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Viceroy Los Cabos: redescubrir el lujo

 

Viceroy Los Cabos: redescubrir el lujo

En un tranquilo paraje al pie de la playa de San José del Cabo en Baja California Sur, se encuentra el hermoso hotel Viceroy Los Cabos, la más reciente propiedad de la reconocida cadena hotelera, el cual está inmerso en el contrastante paisaje que ofrecen las áridas montañas que convergen en las aguas del Pacífico, el complejo brinda una experiencia de total confort. Para vivir la experiencia Viceroy, viajamos a la Península y nos hospedamos en una de las 194 suites que lo conforman.

 

Viceroy Los Cabos

Comenzamos la aventura en Otro Bar, donde acompañamos la impresionante vista hacia el horizonte con el coctel insignia de la casa, elaborado con vodka, jarabe de chile güero, pepita y tierra de cacao. Luego, recorrimos un camino serpenteante que conduce al mar.

Mientras descendemos, observamos las sombras que proyecta la luz del Sol de mediodía que juega alegremente con las formas de la decoración. A nuestra izquierda, apreciamos un jardín Zen gigante, y a la derecha, se encontraba el artista Spencer Mar Giulburt, finalizando una pintura, a la que imprime su característico estilo californiano.

 

El Nido

Al sentir la arena fundirse con los dedos de los pies, sabemos que disfrutaremos de un delicioso día de playa. El viento cálido que acaricia la piel invita a sumergirnos en alguna de las dos albercas de borde infinito. Al tiempo que nos refrescamos con una margarita, el ritmo de las olas que rompen en la proximidad, marca la pauta para olvidarnos de las preocupaciones. Y cuando el atardecer va pintando el cielo de ocre y coral, descansamos en los camastros; probando unos deliciosos tacos de camarón estilo Baja.

La noche aparece más tarde; y con ella, brillantes luces de color azul se reflejan en los edificios -todos blancos- que conforman el complejo. Frente a nosotros, rodeado por calmos espejos de agua, se encuentra El Nido.

Cubierto por madera entretejida, este restaurante asemeja un auténtico refugio de aves. Nos reciben con champaña y nos agasajan con ceviche de robalo, tostadas de pulpo, tiradito de atún y de postre; mousse de maracuyá.

 

El hotel comienzan con clases de yoga

Después, nos refugiamos en la habitación. La decoración es minimalista, pero los detalles de madera y granito brindan una sensación de armonía. Nos dirigimos a la terraza, para relajarnos en la tumbona que acompaña al jacuzzi y desde ahí, contemplar las estrellas que se dejan ver en la inmensidad del cielo nocturno.

Las mañanas en el hotel comienzan con clases de yoga a la orilla del mar, aunque los más activos visitan el gimnasio, que cuenta con todas las amenidades necesarias. Nosotros disfrutamos el desayuno en la comodidad de la habitación. Nos refrescamos con agua de coco y jugo verde que acompañamos con fruta de temporada y bagels de salmón ahumado con huevo de codorniz; mientras vemos algún programa de televisión en la pantalla plana que decora la sala de la suite.

Luego, nos dejamos consentir con una probadita de lo que será el spa, que estará totalmente acondicionado a finales de octubre de este año. Escogemos un masaje relajante de espalda, y mientras a lo lejos se escucha una pieza del famoso pianista francés Erik Satie, nos desconectamos del mundo exterior. Luego de nuestra sesión de relajación, nos dirigimos a la acogedora sala de cine para disfrutar de una buena película.

Más tarde regresamos a donde comenzó nuestra experiencia, Otro Bar en donde catamos algunos de los destilados artesanales y mexicanos que resaltan en la coctelería del lugar: mezcal, sotol, raicilla y bacanora. Terminamos la velada cenando en el restaurante Casero, a cargo del chef José Luis Montes, este restaurante nos maravilla con frescos frutos del mar, cocinados a la perfección. Así, con medallones de langosta, pulpo zarandeado, langostinos asados con sandía y tiramisú, nos despedimos de este palacio en el desierto.

Suites desde: $321 USD. viceroyhotelsandresorts.com