Mes: noviembre 2016

La visión modernista del chef Francisco Ruano ha logrado convertir la cotidianidad de las recetas caseras en creaciones extraordinarias. Con sinceridad culinaria, encamina su restaurante Alcalde a un futuro más brillante, dispuesto a sorprender a todo aquel que cruce sus puertas. Texto y Producción: Elsa Navarrete / Fotos: Charly Ramos / Maridaje: Miguel Ángel Cooley. 

Desde que abrió Alcalde hace tres años, su chef propietario, Francisco Ruano, se propuso posicionarlo como un clásico nuevo de Guadalajara. No solo lo ha logrado, sino que también obtuvo el premio One To Watch 2016. Esto significa que el jurado de Latin America’s 50 Best Restaurants le augura al restaurante un futuro prometedor, lo cual no es de extrañar cuando escuchas decir a este joven cocinero con ímpetu: “Aquí se cocina bien y se respeta al oficio de la cocina”.

De temperamento rebelde, su inquietud por lo que se genera alrededor de la comida nació desde niño. Metido en la cocina de su mamá y abuela, fue muy curioso de los rituales de las fiestas. Ir al mercado y preparar los alimentos fue lo que lo involucró cada vez más en este espacio de reunión. Evocando estas memorias entrañables, Francisco decidió nombrar a su restaurante como aquel mercado al cual asistía toda su familia.

Con ese cariño por sus venas, estudiar un diplomado gastronómico lo consideró lógico. Aunque sabía que la experiencia laboral no la iba a hallar en la oferta culinaria repetitiva de su ciudad natal de aquel entonces. Por eso se embarcó en un crucero durante un tiempo, el cual lo dejó en Puerto Vallarta, donde trabajó con Thierry Blouet en el Café des Artistes. Este inconformista permanente y obsesionado por instruirse más se matriculó después en la Escuela de Cocina Luis Irizar, en España, y una vez graduado hizo prácticas en Mugaritz, Celler de Can Roca y Noma.

Su experiencia entre los mejores restaurantes del mundo influyó en la construcción de una filosofía refinada. Ahí aprendió la importancia de tener una visión gastronómica amplia y manejar correctamente el producto, pero era momento de volver a México. “Abrí Alcalde en Guadalajara por una especie de rencilla personal”, dice Francisco, quien confiesa que se trataba de un movimiento natural.

Tenía que regresar y trabajar en casa con base en las memorias y recetas familiares y para su gente. Una vuelta en la espiral con la que abrió una nueva ventana culinaria.

Como lo dice el apellido del restaurante (Cocina franca) y el mismo Paco en todo momento, es una propuesta que intenta expresar la esencia del producto, tocarlo lo menos posible y obtener lo mejor de él. El chef reitera que utiliza ingredientes conocidos y técnicas muy sencillas en todas las preparaciones, pero la idea es que cada uno brille, y ejecutarlas con maestría. “Buscamos ofrecer una experiencia acerca de la simplicidad y la repetición de ésta hasta convertirla en algo extraordinario”, afirma con una sonrisa sincera, mientras pone en la mesa chinchayotes, camote del cerro, cacahuate verde, pitaya y guasanas. “Los mercados tienen un gran producto vegetal, algunos únicos. Esto no es reconocido, y mi labor es promoverlo”.

Los fogones trabajan con un solo objetivo: hacer buena comida más que hacer una de ideas. La primera intención es que sea honesta, y después podrá ser divertida o reflexiva. Sin embargo, Francisco también le da a la estética la importancia que se merece. “Es una especie de regalo último al comensal, quien debe recibir los platillos como si fueran para foto. Además de que se cocinó bien, se ‘ajuarea’ bien”.

Cada semana diseña un nuevo plato y por cada año surge un clásico. Uno de ellos es el aguachile de camarón, al cual añade manzana verde para dar contraste. Otro plato del que se siente orgulloso —y es el más vendido— es la gordita de requesón, una variación de tamal, más ligero y esponjoso. “No fuimos los primeros en usar materia prima local ni en hacer buena comida, pero sí en hacer cocina contemporánea con un discurso específico y con una nivel de ambición alto”, confiesa este cocinero tapatío, quien respeta el esfuerzo de las largas jornadas. “Me costó mucho trabajo tener mi comedor y carta abierta como para encima sufrirlo. La pasamos bien haciendo las cosas bien”.

Pitahaya floreada con gelatina de lavanda y jugo de frambuesa

 Aprende a preparar esta receta de Pitahaya floreada con gelatina de lavanda y jugo de frambuesa del chef Francisco Ruano. ¡Te sorprenderá!

