Mes: mayo 2017

Sándwich de roast beef, cebolla morada en escabeche y berros

Nada mejor para un pícnic que disfrutar de un sándwich de roast beef,

cebolla morada en escabeche y berros. ¡Aquí te damos la receta para prepararlo

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Puedes encontrar roast beef de buena calidad en muchas tiendas delicatessen y tiendas especializadas de alimentos. De preferencia, usa el que sea recién fileteado.

Para el pan

  • 350 g de harina integral, más extra para espolvorear
  • 50 g de queso parmesano, recién rallado
  • 2 cdas. de cebollín fresco, picado
  • 1 cdta. de bicarbonato de sodio
  • 1¼ cdtas. de sal
  • 1 cdta. de azúcar
  • 300 ml de suero de leche

 

Para las cebollas en escabeche

  • 125 ml de agua
  • 3 cdas. de vinagre de vino blanco
  • 2 cdas. de azúcar
  • 2 cdtas. de sal
  • 1 cebolla morada pequeña, en
  • rodajas muy finas

 

Para la crema de rábano picante

  • 125 g de crema ácida
  • 1 cda. de rábano picante, recién rallado
  • Sal y pimienta

 

Para servir

  • Mantequilla (opcional)
  • 250 g de roast beef
  • 1 manojo de berros

 

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 230 °C y engrasar una charola para hornear con aceite. Mezclar la harina, el queso parmesano, el cebollín, el bicarbonato de sodio, la sal y el azúcar en un recipiente. Hacer un hueco en el centro de los ingredientes y verter poco a poco el suero de leche para hacer una masa suave.
  2. Amasar en una superficie ligeramente enharinada durante 2 o 3 minutos hasta obtener una consistencia lisa. Formar un rectángulo plano de masa de unos 20 centímetros de largo y poco menos del tamaño de la charola engrasada.
  3. Colocar la masa en la charola y cortar una barra en el centro de ella con un chuchillo afilado, de modo que queden 3 barras del mismo tamaño.
  4. Hornear durante 15 minutos, reducir la temperatura a 200 °C y hornear durante otros 25 minutos hasta que el pan esté dorado y suene hueco al golpearlo por abajo. Enfriar completamente en una rejilla. Reservar hasta que sea necesario.
  5. Colocar 125 mililitros de agua en una cacerola pequeña y agregar en el vinagre, el azúcar y la sal. Llevar a ebullición, revolviendo hasta que el azúcar se disuelva. Colocar la cebolla morada en un recipiente, verter encima el líquido caliente y enfriar por completo. Escurrir las cebollas y reservar.
  6. Combinar la crema ácida con el rábano picante y sazonar al gusto. Reservar.
  7. Para servir, cortar el pan en rebanadas y añadir un poco de mantequilla en cada una (si lo deseas). Formar un sándwich con unas rebanadas de roast beef, cebollas, crema de rábano picante y berros. Servir tan pronto como sea posible.

 

Maridaje Food and Travel:

Haz tu propio pan y utiliza carne de res de primera calidad para preparar esta delicia. Vino tinto con aromas a fruta roja, buena acidez y taninos ligeros.

Sugerencia: Casanova di Neri, Irrosso

Camarones con alioli de chipotle

Refresca tu paladar preparando estos deliciosos camarones con alioli de chipotle,

y disfruta de una maravillosa tarde de pícnic al lado de tu familia.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Cubre la superficie del alioli con plástico autoadherente para evitar que se forme una costra. Puedes mantenerlo en refrigeración hasta por 3 días.

  • 750 g de camarones grandes, cocidos de preferencia con cáscara
  • 2 limones, la ralladura
  • 1 cda. de sal de mar

 

Para el alioli

  • 2 yemas de huevo
  • 1 diente de ajo pequeño, triturado
  • 1 limón, el jugo
  • 1 cdta. chipotle en polvo
  • ½ cdta. de páprika
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de aceite de semilla de uva
  • Sal

 

