Viticultura orgánica, la nueva tendencia
Bebidas | 3 min

La viticultura orgánica y la biodinámica son una realidad, y se mantendrán como una tendencia a la alza en el panorama del vino mundial, dice el sommelier Miguel Ángel Cooley

Para obtener un buen vino, es necesario contar con una buena uva, y para lograr ésta, se necesita un cuidadoso manejo de la viña. En este sentido, la viticultura orgánica y la biodinámica representan tendencias conscientes del cuidado del viñedo, pero, ¿cuál es la diferencia entre ellas?

La viticultura

Comencemos con la más conocida por todos, la viticultura o agricultura orgánica. Es aquella que busca el óptimo aprovechamiento del terreno, sin utilizar productos químicos para el abono o para combatir plagas. Sin embargo, un producto orgánico no se queda solamente ahí: busca lograr un resultado de mayor calidad nutritiva mediante procesos que tiendan a la sustentabilidad del entorno.

Cada día encontramos más bodegas comprometidas con el ambiente, que adoptan procesos orgánicos y producen vinos interesantes. Razón por la que estoy convencido de que será un tendencia a la alza de manera constante.

Ahora bien, seguimos con un tema un poco más complejo, como son los vinos procedentes de una viticultura biodinámica. Esta tendencia nace en 1924 bajo la teoría del doctor Rudolf Steiner, en la que se persigue una convivencia espiritual, cósmica, ética y ecológica entre la agricultura, la alimentación, la producción y la nutrición.

En este concepto, el doctor Steiner propone lograr un balance entre el ecosistema, el terruño y el cosmos mediante el uso de una serie de preparaciones numeradas del 500 al 508. Que señala, generan salud y fertilidad a la tierra. De éstas, las primeras dos se utilizan para la  preparación del campo y las otras para potenciar la composta.

Por ejemplo: el preparado 500 consiste en utilizar cuernos de vaca llenos de abono de ganado que se enterrarán en el viñedo durante el otoño para recuperarlo en primavera en forma de humus: capa superficial del suelo conformada por la descomposición de materiales.

El 501 consiste en mezclar y enterrar cuarzo molido en un cuerno de vaca, de primavera a otoño, para después rociarlo con agua en el viñedo y lograr así una mejor fotosíntesis y maduración.

Las demás preparaciones se elaboran con base en:

  • Hierba milenrama.
  • Manzanilla.
  • Ortiga mayor.
  • Corteza de roble.
  • Diente de león.
  • Valeriana.
  • Y hierba cola de caballo.

Éstas se agregan a la composta para mejorar sus propiedades, además de que, dicen los agricultores biodinámicos, que ayuda al suelo a ser más sensible a los ritmos cósmicos, ya que serán éstos los que también jueguen un papel importante a la hora de hacer la vendimia. De esta forma, una gran cantidad de bodegas como Michel Chapoutier, Gérard Bertrand, Frog’s Leap, La Raia, entre otros, producen etiquetas con estas características.

Creo que la viticultura orgánica y la biodinámica ofrecen una alternativa libre de agentes dañinos para nuestra salud y la de nuestro planeta.

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