 

Porciones: 5 porciones

Ingredientes:

  • 5 pitahayas peladas
  • Polvo de flores de Jamaica al gusto
  • 50 ml de aceite de manzanilla
  • Flores y hierbas comestibles para decorar

 

Para la gelatina de lavanda

  • 100 g de glucosa
  • 100 ml de jugo de limón amarillo
  • 3 g de semilla de cilantro
  • 100 g de lavanda fresca
  • 6 láminas de grenetina

 

Para el jugo de frambuesa

  • 500 g de frambuesa
  • 100 g de azúcar
  • 2 cdas. de jugo de limón
  • 1 ramillete pequeño de flores de sauco frescas
  • 1 pizca de goma xantana

 

Procedimiento:

  1. Para la gelatina de lavanda, colocar una olla sobre el fuego con 500 ml de agua, la glucosa, el jugo de limón amarillo y las semillas de cilantro. Dejar que hiervan durante 5 minutos y añadir la lavanda. Retirar la olla del fuego, tapar y dejar en reposo durante 15 minutos. Colar y reservar.
  2. Sumergir las láminas de grenetina en un tazón con agua fría y dejar en reposo hasta que estén suaves. Escurrir las láminas de grenetina, incorporar al jarabe de lavanda y mezclar hasta disolver por completo. Colar nuevamente y verter la preparación en un molde cuadrado. Refrigerar la gelatina durante 4 horas o hasta que cuaje. Cortar la gelatina en cubos de 2 x 2 cm y reservar en el refrigerador.
  3. Para el jugo de frambuesa, colocar a baño María un tazón con las frambuesas, el azúcar, el jugo de limón y las flores. Cocinar mezclando ocasionalmente hasta que las frambuesas hayan soltado su jugo y se hayan deshecho.
  4. Colar el jugo de frambuesa y combinar con la goma xantana. Dejar que enfríen y reservar en el refrigerador.
  5. Para el montaje, distribuir el jugo de frambuesa en la base de 5 platos hondos y extender para formar espejos. Añadir encima de cada espejo 1 cubo de gelatina de lavanda, espolvorear el polvo de Jamaica y rociar el aceite de manzanilla. Colocar al centro de cada plato una pitahaya. Decorar con flores y hierbas. Servir.

 

 

Maridaje Food and Travel:

Tequila blanco cristalino con aromas de agave cocidos, balanceado entre los dulzor y lo amargo.

Sugerencia: Patrón Silver, Patrón Tequila

Centollo con mantequilla de habanero fermentada

Toma nota de esta receta de Centollo con mantequilla de habanero fermentada y disfruta de un exquisito platillo de la inspiración del chef Francisco Ruano.

 

Porciones: 8 porciones

Ingredientes:

  • 1 pieza de centollo vivo
  • 10 piezas de hojas de laurel
  • 10 piezas de pimienta gorda
  • 2 piezas de limón amarillo
  • partidos a la mitad
  • 1 cabeza de ajo
  • 2 limones amarillos
  • 1 pepino en rodajas
  • 35 g de cacahuate fresco y limpio,
  • partido a la mitad
  • 1 manzana verde en cubos de 1 cm
  • 1 manojo pequeño de manzanilla fresca blanqueada
  • 200 g germen de soya
  • 4 limones amarillos, su jugo
  • 300 g mantequilla avellanada
  • 1 pza. de pan brioche
  • 4 flores de palma deshojadas
  • 4 flores de ajo deshojadas
  • 4 flores de perritos blancos deshojadas
  • 4 flores de ajo deshojadas
  • 4 clavelinas blancas deshojadas

 

Para la salsa mantequilla de habanero

  • 200 g de chile habanero limpio,
  • sin piel ni venas
  • 1 cda. de azúcar
  • 1 manojo pequeño de manzanilla fresca
  • 300 g de mantequilla fría en cubos
  • 2 g de goma xantana (opcional)

 

Procedimiento:

  1. En una olla grande, poner a hervir 5 litros de agua. Incorporar las especias, los ajos y los limones, y dejar que infusionen durante 10 minutos. Colocar el centollo en un recipiente. Verter el agua infusionada caliente (por cada kilo de centollo, dejar 20 minutos en el agua). Retirar y limpiar.
  2. En un tazón, mezclar los pepinos, los cacahuates, la manzana, la manzanilla, el germen de soya y el jugo de los limones. Reservar la ensalada.
  3. Para la salsa de mantequilla de habanero, en un olla incorporar 400 ml de agua, los chiles habaneros y el azúcar. Dejar que fermenten a una temperatura de 35ºC durante 1 hora. Colar y reservar el suero.
  4. Colocar la manzanilla en un molde con tapa. En una olla, poner a hervir 500 ml de agua. Verter el agua sobre la manzanilla y tapar de inmediato. Esperar 15 minutos y colar.
  5. En un tazón, combinar el suero de habanero con la infusión de manzanilla (aproximadamente en una proporción de 4 partes de manzanilla por 1 del suero de habanero). Incorporar cubos de mantequilla para emulsionar. Batir e incorporar la goma xantana (opcional). Reservar la salsa.
  6. En una sartén, poner la mantequilla avellanada y dejar que se derrita, moviendo constantemente, con cuidado que no se queme. Cortar el pan en 8 rebanadas. Untar un poco de mantequilla con ayuda de una brocha. Hornear las rebanadas de pan hasta que estén ligeramente doradas.
  7. Colocar un aro de rodajas de pepino al centro del plato, tratando de formar un círculo del tamaño de la boquilla de un vaso. Situar una porción de ensalada en el centro y la carne del centollo. Cubrir con el mix de pétalos de flores y terminar con un poco de gotas de aceite de oliva y sal. Verter la salsa mantequilla de habanero. Servir con el pan brioche.

 

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco con expresión florar, a albaricoque y vainilla, redondo en boca.

Sugerencia: Mas de Daumas Gassac

Arroz con leche servido con helado de canela, piel de soya y chocolate tostado

Disfruta de un exquisito postre que nos comparte el chef Francisco Ruano de Arroz con leche servido con helado de canela, piel de soya y chocolate tostado.

 

Porciones: 5 porciones

Ingredientes:

  • 200 g de azúcar, 1 cda. extra
  • 1 l de leche
  • 1 l de crema para batir
  • 300 g de arroz basmati
  • 5 vainas de vainilla, extraer las semillas
  • 500 g de chocolate blanco
  • 1 l de leche de soya

 

Para el helado de canela

  • 1 l de leche
  • 1 l de crema para batir
  • 250 g de azúcar
  • 175 g de polvo de leche
  • 175 g de estabilizante para helados
  • 50 g de raja de canela
  • 75 g de glucosa

 

Procedimiento:

  1. Para el helado de canela, poner los ingredientes en una olla y dejar que se cueza a fuego bajo. Batir constantemente y una vez que hierva, retirar del fuego. Tapar y dejar que infusione durante 2 horas. Colar y congelar. Reservar.
  2. En un tazón, mezclar el azúcar, la leche y la crema para batir. Vaciar en una olla y dejar que hierva a fuego bajo. Mientras tanto, en otra olla, colocar el arroz y cubrir con suficiente agua. Dejar que se cueza a fuego bajo durante 10 minutos o hasta que el agua se evapore por completo. Añadir el arroz a la mezcla de azúcar y leche, y batir con un globo. Agregar las semillas de la vaina de vainilla y dejar que se cueza a fuego medio de 20 a 30 minutos, cuidando que no se pegue o hasta que el arroz esté suave. Retirar del fuego y colocar la olla en baño inverso (tazón con agua y hielo). Revolver suavemente hasta enfriar. Reservar.
  3. En una bandeja, colocar el chocolate blanco. Hornear a 150ºC durante 30 minutos, moviendo cada 5 minutos hasta que se formen pequeños terrones dorados. Dejar que enfríe y congelar.
  4. Para la teja de soya, poner a calentar una sartén de teflón. Agregar la leche de soya, bajar el fuego y permitir que se evapore. Al formarse una especie de crepa, remover las orillas y retirar cuidadosamente poco a poco. Extender en una charola y reservar.
  5. Servir 2 cucharadas grandes de arroz con leche en un plato hondo, espolvorear 1 cucharada de azúcar encima del arroz y caramelizar con la ayuda de un soplete. Colocar encima chocolate tostado, una quenelle de helado de canela y coronar con la teja de soya.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino de Jerez de color ámbar profundo, notas de caramelo, chocolate, especias, denso y de gran cuerpo.

Sugerencia: Lustau, Pedro Ximénez

Aguachile verde de camarón con manzana, pepino y polvo de algas

Aprende a preparar esta deliciosa receta del chef Francisco Ruano de aguachile verde de camarón con manzana, pepino y polvo de algas. ¡Te encantará!