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 180 °C. Enjuagar los camarones, secar y refrigerar hasta que sea necesario. Combinar la cáscara del limón con la sal de mar. Colocar en un recipiente resistente al calor y hornear durante 2 o 3 minutos o hasta que la cáscara se seque, pero sin dorarse Enfriar y transferir a un recipiente.
  2. Para hacer el alioli, colocar las yemas de huevo en un procesador de alimentos y agregar el ajo, el jugo de limón, el chipotle en polvo, la páprika y un poco de sal (no necesitas mucha). Mientras el procesador está funcionando, añadir gradualmente los aceites hasta que la mezcla esté espesa y brillante. Añadir un poco de agua caliente si está demasiado espesa. Transferir a un recipiente hermético y refrigerar hasta que sea necesario.
  3. Para servir, pelar los camarones, bañar con el alioli y espolvorear con un poco de sal de limón.

 

Maridaje Food and Travel:

Una versión moderna de un clásico favorito: camarones jugosos con mayonesa ahumada y sal con ralladura de limón. Vino blanco con notas cítricas y gran balance de cuerpo y acidez.

Sugerencia: Albariño, Pazo Barrantes

Falafel de chícharo con fattoush de jitomate

Refresca tu paladar preparando estos deliciosos camarones con alioli de chipotle,

y disfruta de una maravillosa tarde de pícnic al lado de tu familia.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Para los falafels de chícharo

  • 100 g de cuscús
  • 150 g de chícharos frescos con vaina (o chícharos congelados)
  • 2 dientes de ajo, triturados
  • 1 cdta. de comino molido
  • ½ racimo de cilantro fresco
  • ½ manojo de menta
  • 1 cda. de harina de trigo
  • 1 cda. de tahini
  • 1 cda. de jugo de limón
  • Sal y pimienta

 

Para el fattoush

  • 1 granada grande
  • 2 cdas. de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cda. de jugo de limón
  • 2 cdtas. de miel de maíz
  • 2 jitomates grandes, sin semillas
  • ½ pepino, cortado en cubitos
  • ½ cebolla morada, cortada en cubitos
  • ½ racimo de cilantro fresco
  • ½ manojo de menta
  • Aceite vegetal para cocinar
  • Yogurt natural, para servir

 

Procedimiento:

  1. Remojar el cuscús en 100 mililitros de agua hirviendo hasta que se ablande; permitir enfriar. Blanquear los chícharos en agua hirviendo, ligeramente salada, durante 1 minuto, hasta que estén tiernos. Escurrir, refrescar bajo el chorro de agua fría y escurrir de nuevo.
  2. Colocar el cuscús, los chícharos, el ajo, el comino, las hierbas, la harina, el tahini, el jugo de limón y un poco de sal y pimienta en un procesador de alimentos; batir hasta obtener una mezcla suave. Formar 24 bolas con la mezcla del tamaño de una nuez.
  3. Calentar 5 centímetros de aceite vegetal en una cacerola hasta que marque 180 °C en un termómetro de cocina. Freír los falafels durante 3 minutos de cada lado hasta que estén dorados. Enfriar sobre una hoja de papel absorbente y reservar hasta que sea necesario.
  4. Para hacer el fattoush, abrir y colocar las semillas de granada en un tazón con un colador encima, para separar los jugos y dejar las semillas a un lado. Combinar los jugos restantes con el aceite de oliva, el jugo de limón, la miel, y sazonar al gusto. Reservar.
  5. Cortar los jitomates en cubitos, al igual que el pepino y la cebolla. Combinar en un recipiente y añadir las semillas de granada, las hierbas y el aderezo. Revolver bien y mantener refrigerado hasta que sea necesario. Servir con un poco de yogurt natural.
  6. Tip: los falafels se mantienen en buen estado durante 2 o 3 días almacenados en un recipiente hermético en el refrigerador.

 

Maridaje Food and Travel:

Los chícharos frescos y el cuscús reemplazan a los garbanzos en este falafel. Pruébalo con yogurt y granada (en temporada). Vino blanco con aromas a piña y pera, untuoso en boca.

Sugerencia: Chardonnay, Viñas de Garza

Tarta de cangrejo con ensalada de espárragos al limón

Sigue disfrutando de los sabores de la primavera y prepara esta deliciosa receta de tarta de cangrejo

con ensalada de espárragos al limón. ¡Te encantará!

