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Santiago de Querétaro: trazos de leyenda

La capital del estado, es un cruce de caminos históricos y revolucionarios; su ubicación estratégica la convierte en un punto determinante de progreso, evolución y orgullo, cuenta Isabel Torres.

Querétaro es la tierra en la que surgió el principal centro de conspiración que desembocaría en el movimiento de la Independencia, aquella que vio nacer la identidad del México contemporáneo. Más allá de su reciente crecimiento industrial y del asentamiento de grandes empresas internacionales, esta ciudad representa un cofre que resguarda tesoros resplandecientes a la luz de la historia nacional, empezando por el origen de su nombre, proveniente de las voces nativas purépechas y otomíes: lugar de grandes piedras o sitio del juego de pelota.

Mientras camino por su Centro Histórico descubro su arquitectura, reflejo del barroco virreinal y del toque afrancesado de la época porfiriana. Ejemplo de ello es la Plaza de los Fundadores, frente al Templo de la Cruz, un paseo indispensable para apreciar los monumentos conmemorativos de quienes formaron esta mítica ciudad.

De esencia histórica

Las calles y callejuelas de Querétaro, la tercera ciudad más importante de la Nueva España, comprenden un gran valor al haber jugado un papel rector en la actividad comercial de telas, tabaco y ganado. La venta de estas mercancías fue fundamental para atraer la prosperidad y las numerosas construcciones que hoy nos cautivan a todos los viajeros. Entre ellas, el gran acueducto y sus famosos arcos, donde me detengo a imaginar las largas jornadas de trabajo durante su construcción.

Las lujosas casonas donde avivan leyendas, como la Casa de la Corregidora, en la Plaza de Armas, ahí donde vivieron doña Josefa Ortiz de Domínguez y su esposo. Y templos de toque exquisito, como el de Santa Rosa de Viterbo, cuyos muros de estilo barroco resguardan 200 años de historia y obras únicas como el retrato de sor Ana María de San Francisco y Neve, que es considerado la pintura más bella hecha a una monja.

Continuamos nuestro camino hacia Hacienda Los Laureles, uno de los mejores restaurantes de comida mexicana, con sabor tradicional. Entre mariachis disfruto de diversos platillos al centro, entre ellos, unos tacos de carnitas exquisitos, pollo en pipián, cecina y una sopa de fideo que desearía que no se terminara.

Arte para siempre

En Querétaro podrás encontrar un amplio abanico de opciones culturales. El Museo de Arte, Exconvento de San Agustín, es una joya y uno de los edificios monásticos más bellos del continente americano. En medio de su patio interior, observo cada detalle de los muros de sus dos niveles que representan la Tierra y el Cielo. Ahí, una fuente y cuatro series de arcos son el telón para lucir una orquesta de ángeles y distintas imágenes de santos tallados en cantera. Al contemplarlas, entiendo que en las artesanías se puede apreciar el alma de quienes las realizaron.

Otro de los sitios destacados es el Museo Casa de la Zacatecana, que alberga una vasta colección de antigüedades con esculturas de bronce, marfil y terracota. Su comedor de caoba tallada es una obra de arte que me remonta al Renacimiento italiano, pero sin duda, lo mejor es su salón de los relojes, que aloja 39 guardatiempos alemanes, ingleses, franceses y americanos de los siglos XVII al XIX. Espero a que llegue una nueva hora, y mi paciencia es recompensada con las campanadas de todos al mismo tiempo.

Aunque, sin duda, es en las mesas donde se conoce la esencia de una cultura. De ahí que no resisto a detenerme en cada una de las tiendas que ofrecen sus quesos y vinos. Los sabores de Querétaro son un conjunto de emoción por sus leyendas; una tierra donde las vides dan frutos y los quesos agasajan con los secretos de la maduración; solo basta recorrer la gran cantidad de establecimientos que venden los productos locales.

Consentir a los sentidos

Durante los últimos años, la cerveza artesanal ha experimentado un boom en todo el país, y Querétaro no es la excepción. Me dirijo al recorrido guiado que ofrece la Compañía Cervecera Hércules, ubicada a solo siete kilómetros del Centro Histórico, en el antiguo barrio de Hércules. Las instalaciones aún conservan parte de lo que anteriormente era una fábrica de textiles, lo cual aporta indiscutiblemente al ambiente industrial de la cervecería.

Su estandarte es ofrecer #cervezafresca —así, hasta con hashtag—, ya que en cada una de sus etiquetas cuidan a detalle factores como la temperatura, el oxígeno disuelto, la luz y que el tiempo entre la elaboración y la venta sea el menor. Con todo ello, logran que la experiencia de beber su propuesta sea deliciosa y auténtica.

Esto lo constato en el Jardín de Cerveza Hércules, un restaurante de cocina independiente o biergarten que ofrece un maridaje especialmente creado para cada una de las cervezas, con platillos en donde destacan los ingredientes del semidesierto queretano. Una de las cervezas que más me gustó fue la llamada Spinning Jenny, una pale ale con sabor y aroma predominante a malta, basada en la receta clásica de la Revolución Industrial, cuando este estilo causó furor por su elegancia y sutileza.

Posteriormente, visito el Club de Golf Juriquilla, que alberga un campo profesional de 18 hoyos. Ahí se puede apreciar un ecosistema en el que habitan ahuehuetes milenarios y espejos de agua pantanosos, conformando un paisaje único que se disfruta al caminar o pasear en un carrito de golf.

Luego, me dirijo al Hotel Spa Doña Urraca, situado en una casona con una impactante belleza arquitectónica que remite a las épocas medievales del mío Cid. Entre los servicios que ofrece está el spa, donde las manos expertas de sus masajistas lograron llevarme a un estado de relajación inolvidable. Entre sus cinco tratamientos corporales, elegí el holístico, que se acompaña de cálidos aromas y música que remite a los sonidos de la naturaleza.

Antes de iniciar el camino de vuelta, hice una parada indispensable para desayunar en La Mariposa, un restaurante que marca tradición desde 1940. Ahí, las enchiladas queretanas son la estrella del lugar, y de postre, el típico pay de queso, que me invita a volver pronto a las tierras queretanas. 

Dónde quedarse 

Doña Urraca Hotel & Spa Un refugio obligado en Querétaro, en sus suites encontrarás un diseño moderno y cómodo. No te pierdas la visita a su spa y a su restaurante de cocina mexicana contemporánea.qro.donaurraca.com.mx

Dónde comer 

Hacienda Los Laureles Elige un sitio junto a su fuente y prueba su sopa de fideo y los tacos de carnitas. restauranteloslaureles.com.mx

La Mariposa Un restaurante emblemático para probar cocina queretana. Por supuesto, las enchiladas mineras y los dulces típicos son obligados. Ángela Peralta 7, Centro.

Jardín de Cerveza Hércules En su menú encontrarás platillos de tendencias alemanas y mexicanas, así como pizza. Pregunta por el mejor maridaje de Cerveza Hércules para el que elijas. Avenida Hércules, Oriente 1.

Hank’s Disfruta de la cocina criolla tradicional Cajún de Nueva Orleans. hanksmexico.com

Fiume 37 Cocina italiana e internacional y una destacada selección de vinos. fiume37.restaurantwebexperts.com