 

Porciones: 6 porciones

Ingredientes:

  • 720 g de camarones sin caparazón, limpios y partidos a la mitad
  • 500 ml de jugo de limón
  • ¼ de cebolla morada en cuadros de 1 mm
  • 180 g de manzana verde en láminas
  • 120 g de pepino persa en rodajas
  • 30 g de chile serrano en rodajas
  • Brotes de cilantro para decorar
  • Polvo de alga para decorar
  • Aceite de oliva al gusto
  • Sal de mar al gusto

 

Para la salsa del aguachile

  • 115 g de tomate verde
  • 80 g de pepino
  • 35 g de manzana verde
  • 40 g de hojas de cilantro
  • 15 g de chile serrano sin semillas
  • 10 g de cebolla morada
  • 1 diente de ajo

 

Procedimiento:

  1. En un tazón, mezclar los camarones con el jugo del limón y la cebolla picada, y dejar en reposo durante 45 minutos en el refrigerador. Colar el jugo y reservar en tazones diferentes. Sazonar los camarones y guardar en el refrigerador.
  2. Para la salsa verde del aguachile, licuar todos los ingredientes hasta obtener una salsa de textura espesa.
  3. En un plato hondo, agregar el camarón al centro y verter la salsa verde al gusto. Cubrir con las láminas de manzana verde y continuar con las rodajas de pepino y chile serrano. Terminar con los brotes de cilantro y espolvorear el polvo de alga. Añadir unas gotas de aceite de oliva y sal de mar.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco francés con aromas cítricos y marinos, con gran frescura y elegancia.

Sugerencia: Chablis Premier Cru, Louis Latour

Patitas deshuesadas con salsa de hoja de aguacate, brotes y verduras en escabeche

Toma nota de esta deliciosa receta de patitas deshuesadas con salsa de hoja de aguacate, brotes y verduras en escabeche del chef Francisco Ruano.

 

Porciones: 10 porciones

Ingredientes:

  • 2 k de patas de cerdo
  • 5 g de orégano
  • 15 ml de vinagre
  • 2 cdas. de aceite vegetal
  • 120 g de frijol ayocote cocido
  • 100 g de queso panela
  • 10 tostadas raspadas
  • 250 g de cebolla blanqueada
  • Brotes de chícharo, para decorar
  • Brotes de kale, para decorar
  • 200 g de verdolagas deshojadas, para decorar
  • Sal de grano al gusto

 

Para el escabeche

  • 1 hoja de laurel
  • 2 g de semilla de cilantro
  • 2 g de semilla de hinojo
  • 2 g de pimienta negra entera
  • 1 pieza de anís estrella
  • 2 pzas. de clavo
  • 100 ml de vinagre blanco
  • 400 g de zanahoria en láminas de 2 cm
  • 500 g de papa en láminas de 2 cm
  • 150 g de coliflor blanqueada, en porciones pequeñas
  • 10 g de azúcar
  • 80 ml de vino blanco
  • Sal al gusto

 

Para la emulsión de chile güero

  • 50 ml de aceite de oliva, 2 cdas. extra
  • 500 g de chile Caribe
  • 500 g de chile güero
  • 100 ml de vinagre blanco
  • 80 ml de vino blanco
  • 1 hoja de laurel
  • 2 g de semilla de cilantro
  • 2 g de semilla de hinojo
  • 2 g de pimienta negra entera
  • 1 pza. de anís estrella
  • 2 pzas. de clavo
  • Sal al gusto
  • 10 g de azúcar

 

Para la emulsión de chile quemado

  • 100 g de chile Caribe
  • 100 g de chile güero
  • 50 ml de aceite de oliva
  • Sal al gusto

 

Para el puré de frijol

  • 500 g de frijol negro
  • 600 g de tocino
  • 300 g de cebolla
  • 30 g de chile serrano sin semilla

 

Para la salsa de hoja de aguacate

  • 1 k de jitomate
  • 500 g de cebolla
  • 10 g de ajo
  • 6 g de orégano
  • ½ pza. de anís estrella
  • 5 g de semilla de cilantro
  • 6 pzas. de hoja de aguacate

 

Procedimiento:

  1. Colocar las patas de cerdo en una olla y cubrir con suficiente agua. Cocinar durante 5 horas a fuego medio. Retirar del fuego y colar. Dejar que enfríen y deshuesarlas. Añadir orégano, vinagre y sal, mezclar y realizar un prensado con la carne y dos recipientes que embonen. Refrigerar.
  2. Para el escabeche, en una olla colocar las especias, el vinagre y 50 ml de agua. Dejar que infusione durante 10 minutos. Poner al fuego y dejar que se cueza durante 5 minutos. Retirar del fuego e infusionar durante 10 minutos más.
  3. En una sartén, agregar 1 cucharada de aceite. Saltear la zanahoria durante 2 minutos y retirar. Realizar el mismo procedimiento con la papa y la coliflor. Juntar las verduras en la sartén y poner de nuevo a fuego bajo. Agregar el azúcar y el vino blanco y revolver. Incorporar el escabeche y hervir hasta que las verduras estén suaves. Retirar del fuego y reservar.
  4. Para la emulsión de chile güero, calentar las 2 cucharadas de aceite de oliva en una olla. Sellar toda la superficie de los chiles güeros. Añadir el vinagre, el vino blanco y todas las especias. Dejar que se reduzca y agregar 50 ml de agua. Sazonar con sal y azúcar al gusto, y dejar que se cueza por 8 minutos más y retirar del fuego. Desvenar el chile y quitarle la piel. Licuarlo e incorporar el aceite de oliva en forma de hilo.
  5. Para la emulsión de chile quemado, colocar los chiles en una sartén hasta que se quemen, sin que se hagan cenizas. Retirar del fuego, remover las semillas y venas. Licuar e incorporar el aceite de oliva en forma de hilo. Sazonar.
  6. Para el puré, cocer el frijol negro en una olla de presión. En una sartén, agregar el tocino y dejar que se cueza por 3 minutos. Añadir la cebolla, el chile serrano y el frijol cocido. Bajar el fuego y cocinar por 45 minutos. Licuar y colar.
  7. Para la salsa, dejar que se cuezan todos los ingredientes en una olla con 100 ml de agua. Tapar y mantener a fuego medio durante 1 hora. Licuar, sazonar y colar. Reservar.
  8. En una sartén, sellar la carne de las patas de cerdo con aceite caliente. Retirar y reservar. Poner al fondo del plato la salsa de hoja de aguacate. Colocar la patita sellada al costado y agregar el frijol ayocote con queso panela.
  9. En una tostada, poner gotas de la emulsión de chile güero y del chile quemado, las verduras en escabeche y la cebolla blanqueada. Coronar con brotes de kale y de chícharo y las verdolagas. Por último, montar la tostada en el plato.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino tinto mexicano con notas de grosella, cuero y tierra mojada, en boca es ligero y de buena acidez.

Sugerencia: Cabernet Franc, Monte Xanic

México tiene un sinfín de manifestaciones culturales que maravillan a propios y extraños. Aunque una parte considerable de sus riquezas naturales y paisajes no se queda atrás. Tanto que muchos de éstos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO. Por ello, México es el país de América Latina con más reconocimientos en el listado de este organismo y el sexto a nivel mundial, detrás de Italia, España, China, Francia y Alemania. Aquí te compartimos cinco que puedes visitar —y guardarlos en tu memoria— para admirar su rica biodiversidad y sus entrañables ecosistemas.

Archipiélago de Revillagigedo

Archipiélago

Forma parte del estado de Colima y se encuentra a 390 kilómetros de la punta sur de la península de Baja California. Está conformado por cuatro islas con imponentes acantilados, litorales y volcanes. Su rica biodiversidad tiene una gran importancia, pues las aguas de su territorio son el hogar y paso de diferentes especies de mantarrayas y tiburones. Es un Área Natural Protegida del gobierno mexicano desde 1994, aunque apenas en julio de 2016 la UNESCO la reconoció como Patrimonio de la Humanidad. Y este martes 22 de noviembre, en la Isla de Socorro, Nuria Sanz, representante de la Unesco en México, entregó al presidente Enrique Peña Nieto, la constancia de la designación del bien serial del Archipiélago de Revillagigedo como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Sian Ka’an

Sian Ka’an

Su nombre proviene de la lengua maya y significa “el origen del cielo”. Se ubica en la costa oriental de la península de Yucatán. Es una Reserva de la Biósfera que comprende bosques tropicales, marismas, manglares y una zona marina atravesada por un arrecife que funge como barrera natural. Es un lugar que alberga flora y fauna de gran riqueza, además de 23 yacimientos arqueológicos que lo convierten en un paraíso natural e histórico. Forma parte de la lista de Patrimonios de la Humanidad desde 1987.

Santuario de ballenas de El Vizcaíno

Vizcaíno Ballenas

Se encuentra en el estado de Baja California Sur y es un área con ecosistemas únicos y de alto interés natural. La ballena gris es uno de los animales que ahí se reproducen, pues es un lugar que cuenta con las condiciones ideales para ello. Se ubica entre el océano Pacífico y el Mar de Cortés. Fue declarado Reserva de la Biósfera por el gobierno mexicano en 1988 y forma parte de la lista de la UNESCO desde 1993.

Reserva de la Mariposa Monarca

México

Cada otoño, millones de mariposas de diferentes áreas de Norteamérica viajan a las montañas boscosas localizadas en la parte oriental de Michoacán y el poniente del Estado de México. Allí, los árboles de oyamel y el suelo de los bosques se colorean y tapizan con tonalidades naranja y negro. Al pasar los meses, estos insectos se trasladan a arboledas de pino y encino. Los territorios de este santuario se reparten 70% en tierras michoacanas y el resto son mexiquenses. Es Patrimonio de la Humanidad desde 2008.