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Puedes comprar carne de cangrejo fresca o congelada en cualquier pescadería. Alternativamente, compra cangrejo recién cocinado o enlatado.

  • 280 g de masa quebrada
  • 250 g de carne de cangrejo
  • 3 yemas de huevo
  • 200 ml de crema para batir
  • 1 cda. de estragón fresco, picado
  • 1 pizca de pimienta de Cayena
  • 75 g de queso Comté, recién rallado (o gruyère)
  • 250 g de espárragos, limpios y cortados a la mitad
  • 2 cdas. de aceite de oliva virgen extra
  • ½ limón, el jugo
  • ½ cdta. de mostaza Dijon
  • 1 puñado de arúgulas
  • Estragón, hojas frescas

 

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 200 °C. Cubrir un molde rectangular para hornear de 12 x 35 centímetros con la masa quebrada; recortar los sobrantes y picar la base con un tenedor. Enfriar en el refrigerador durante 20 minutos, luego cubrir con una hoja de papel encerado y algunas perlas para hornear (o arroz crudo) y hornear durante 12 minutos.
  2. Retirar el papel y las perlas y regresar al horno durante 10 o 12 minutos, hasta que la masa esté crujiente y dorada. Reservar.
  3. Limpiar la carne de cangrejo y desechar cualquier resto de cartílago; reservar.
  4. Batir las yemas de huevo, la crema, el estragón, la pimienta de Cayena, sal y pimienta hasta obtener una mezcla suave. Agregar la carne de cangrejo y tres cuartas partes del queso. Vaciar en el molde con la pasta quebrada y hornear durante 30 minutos más. Enfriar.
  5. Mientras, blanquear los espárragos en una cacerola con agua hirviendo, ligeramente salada, durante 2 minutos. Escurrir, refrescar bajo el chorro de agua fría y secar. Reservar.
  6. Mezclar el aceite, el jugo de limón, la mostaza, sal y pimienta y revolver bien. Poner la tarta sobre una tabla y esparcir los espárragos, las arúgulas y el estragón encima. Rociar con un poco de aderezo y servir en rebanadas.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco con aromas florales y herbales, es fresco y de final largo.

Sugerencia: Riesling, Gustave Loretz

El paisaje geográfico de México es vastísimo, rico en sierras y cadenas montañosas; de alturas imponentes, estas elevaciones naturales son especialmente singulares. Descubre aquí cinco de las montañas más importantes de nuestro país, así como sus nombres y significados, y aventúrate a conquistar sus cimas y senderos.

Iztaccíhuatl o Iztaccihuatépetl: La mujer blanca

montañas más importantes de México

Fue bautizada por los españoles con el nombre de Sierra Nevada y se encuentra a 70 kilómetros al sureste de la Ciudad de México, con una altura de 5,286 metros.

Constituye la tercera mayor elevación del país. Su nombre le fue dado por los aztecas, que habitaron esta zona entre los siglos XIV y XVI, y presenta una forma que recuerda al cuerpo de una mujer, con tres eminencias que corresponderían a la cabeza, el pecho y a los pies.

Nauhcampatépetl: La montaña cuadrada

Esta es una de las montañas que es popularmente conocida como el Cofre de Perote y debe su nombre a un soldado de Hernán Cortés, de nombre Pedro y apodado Perote, el primer español en escalarla.

Se localiza en el estado de Veracruz y es una de las más hermosas montañas de la Sierra Madre Oriental. Sus faldas presentan profundas barrancas y varios conos secundarios de basalto, cuyas corrientes forman extensos mantos cubiertos de pinos y encinos.

Matlalcuéyatl, Matlalcueye o La Malinche: La que tiene falda azul

montañas más importantes de México

Ubicada en el estado de Tlaxcala, es comúnmente conocida con el nombre de “La Malinche”, con 4,073 metros de altura. Vale la pena recordar que el nombre de Malinche le fue impuesto por los indígenas a Hernán Cortés, en tanto que Malintzín era el nombre de doña Marina, su famosa intérprete.

La antigua tradición tlaxcalteca consideraba a esta montaña como la esposa del dios de la lluvia.

