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The Westin Santa Fe: un viaje de negocios placentero

The Westin Santa Fe: un viaje de negocios placentero

Hace algunos días me hospedé en The Westin Santa Fe, lo cual me hizo recordar una travesía que hace tiempo realicé con un amigo que nos llevó desde Tlaxcala hasta Mineral de Pozos, Guanajuato.

En la semana y media que duró el viaje ambos llegamos a una conclusión: viajar duele. La afirmación, previamente reflexionada, estuvo secundada por un libro de poemas que yo llevaba; el cual tiene por título Vuelta a casa en 75 poemas.

The Westin Santa Fe

Dejar el espacio de seguridad, a nuestros seres queridos con el fin de realizar nuestros deseos y/u obligaciones implica incertidumbre, ansiedad y miedo. The Westin Santa Fe ha estudiado, y entendido, esta premisa; generando un ambiente en el cual pude encontrar referentes que me remitieran a la seguridad que todos necesitamos.

The Westin intenta consentirlos al máximo

Ubicado en unos de los centros financieros más importantes de México, saben que sus huéspedes, en la mayoría de los casos, son ejecutivos que se olvidan de ciertas prioridades. Así pues, The Westin intenta consentirlos al máximo. 

En sus habitaciones pude observar una serie de elementos que en conjunto buscan ofrecer el máximo descanso. Luces tenues, cortinas que impiden la entrada de cualquier rayo de luz, una cama racionalmente diseñada para obtener la mayor comodidad y una pequeña fragancia de lavanda para dormir bien.

El servicio a cuarto está disponible las 24 horas, y ofrece desayunos, comidas, cenas y, particularmente, un menú «duerma bien» y otro «medianoche». Una característica de estos dos menús es el SuperFoodsRx™, que consta de comida preparada por expertos para mejorar el descanso y la recuperación.

 

Market Kitchen

Dentro de The Westin Santa Fe, también disfruté de el restaurante Market Kitchen que ofrece, además de una amplia variedad de platillos a la carta, un menú degustación de cinco tiempos, con opción de maridaje, el cual es de excelente nivel. Se me presentó una crema de calabaza, con trozos de zanahoria, tiritas de zetas y avellanas; y quedé sorprendido al ingerir la primera cucharada. De inmediato recordé a mi mamá. Está opción es pragmática, no amerita pensar tanto en qué comer, pero sí presenta una caricia para dejarte apapachar.

El restaurante ofrece un brunch dominical de 11:00 a.m a las 16:00 p.m. Similar a un estante de dulces, aquí pude encontrar una variedad increíble de platillos. Barras de cereales, frutas, carnes frías, quesos, mariscos, distintos tipos de carnes asadas, pastas y, por si fuera poco, una sublime barra de postres. Inefable ese paraíso gastronómico. Su costo varía según las bebidas que se ingieran.

Antes de irme, no me pude resistir a visitar el spa, donde sus ejecutantes te harán olvidar por 50 u 80 minutos la realidad. Podrás sumergirte en un ambiente pleno de relajación, tranquilidad con el objetivo de olvidar, por unos minutos, el trabajo y las responsabilidades. Sin embargo, si necesitas trabajar pero al mismo tiempo disfrutar de una vista sublime de la Ciudad, puedes visitar el Club Privado. Ahí podrás trabajar en completa calma y silencio. Dónde: Javier Barros Sierra 540, Lomas Santa Fe, Ciudad de México.

Habitaciones: desde $7,000 pesos. westinsantafemexicocity.com