El Pinacate y el Gran Desierto de Altar

México

Este sitio está considerado como el desierto más biodiverso del planeta; se encuentra en Sonora y gracias a su extenso territorio de 714,500 hectáreas, puede apreciarse desde el espacio. Es el hábitat natural de diversas especies endémicas que, lamentablemente, se encuentran en amenaza o peligro de extinción: monstruo de gila, tortuga del desierto y borrego cimarrón. Su paisaje está compuesto por dunas arenosas y una serie de cráteres gigantes con forma circular casi perfecta. Forma parte de la lista de la UNESCO desde 2013.

En el mundo existen 127 naciones que los mexicanos podemos visitar sin visa; a partir del 1 de diciembre próximo, Canadá se unirá a esta lista. Si aún no planeas tus vacaciones navideñas, considera estos cinco destinos en los que, quizá no sabías, no piden visa para que los recorras.

Corea del Sur

CoreadelSur

Aquí podrás encontrar enormes rascacielos que conviven armónicamente con templos budistas. Seúl, su capital, es una ciudad global que guarda santuarios de la antigua realeza de la dinastía Joseon. Además, la gastronomía de este país destaca por su variedad; si lo visitas, no dudes en saborear los gusanos de seda y el bibim guksu: fideos con vegetales, salsa picante, huevo duro y carne.

Eslovaquia

Eslovaquia

Es un país europeo que fue ocupado por celtas, romanos, bárbaros, húngaros, otomanos y más civilizaciones que dejaron huella en su cultura, arquitectura, alimentación y aspecto. Algunas de las curiosidades que encontrarás en esta nación son iglesias construidas de madera, pintorescos castillos e incontables paisajes naturales.

Bosnia Herzegovina

BosniaHerzegovina

Viajar a esta nación situada en los Balcanes supone una travesía por la naturaleza y la contemplación de una sociedad rural con influencias turcas. Si visitas su capital, Sarajevo, no pierdas la oportunidad de conocer Morica Hanuna taberna única que data de la época del Imperio otomano, en 1551. Una de sus postales más famosas es Mostar, la quinta ciudad más grande del país. Además, en este país existen siete grandes ríos que atraviesan y decoran sus territorios.

Rumania

Romania

Conoce las tierras donde rondaba el príncipe Vlad Tepes, en quien se basó el afamado conde Drácula. Aquí encontrarás una cultura enriquecida por griegos, turcos otomanos, húngaros, alemanes, franceses y romanos. Sus principales zonas turísticas son tres: Moldavia, Valaquia y Transilvania, que durante siglos fueron países diferentes. En todo el país encontrarás castillos, iglesias y monasterios que son parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Marruecos

Marruecos

En este país encontrarás ciudades con gran legado histórico, así como arte y cultura milenaria, debido a la mezcla ideológica de africanos, árabes, judíos y más. En él podrás disfrutar de lagos, desiertos, playas y vibrantes ciudades como Chaouen, Meknes y Fez. Está situado en la región del Magreb en el norte de África y si lo visitas no olvides probar el Mrouzia: un estofado hecho con carne de cordero, miel, canela y almendras.

En la Patagonia argentina se viven experiencias que transforman la perspectiva sobre la vida. Alejandro Mendoza recuerda la nitidez de las montañas, los colores del océano y los glaciares, así como el sonido del viento que anuncia el límite austral de nuestro continente. 

Llegar a los confines de la tierra es una meta que se plantea al viajar a este destino, acaso como reminiscencia de aquellas travesías épicas del pasado. Encontrarse con algunos de los escenarios naturales más arrebatadores que existen en la Tierra del Fuego en Argentina, embelesa y satisface el alma. El llamado para recorrer la Patagonia argentina —integrada por las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego— surge como una necesidad de transformación, de replantear nuestro lugar en el planeta, y como una oportunidad para dejarnos sorprender por lo que nos rodea: una montaña, el color del suelo o la temperatura del aire que pasa sobre el rostro.

Aunque se antojaría recorrerla toda, tras pisar algunos de los atractivos de El Calafate (Santa Cruz) y Ushuaia (Tierra del Fuego), se logran los cometidos que implica este tipo de viajes.

La Patagonia

Entre los gigantes de hielo

No importan las horas de vuelo cuando sabes lo que espera: paisajes de belleza absoluta, contemplación infinita y memorias para toda la vida. El trayecto aéreo podría parecer arduo: Ciudad de México, Santiago, Buenos Aires y, finalmente, El Calafate, pero al llegar, la mirada comienza a atravesar las extensas llanuras hasta encontrar las montañas de la cordillera de los Andes; el corazón late con fuerza y la sonrisa es inevitable.