Colimatépetl: Cerro de Coliman

La palabra “colima” es una corrupción de la voz “colliman”, de “colli”, brazo, y “man”, mano, de modo que los términos Coliman y Acolman son sinónimos, ambos significan “lugar conquistado por los acolhuas”. Este volcán tiene 3,969 metros de altura y divide a los estados de Jalisco y Colima. Su cima se muestra cubierta por la nieve durante casi todo el año, mientras que en sus laderas se extienden bosques de pino, oyamel y encino.

Xinantécatl: El señor desnudo

montañas más importantes de México

A este volcán hoy se le conoce como Nevado de Toluca y en su cráter existen dos lagunas de agua potable apenas separadas por un pequeño médano. Y están localizadas a 4,150 metros.

Si la altura del volcán se tomara desde el Pico del Fraile, esta se sitúa a 4,558 metros. En su cima hay nieves perpetuas y sus laderas están cubiertas, hasta una altitud de 4,100 metros, por bosques de coníferas y encinos.

El ritmo de samba de la ciudad brasileña conquista los sentidos, marca el compás y rompe los esquemas de sus visitantes, dice Dulce Fabiola Vega.

Melódicamente: así pareciera que se mueven los habitantes de São Paulo, ciudadanos que diariamente recorren las calles de la Ciudad que no puede Parar, llamada así por los mismos brasileños. Y es que esta urbe, considerada uno de los mayores centros de negocios y culturales de América, ofrece refugios de arte en movimiento, tanto culinario como plástico y musical. Con esta idea en mente, me dispongo a danzar por algunos de sus más sorprendentes y enigmáticos rincones.

El ritmo de los tambores se encuentra latente por toda la metrópoli y pareciera que me guía hacia el Sambódromo de Anhembi, construido en 1991 y diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer, quien trazó múltiples edificios paulistas. Sus blancos e incompletos arcos, con gradas de capacidad para 30 mil personas, ponen a correr mi imaginación, tanto que casi puedo observar el colorido desfile que —año con año, en febrero— las escuelas de samba realizan durante el Carnaval de São Paulo.

São Paulo

Hago mi primera parada culinaria en el Mercado Municipal de São Paulo, conocido como mercadão, un enorme recinto culinario de dos pisos y 12,600 metros cuadrados, decorados con columnas de estilo griego que enmarcan un colorido vitral semicircular. Entre sus locales del piso inferior encuentro conservas de aceitunas, carnes frías, postres típicos como el brigadeiro (trufas de chocolate con leche condensada) y frutas locales como el cajú: de forma parecida a un pimiento, pero más pequeña, agria y jugosa. En el segundo piso descubro el restaurante Terra Mar y pruebo el escondidinho, un platillo cuyo nombre se traduce literalmente como escondidito, pues su puré de yuca cubre la carne deshebrada y el queso. Ahí también saboreo el tutu de feijão: frijoles cariocas cocidos con harina de yuca y carne de cerdo, que maridé con una tradicional caipirinha, coctel de cachaça, limón, azúcar y hielo.

Luego, descubro los ensayos nocturnos de Mocidade Alegre, una de las escuelas de samba más respetadas entre los locales, pues gracias a su maestría instrumental y dancística, han sido ganadores asiduos del carnaval anual, lo que provoca admiración y contagia alegría entre los asistentes a sus frecuentes espectáculos.

Poco a poco, las percusiones comienzan a subir en tono y frecuencia; repentinamente, las trompetas acompañan la composición, y al cabo de unos instantes, los más de 50 músicos me tienen —junto con el resto de los asistentes— marcando el compás con pies y cadera, ritmo que correría por mi cuerpo y mente durante toda la travesía.

São Paulo

Legado mestizo

Mientras cuento los tiempos hasta llegar al barrio de La Liberdade —sitio donde vive la mayor población japonesa fuera de Japón— noto la diversidad étnica que existe en São Paulo, cuyos habitantes cuentan con linajes italianos, japoneses, españoles, portugueses y nativos.

La arquitectura y señalizaciones con rasgos orientales comienzan en la Plaza Libertad: semáforos con toriis (arcos tradicionales que en tierras niponas marcan la entrada a santuarios sintoístas); faros redondos de color rojo y blanco llamados suzurantõ; templos budistas cuyo acceso es limitado debido a que son espacios con fines espirituales, y personas que, de no ser porque se comunican en portugués, cualquiera confundiría con japoneses nativos.

