Después del accidente en la planta nuclear de Fukushima en 2011, para evitar que los núcleos de reactores se fundieran, Japón bombeó agua de enfriamiento a la planta, que después se contaminó y se acumuló en enormes tanques que se espera alcancen su límite a finales del próximo año. El agua será tratada y liberada en el océano Pacífico en 2023. Fotos: Adobe Stock / Unsplash. 

 

 

Decisión retrasada

 

Japón

 

El gobierno de Japón ya había tomado esta postura anteriormente. Sin embargo, la decisión de verter el agua tratada de Fukushima al Pacífico se había retrasado en varias ocasiones por preocupaciones de seguridad y por la oposición de los pescadores locales, así como de China y Corea del Sur.

Los tanques en los que se almacena el agua contaminada tienen una capacidad de 1.37 millones de toneladas métricas. Tokyo Electric Power Co, la empresa que opera la planta, estima que estos tanques alcanzarán su límite a finales de 2022. Se espera que el proceso de liberación inicie en 2023 y tomará décadas en completarse. tepco.co.jp

 

 

Descontaminación del agua

 

Japón

 

El gobierno de Japón asegura que el agua de Fukushima pasará por un tratamiento antes de verterla al Pacífico. El Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos (ALPS por sus siglas en inglés) es el proceso que se utilizará para limpiar el agua. Este sistema retira 62 tipos de materiales radioactivos, a excepción del tritio.

El tritio es un isótopo de hidrógeno que, si se maneja en pequeñas cantidades, no es dañino para los humanos. Antes de verter el agua tratada de Fukushima al Pacífico, también será diluida para que la concentración de tritio sea menor que la permitida por las normas del país nipón, que van acorde a las reglas internacionales.

 

 

Medida necesaria

 

Japón

 

Vaciar los tanques de agua de Fukushima es un paso inevitable para el desmantelamiento de la planta nuclear. La primera fase consiste en la descontaminación de la zona. El gobierno de Japón estudió otras opciones, como evaporación o inyección en depósitos en el subsuelo. Sin embargo, estas fueron descartadas por ser complejas y costosas.

Todo el proceso será supervisado por la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA) siguiendo los estándares de la Organización Mundial de la Salud. En un comunicado, el director general de la IAEA, Mariano Grossi, dijo que los vertidos de agua al océano son comunes en todo el mundo al operar plantas nucleares, siempre y cuando se sigan las regulaciones de salud y medio ambiente. iaea.org

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