Si la suerte está de tu lado, tendrás un cielo despejado para que el azul vibrante contraste con la estepa patagónica, apenas cubierta por arbustos bajos y ásperos. La emoción al preparar la ropa térmica, las botas de trekking y las chamarras para protegerse del viento y de la lluvia crece a cada instante, pues en los siguientes días el contacto con los elementos de la naturaleza será pleno.

Al emprender el camino hacia el Parque Nacional Los Glaciares, la emoción se intensifica. Las tierras ocres van dando paso al bosque andino patagónico —caracterizado por árboles de lenga, guindos y flores de notro— para estallar en un rugido blanco: el imponente glaciar Perito Moreno. Esta masa posee un frente de 5 kilómetros de ancho y una pared que alcanza los 60 metros de altura; se caracteriza por su avance lento, por lo que al cabo de tres o cuatro años, una parte de su frente toca la punta de la península de Magallanes, cerrando así el canal de los Témpanos y formando un dique que, al romperse, ofrece uno de los espectáculos naturales más sorprendentes.

Al ingresar a las pasarelas desde las que se puede observar el glaciar, lo importante es vivir el presente con absoluta concentración: escuchar el sonido de las aves, el viento silbando entre las ramas de los árboles y, a la distancia, el crujir del hielo para —si tienes suerte— escuchar cómo caen tempanos al agua, causando un sonido similar al de un trueno.

La Patagonia Argentina

Se podría permanecer durante horas admirando los bordes afilados del hielo, la textura del glaciar o la intensidad que emana de éste cuando el Sol lo ilumina. Pero si hay algo mejor que ver el glaciar, es caminar sobre éste. Para ello, hay que dirigirse hacia el pequeño muelle Bajo de las Sombras en el brazo Rico del Lago Argentino; desde ahí zarpan las embarcaciones que llevan hacia el lado opuesto, donde se encuentra el refugio en el que la emoción continúa. Luego de atravesar un tramo del bosque magallánico, el viento frío anuncia la llegada al pie del glaciar; al colocarse los crampones en las botas, el entusiasmo aumenta y las expectativas comienzan a extenderse por la piel.

El recorrido se inicia aprendiendo nociones básicas para caminar sobre el hielo; una vez sobre el terreno resbaladizo e irregular, comienza la aventura de conectarse con esta masa helada, que revela sus pendientes, grietas, riachuelos y lagunas. De pronto, se vive una comunión con la belleza circundante, con este gigante que conserva en el fondo los secretos del paso del tiempo. Se regresar al refugio, es inevitable probar el agua de los riachuelos que escurren, tan pura que parece limpiar el cuerpo y el alma.

Para concluir la experiencia de los glaciares, otro recorrido imperdible es el del brazo Norte del Lago Argentino, a bordo de una embarcación que navega entre trozos de hielo. Al recorrer el canal Upsala, se ven las caprichosas formas heladas que se han ido desprendiendo del glaciar del mismo nombre, considerado el tercero más grande en América del Sur. Debido a la cantidad y tamaño de los témpanos, es probable que la embarcación solo llegue hasta un punto desde el cual verás el glaciar a la distancia.

La navegación continúa hasta llegar al canal Spegazzini, donde se admira el glaciar del mismo nombre; éste posee una superficie de 134 kilómetros cuadrados y una altura de casi 150 metros. A un costado se encuentra un pequeño glaciar tributario llamado Peineta; sin duda, esta combinación convierte el momento en uno de los más fascinantes de la travesía, por la escena que logra crear la naturaleza. Así, con la mirada extasiada entre el hielo glaciar y la vastedad de la llanura patagónica, es momento de seguir hasta el sur, donde el continente termina.

La Patagonia

En los confines de América

Aterrizar en Ushuaia —capital de la provincia de Tierra del Fuego— deja una certeza que le da un vuelco al corazón: a tan solo mil kilómetros de la ciudad, se encuentra la península Antártida. Como referencia, ésta sería la distancia que hay entre la Ciudad de México y Monclova o Comitán, hacia el norte o hacia el sur, respectivamente.

Enmarcada por los Andes, donde destacan el monte Olivia, Ushuaia se aprecia mejor al navegar por el canal Beagle, por lo que abordar una embarcación es una opción acertada.

Conforme el barco se aleja del muelle, se obtiene una panorámica más nítida de los edificios de Ushuaia, como el Museo Marítimo, el Museo del Fin del Mundo, la zona industrial y la majestuosidad de las montañas. Sentir el viento en el rostro y la suave brisa que alcanza a subir hasta la cubierta, despierta todos los sentidos. Se confirma la vocación de este viaje, en el que mirar hacia afuera implica mirarse a uno mismo con detenimiento.