Ahí consiento mi paladar con un viaje ecléctico por los diferentes locales y restaurantes que ofrecen preparaciones niponas, tropicalizadas al estilo brasileño. Es domingo, por eso tengo la suerte de vivir la Feria Oriental que se organiza con puestos de comida típica. Ahí comienzo con una guioza del negocio de la familia Nakamura, una especie de dumpling con masa de arroz, relleno de puerco y asado a la parrilla, acompañado de papas bañadas en una salsa cremosa y refrescante de perejil. Justo antes de terminar de saborear sus notas neutras, encuentro el Jardim Oriental, cuyo estanque circular, rodeado de bambúes, le otorga un ambiente zen que invita a sentarse y sentir la brisa.

São Paulo

La cultura italiana también tiene cabida en esta urbe, pues de los 12 millones de personas que sambean aquí, aproximadamente la mitad tienen ascendencia de ese país. Busco comprobar el legado que ellos han dejado y me enfilo hacia el Centro Histórico de la ciudad. Ahí se levanta el Edificio Martinelli. Que me da la bienvenida con un aire de gran elegancia al estilo europeo, gracias a su arquitectura clásica con mampostería de tres tonalidades de rosa. Asciendo a la cima de sus 130 metros y 30 pisos para descubrir que en la azotea existe la Casa do Comendador, construida en la cúspide por el entonces dueño Giusseppe Martinelli, para comprobar que la obra más alta de América Latina —título que ostentó hasta 1946— no se derrumbaría.

Desde ahí observo a São Paulo en toda su magnificencia, y a pesar de que actualmente hay construcciones más altas —como el Altino Arantes, con 161 metros—, imagino los fantásticos atardeceres que disfrutaba Giusseppe Martinelli.

Cambio a un ritmo más tranquilo y camino hacia el Edifício Itália, situado en el Centro Novo de la ciudad. Una vez ahí, subo a Terraço Itália, en el piso 41, distinguido restaurante con panorámicas metropolitanas y platillos de inspiración italiana a cargo del chef Pasquale Mancini. Abro el apetito con una caipiroska, una versión de caipirinha con cachaça, vodka, frutos rojos, limón y azúcar. Mientras escucho la música de piano. Llega una ensalada de la huerta con salmón marinado y crocante de mandioca, de notas que impulsaban el sabor marítimo. Continúo con un tradicional risotto de jitomate cherry y arúgula, acompañado de salmón a la parrilla; remato con peras al vino blanco y sorbete de crema.

Vibraciones artísticas

El compás de la naturaleza lo encuentro en el Parque do Ibirapuera, donde atentamente escucho las notas que el viento produce al mecer las ramas y al pasar por las rojas y blancas curvas del Auditorio Ibirapuera, diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer. Al interior, su forma de trapezoide le otorga una acústica gloriosa.

Ahí, observándolo de frente y rodeada de la vegetación que este pulmón urbano de más de 1,500 kilómetros cuadrados ofrece, obtengo la premisa del arte visual que late en São Paulo.

Fuera del centro de la urbe existe una galería que pareciera sacada directamente de una fantasía: Beco Do Batman en Vila Madalena, en cuyo acceso se exhibe una pintura del popular superhéroe elaborada en los años 80.

Camino lentamente hacia el callejón con los ojos bien abiertos, y observo desde el principio cada centímetro de sus coloridas paredes, todas colmadas de arte urbano que se renueva mediante la aprobación de una sociedad formada por artistas.

São Paulo

El arte continúa en la Avenida Paulista, la más emblemática de la metrópoli. Ahí se ubica el Museo de Arte de São Paulo (MASP), que flota gracias a dos soportes rojos que lo separan de una explanada. Dentro se exhiben piezas invaluables de autores como Picasso, Edgar Degas, Diego Rivera, Van Gogh, David Alfaro Siqueiros y Toulouse-Lautrec. Salgo de ahí con pruebas suficientes de que en la artística São Paulo la estética se transforma de acuerdo con el entorno para complementarlo.

