Maridajes con agua

¿Alguna vez te has detenido a saborear un vaso con agua? Si la respuesta es sí, seguramente has notado las sutiles diferencias que existen entre algunas marcas de agua embotellada. Lo mismo sucede cuando tomamos agua de filtro en dos lugares distintos. Esto se debe a que al igual que la cerveza y el vino, el lugar de origen del agua y el proceso que sigue antes de llegar a nuestra mesa, determina algunas de las características sensoriales que presenta, y que la hacen más adecuada para acompañar platillos o para disfrutarse sola.

Fuimos invitados por S. Pellegrino para descubrir el mundo de la armonización de aguas con la sommelier Michelle Carlín en Mercado Roma, donde pudimos degustar “aguas gastronómicas”, cuya función es acompañar los alimentos, resaltando sus cualidades, al mismo tiempo que limpian el paladar.

Michelle nos explicó que hay tres grupos de agua:Purificada, mineralizada y gasificada. La primera generalmente lleva el proceso de purificación para estandarizar su sabor, debido a que no es originaria de un solo lugar. Por otro lado, el agua mineralizada, por provenir de un río, lago o manantial, a su paso tiene contacto con piedras o con tierra, de donde va arrastrando minerales. Y el agua gasificada, es aquella que tiene dióxido de carbono, ya sea inyectado de una fuente artificial o generado de forma natural”.

Las burbujas del agua mineralizada como S. Pellegrino son ideales para maridar platillos complejos o especiados y vinos tintos, mientras que las aguas tranquilas como Acqua Panna ayudan a redondear la acidez de los vinos blancos, así como los sabores de preparaciones ligeras y quesos suaves.

Es fundamental poner el mismo cuidado en escoger un vino, un platillo y el agua que los acompañarán, pues de ello dependerá si se logra una maravillosa armonía entre los tres o un completo desastre gustativo. Así que la próxima vez que pienses en maridar tus alimentos, toma en cuenta la triada vino-platillo-agua y logra una experiencia única.