cuyo ruido y brisa nos sumergió más en el encanto de San Luis Potosí. Muchos saltaron al agua dejándose llevar por la corriente, aunque no faltó quien intentó regresar a la balsa, sin embargo, solo una pudo superar el flujo. Del otro lado del río justo había una pendiente, donde la gente se bajaba a tomar fotos y saltaban; nosotros tampoco nos resistimos a la ocasión.

 

 

 

Tocar el cielo

 

Para la comida, Adventureland nos brindó un escondite ideal, un espacio que suele rentar a grupos y se puede reservar cuando se les pide crear un paquete de experiencia en San Luis Potosí.

Una carne asada muy íntima, pero de gran sabor: arroz rojo, chorizo, salchichas y salsas bastante picosas que algunos no tuvieron miedo de servirse en demasía. Ahí había una pequeña laguna y algo más arriba. Rafa fue de los primeros en subir y llamó a los demás.

Una de las paredes había sido desgastada por la caída del agua, aunque en el momento se encontraba seca, dejando así ver un patrón exquisito como telón. Pequeñas pozas de agua turquesa eran divididas por caprichosas paredes de roca que terminaban el encanto, Rafa mencionó:

“Es como estar en el Cielo”. Y en el paraíso nos dio la noche, pero los Jeep tampoco tuvieron problemas para atravesar la oscuridad y el camino antes de encontrar de nuevo la carretera que nos llevó al hotel.

 

San Luis Potosí

 

Emblemática Xilitla

 

Solo un día más en San Luis Potosí y hay que visitar un lugar conocido por ser surreal: el Pueblo Mágico de Xilitla. Famoso por Las Pozas y el Jardín Surrealista de Edward James. Entre calles empinadas y empedradas, que dentro de los Jeep no se sienten, llegamos al Museo de Leonora Carrington.

El curioso recorrido pareció un sueño, con la Cantante muda cuyas manos no son tan fáciles de encontrar, el Gato de la noche que siempre te niega un lado de su ser, la Silla de Metatrón que obliga a preguntarse si Leonora lo vio en un sueño sentado ahí o si era ella la que se sentaba en la silla.

 

 

Entre aves

 

Las horas en Xilitla pasan rápido y al atardecer tuvimos que correr al Sótano de Las Golondrinas. Tal vez lo más pesado son las escaleras, que muchos no se deciden de manera exacta cuántas son, pero oscilan entre 500 y 600 escalones.

Las cámaras no son suficientemente hábiles ni rápidas para admirar el espectáculo, y el ojo humano apenas lo es. Miles de vencejos de cuello blanco, no realmente golondrinas, cortan el aire con su velocidad para desaparecer en la cueva de 512 metros de profundidad.

 

 

El regreso fue cómodo a bordo de los Jeep, pero también largo; esta vez paramos en Querétaro. Cócono es un restaurante de comida mexicana que se inclina en particular por la poblana.

 

Ya teníamos hambre, así que las trenzas fritas de queso con salsa verde y cubiertas en juliana frita de poro y papa desaparecieron entre comentarios positivos. El fuerte para muchos fueron los tacos estilo villamelón, bien vestidos en bistec, longaniza y chicharrón, sin olvidar sus frijolitos.

 

San Luis Potosí

 

Finalmente llegó el momento de despedirse, uno a uno de los integrantes perdiéndose en diferentes puntos de la ciudad, tal vez con la sensación de que fue un sueño: imposible por que los Jeep Renegade seguían ahí y también San Luis Potosí.

 

 

Jeep Renegade Limited 2019

 

Es la SUV pequeña de la marca, pero cuenta con todo el refinamiento, equipamiento, seguridad y adelantos tecnológicos para satisfacer hasta el más exigente conductor.

El exterior ha sido rediseñado para proveer una vista elegante y estética; mientras el interior con materiales de alta gama y texturas vanguardistas da una experiencia confortable.

Al interior encontrarás asientos de piel en color negro, cluster de siete pulgadas, Uconnect de siete pulgadas con incorporación de Apple CarPlay y Google Android Auto, además de un sistema de audio de seis bocinas amplificadas con subwoofer.

La versión limited se destaca por sus rines de 19 pulgadas, parabisas con sensor de lluvia, luces delanteras de encendido automático y quemacocos panorámico.  jeep.com.mx

 

¡Checa el video!