Para despedirme con una última visita culinaria, hago una parada en Vento Haragano, una de las churrascarías más famosas de la ciudad. La experiencia comienza con un desfile de espadas, y poco a poco saboreo los distintos cortes de carne:

  • Picanha, de sabor intenso y gran suavidad por ser la parte dorsal que se encuentra justo arriba de la cola de la res.
  • Alcatra, conocido en México como top sirloin y situado debajo de la picanha.
  • Fraldinha, conocida como vacío, y peito o pecho de la vaca.
  • Finalizo con una mousse de maracuyá, con notas equilibradas entre el dulce y el ácido que limpian mi paladar. Ahí hago un recuento de los tiempos, giros y pasos que hice en São Paulo, solo para recordar que regresaré.

Información de viaje

Situada en el sureste de la provincia homónima, la ciudad brasileña de São Paulo es uno de los principales centros comerciales de América Latina, además de un punto de convergencia para culturas inmigrantes cuyos legados aún podemos admirar entre sus calles, gastronomía y personas.

La moneda oficial es el real brasileño (1 BRL = 6,03 MXN). El mejor tiempo para visitarla es entre abril y septiembre, ya que son los meses menos lluviosos.

Aún así te recomendamos siempre llevar una chamarra ligera contigo.

Cómo llegar

LATAM Airlines (latam.com) tiene vuelos directos desde la Ciudad de México a São Paulo. Vuelo redondo desde $699 USD.

Dónde quedarse

InterContinental Hotels Group opera distintas marcas hoteleras ideales para cada tipo de viajero. ihgplc.com

Holiday Inn Parque Anhembi A unos pasos del Sambódromo de Anhembi y cercano al aeropuerto de Guarulhos, este hotel con 780 habitaciones, destaca por su miércoles de feiojada, platillo típico de Brasil. Habitaciones desde $98 USD. holidayanhembi.com.br

São Paulo

Hotel Staybridge Suites São Paulo Perfecto para vivir una experiencia como local, pero con todas las comodidades de un hotel. Sus 215 habitaciones son acogedores apartamentos donde podrás descansar y consentirte. Habitaciones desde $125 USD. ihg.com/staybridge/hotels

InterContinental São Paulo Situado en el corazón de la ciudad, a tan solo una cuadra de la Avenida Paulista. Ostenta un estilo sutil de elegancia contemporánea que vibra en cada uno de sus espacios y 195 habitaciones. Habitaciones desde $264 USD.

Dónde comer

Mercado Municipal Uno de los centros culinarios más importantes de São Paulo. En su terraza encontrarás restaurantes, y debajo de ellos verás comercios de distintos productos gastronómicos. El clásico para saborear es el sándwich de mortadela tradicional. oportaldomercadao.com.br

São Paulo

Terraço Itália Es un restaurante bar ubicado en el Centro Novo de la ciudad. Desde él podrás admirar una impresionante vista de São Paulo mientras degustas sabores del chef italiano Pasquale Mancini. Reserva con antelación y comienza con una caipiroska. terracoitalia.com.br

Vento Haragano Una de las churrascarías más reconocidas de la ciudad, ubicada a 20 minutos en automóvil de la Avenida Paulista. Te recomendamos ir con apetito, ya que las porciones serán generosas. ventoharagano.com.br

La cocina hidalguense es un tesoro que resguardan sus mercados, sus pueblos y su gente. Sin embargo, a pesar de su riqueza en ingredientes y sabores, hasta ahora nadie se había planteado llevarla a la mesa de un restaurante de alta gama. Por ello, y tras pasar una temporada fuera del país, el reconocido chef Aquiles Chávez ha regresado a México para establecerse en el estado de Hidalgo. Que además de ser hogar de su nuevo proyecto, es el lugar que le dio parte de su inspiración para dedicarse a ser cocinero. Mientras aprendía los secretos culinarios de su abuela durante su infancia:  Pachuca, la capital del estado, fue el lugar elegido para abrir las puertas de Sotero Cocina de Oficio. Un nuevo espacio en el que los sabores hidalguenses de antaño se reinventan para dar lugar a platillos con un toque contemporáneo, confeccionados con los mejores ingredientes de la región y la técnica de un chef con una gran trayectoria y su equipo de cocineros expertos. Por supuesto, sin que esto signifique dejar de lado el sabor, la tradición y el respeto por el producto.