Morzas

La embarcación se acerca a la isla de Los Lobos, donde habitan lobos marinos; luego se dirige hacia la isla de Los Pájaros, donde viven cormoranes magallánicos e imperiales. El recorrido sigue hasta llegar al faro Les Éclaireurs, en el archipiélago del mismo nombre, y que se suele confundir con el faro de San Juan de Salvamento (Faro del Fin del Mundo), en la isla de los Estados.

En Ushuaia también se pueden vivir momentos de aventura al recorrer el Parque Nacional Tierra de Fuego, con casi 69 mil hectáreas de superficie. Podrían dedicarse semanas enteras a recorrer la red de senderos de 40 kilómetros abiertos al público, así como lagos, lagunas y cascadas en los cuales se aprecia el rico ecosistema de la Isla Grande de Tierra del Fuego.

Por ahora, contemplar el lago Roca —que comparten Argentina y Chile— es un buen inicio, para luego darle su lugar a la adrenalina generada por remar en la bahía Lapataia. Una vez colocado el traje impermeable, botas y chaleco salvavidas, comienza el reto de remar por esta bahía, en donde el agua dulce de ríos y lagos se encuentra con el agua salada del mar; al final, llegar a la meta será recompensado con un momento único, pues al desembarcar se llega al punto señalado como el fin de la Ruta Nacional No. 3, donde concluye (o inicia) el recorrido entre Alaska y Tierra del Fuego, a través de la Carretera Panamericana. La sonrisa es inevitable: se ha llegado al Fin del Mundo.

Patagonia

Una mirada renovada

Al finalizar el viaje, queda claro que estar en la naturaleza ayuda a entender nuestra esencia humana. “Argentina transforma, es como la India de América a nivel espiritual (por lo menos para mí)”, fue la advertencia que tuve antes de emprender el viaje. El cambio es alquímico; allá el silencio logra apagar las voces discordantes del interior, dejándonos arropar por lo inasible, cediendo el lugar a la magia de la vida y de la transformación.

La Patagonia tal vez sea el límite del mundo físico —de aquello que conocemos y repetimos—; pero también es donde se inicia una nueva forma de observar, sentir y vivir.    

Información de viaje

La Patagonia argentina es una región comprendida por seis provincias. Para esta ruta sugerida, visitarás El Calafate y Ushuaia, ubicadas en Santa Cruz y Tierra del Fuego, respectivamente.

La moneda es el peso argentino (1 ARS = 1.24 MXN). El clima en El Calafate es frío y seco. Las temperaturas medias entre octubre y abril oscilan entre los 7 y los 13°C; entre mayo y septiembre, entre los 0 y los 6°C, con registros bajo cero.   

Cómo llegar

Para disfrutar esta experiencia, iUmira Travel (iumiratravel.com) ofrece el recorrido Tour Fin del Mundo Patagónico, volando desde la Ciudad de México con escalas en Santiago y Buenos Aires. Desde $1,185 USD por persona más impuestos.

pinguinos

No te lo pierdas

Caminata sobre el glaciar Perito Moreno La excursión se inicia en el puerto Bajo de las Sombras, donde se cruza el Lago Rico para llegar a un refugio. El recorrido sobre el glaciar dura dos horas, durante las cuales apreciarás formaciones de hielo como grietas, sumideros y pequeñas lagunas. hieloyaventura.com

Glaciarium Este museo es un Centro de Interpretación glaciológico dedicado a la divulgación del Hielo Patagónico Sur y sus glaciares. De manera accesible, divertida y didáctica podrás comprender qué es un glaciar, cómo se forma, la historia de los diferentes descubrimientos, así como las amenazas que enfrentan estos colosos de la naturaleza. En el interior del museo se encuentra el Glaciobar, donde podrás disfrutar un trago mientras te diviertes contemplando las paredes y el mobiliario diseñado con hielo del glaciar. glaciarium.com

Canal & Fun Para el espíritu aventurero, esta compañía ofrece diversos recorridos en Ushuaia como caminatas, paseos en balsas o kayak, montar a caballo, visitas a lagunas, así como experiencias a la medida. canalfun.com

trineo

Valle de Lobos Centro invernal donde podrás vivir la experiencia de abordar un trineo tirado por perros huskies, realizar recorridos a bordo de una Comander 4 x 4, salir a caminar sobre la nieve o practicar esquí de fondo. valledelobos.com

Heli Ushuaia Porque desde las alturas la perspectiva es diferente, vive una experiencia inolvidable al volar en helicóptero; las opciones de vuelo son todas memorables: ya sea que elijas sobrevolar la ciudad o aventurarte en un recorrido de heliesquí, aterrizando en las montañas de la cordillera de los Andes que hay en Tierra del Fuego, para practicar esquí y snowboard. heliushuaia.com.ar

Alejandro Mendoza viajó a la Patagonia argentina gracias a iUmiraTravel (iumiratravel.com)