Sotero

¿Qué distingue a Sotero?

Ulises Chávez, hermano de Aquiles, es el antropólogo investigador detrás del menú del lugar, que incluye platillos como el abundante chamorro con pozole seco. El conejo de Tulancingo con salsa de xoconostle. Y un delicioso mole verde, hecho con la receta original de la mamá de del chef. Otro de los distintivos de Sotero es su excelente propuesta de coctelería a base pulque y curados de frutas; la piña pulcada y el coctel de curado de frutos rojos con guayaba tatemada son simplemente imperdibles.

Además de esto, Ulises trabaja en un huerto urbano dentro del restaurante, del cual se obtienen ingredientes como hierbas, flores y especias que sirven para preparar muchos de platillos del lugar, tal como su dulce y cremosa panna cotta de lavanda con jalea de jamaica.

Sotero

Con un ambiente relajado y familiar que puede percibirse en cada rincón del restaurante – los salones del lugar tienen los nombres de las abuelas de la familia, Mercedes Antonia y Carmela, mientras que el restaurante lleva el nombre del abuelo de Aquiles y Ulises -, Sotero invita a regresar más de una vez para probar todas y cada una de sus creaciones. CH. $350 MXN por persona. sotero.com.mx Dónde. Dr. Manuel del Corral 101. Real de Minas. Pachuca de Soto, Hidalgo.

Sotero

Las fortalezas marinas tienen mucha historia detrás. Algunas fueron refugios contra los nazis o los barcos británicos, otras pasaron a ser laboratorios científicos o simplemente terminaron siendo abandonados.

Estas reliquias de salitre y óxido, que han permanecido firmes en el mar, hoy en día representan un atractivo turístico fuera de lo común y muy interesante para remontarse al pasado. Aquí te compartimos un poco de las más sorprendentes alrededor del mundo.

Fort Louvois, Francia

fortalezas

Sobre una roca sumergida en marea alta, entre la isla de Oléron y la cuenca de Marennes, se encuentra esta fortificación marítima del siglo XVII, dedicada a Louvois, ministro de Guerra de Luis XIV. La construcción se llevó a cabo entre 1691 y 1694 y fue diseñada en forma de herradura, con un torreón central que recuerda los castillos de la Edad Media.

El fuerte, actualmente abierto al uso turístico de abril a octubre, cruzaba sus tiros de cañón con los de la Ciudadela de Oléron. Y protegía de este modo el Arsenal Marítimo de Rochefort. En su interior hay un museo de la historia del fuerte que vale la pena conocer.

Trekroner Fort, Copenhague

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Trekroner Fort comenzó a construirse en 1787 para proteger la ciudad de Copenhague. Es la fortaleza más antigua en torno a la capital danesa, utilizada durante las batallas de 1801 y 1807 contra la flota británica de Lord Nelson. La estructura fue reforzada durante la primera mitad del siglo XIX. Pero, tras la primera Guerra Mundial, perdió importancia, y en 1984 se abrió al público como una excursión turística más.

Fort Alexander / Plague Fort, Rusia

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En el extremo este del Golfo de Finlandia, en el Mar Báltico, se encuentra una cadena de fuertes que alguna vez protegieron la ciudad de San Petersburgo. Una de las fortalezas más famosas es Fort Alexander, construida entre 1838 y 1845, sobre una isla artificial.

Posteriormente, se le dio el nombre de Plague Fort, al convertirse en un laboratorio reconocido por experimentar con la bacteria causante de la peste bubónica. Después pasó a manos de la Armada Rusa hasta que fue abandonado por completo en 1983. A finales de 1990 y principios de 2000, el lugar se convirtió en un espacio para fiestas privadas, y hoy en día es una atracción turística de gran popularidad.

Spitbank Fort, Inglaterra

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En 1878 se erigió esta fortaleza para proteger la costa sur de Inglaterra de los ataques de la marina francesa. Actualmente esta lúgubre edificación de paredes de granito desgastado, con seis metros de grosor, a la que solo es posible accesar en barco desde la cercana Portsmouth, es un hotel de lujo; cuenta con nueve suites para 18 huéspedes. Un spa, jacuzzi y sauna en la azotea es parte de la oferta. Además de espacios para bodas, fiestas y eventos exclusivos para 54 personas; muchos de los elementos originales del fuerte permanecen intactos.

Murud Janjira Fort, India

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En el Mar Arábigo, a 165 kilómetros al sur de Mumbai, se sitúa en una isla rocosa. Esta es una de las fortalezas en forma ovalada, que jugó un papel importante durante una época, siendo el único fuerte no conquistado a lo largo de la costa occidental del país. Famosa por sus tres cañones gigantescos, la construcción original fue obra de un pescador local. Y se levantó con el fin de proteger a su pueblo de los piratas. Posteriormente pasó a manos de los Siddis, un estado independiente y autónomo. Actualmente, el fuerte está en ruinas, pero las paredes exteriores siguen intactas hasta hoy.

La Ciudad de México guarda muchos secretos, en ella habita todo lo imaginable y existente. En cuanto a gastronomía, esta ciudad se identifica por contar con una amplia y variada oferta de todo tipo de comida y sabores, del mundo y de nuestro país. Los huevos, como ya es muy bien sabido, aquí son los reyes del desayuno, muy mexicanos o con influencias internacionales, hay para todos los gustos y preferencias. Aquí un top de lugares y platillos que seguro te harán regresar más de una vez.

La Ventanita, por huevos a la leña

huevos

Aquí preparan los mejores huevos de cazuela, en sartenes de hierro y a la leña. No dejes de probar los huevos árabes con jocoque, chile jalapeño, tocino y limón, cocinados a la perfección. También están los veracruzanos, revueltos con frijoles de olla con chorizo encima, y los huevos Cibeles, la especialidad: estrellados con tortilla de maíz, jamón de pavo, queso Oaxaca y bañados en una salsa roja con trocitos de jamón serranoDónde. Plaza Villa de Madrid 13, Col. Roma

La Taberna del Chanclas, de aquí los rotos

huevos

Para los mejores huevos rotos, este es el lugar ideal. Este platillo tiene un lugar especial en la carta, se sirven vastos y los clásicos: huevos estrellados con papas a la francesa perfectamente sazonadas, también se pueden pedir con chistorra o con tocino. Normalmente hay casa llena por lo que es recomendable hacer reservación, pero vale la pena probar estos huevos de tradición española. Dónde. Aguascalientes 206, Col. Condesa.

Lalo! Y su Croque Madame

huevos

El chef Eduardo García sabe muy bien lo que le gusta a la gente: decir “buenos días” con un buen desayuno. Así es el reciente comedor del creador de Maximo Bistrot. Una mesa comunal hace sentir que la convivencia es importante, la música y la propuesta casual, colorida y divertida es el conjunto perfecto para disfrutar de un domingo con un delicioso Croque Madame: huevos estrellados sobre un enorme sándwich hecho de pan brioche, jamón selva negra, queso comté y salsa bechamelDónde. Zacatecas 173, Col. Roma.

Trattoria della Casa Nuova, para los benedictinos

huevos

De herencia americana, los huevos benedictinos de este lugar, saben cómo enamorar y hacer empezar el día de la mejor manera. El platillo estrella de la casa: huevos pochados acompañados de salmón ahumado, crema holandesa y un toque de queso crema, todo sobre un pan de centeno recién horneado y acompañado de espárragos. Este platillo hace honores a la receta creada en el comedor del hotel Waldorf Astoria de Nueva York. Dónde. Avenida de la Paz 40, Col. San Ángel.

Azul Condesa y los motuleños, entre otros…

Para un auténtico desayuno mexicano, la cocina de Ricardo Muñoz Zurita tiene los mejores huevos motuleños: fritos montados sobre dos tortillas con frijoles, cubiertos de salsa roja y espolvoreados con queso doble crema… otra opción es el omelette con hongos y epazote, para luego seguir con el toque dulce de un pan francés ahogado en leche, bañado con miel y acompañado de fruta flameada con ron. Dónde. Nuevo León 89, Col. Condesa.