Mes: julio 2019

En la capital cultural no oficial de los Emiratos Árabes Unidos, la vida salvaje convive con elegantes comercios y fuegos artificiales en Abu Dabi ,dice Imogen Lepere. 

 

¿Por qué ir?

 

Hace poco más de 60 años, Abu Dabi era una ciudad humilde que sobrevivía con los restos que había dejado la industria de la cosecha de perlas. Gracias al descubrimiento de petróleo en los años 50, hoy es una esfera brillante suspendida entre las ondulantes dunas del desierto de Arabia y el Golfo Pérsico, donde viven miles de amantes del brunch y la champaña.

Además, por si su clima soleado, vida nocturna glamorosa y playas paradisiacas no fueran lo suficientemente atractivas, también se está convirtiendo en la capital cultural de los Emiratos Árabes Unidos con una gran cantidad de galerías de clase mundial, como el museo Louvre.

 

Abu Dabi

 

 

¿Qué hacer?

 

Tomar el Sol en la famosa playa de Corniche e ir de compras al vasto centro comercial Yas Island (yasmall.ae) son ritos de iniciación para los principiantes, pero hay mucho más por descubrir. Observa tortugas de carey en un tour guiado por los manglares a bordo de un kayak (noukhada.ae) o únete al entusiasta guía local de la vida silvestre, Sultan Karrani ([email protected]), para dar una caminata por Al Wathba Wetland Resort de Yas Island, famoso por sus flamencos.

La Gran Mezquita Sheikh Zayed (szgmc.gov.ae/en) es un reluciente refugio lo suficientemente grande como para albergar a 40 mil personas, así como al candelabro y la alfombra más grandes del mundo, ambos hechos a mano. Desde su apertura en 2017, Louvre Abu Dhabi (louvreabudhabi.ae) ha estado a la vanguardia de la escena cultural de los Emiratos Árabes Unidos, y su arquitectura (de Jean Nouvel) es cautivadora. Con excelentes oportunidades de regateo y de tomar té dulce con los comerciantes, los zocos son una excelente manera de experimentar la cultura emiratí. Al Ain (el antiguo zoco) está repleto de todo, desde ropa hasta especias.

 

Abu Dabi

 

¿Dónde quedarse?

 

Grandes, audaces y hermosos, todos estos adjetivos vienen a la mente al describir los hoteles de Abu Dabi. La ciudad cuenta con cientos de habitaciones con un servicio tan pulido como las cúpulas de mármol de la mezquita Sheikh Zayed y piscinas prístinas con bares dentro del agua. Con sus ascensores con incrustaciones de amatista, Jumeirah en Etihad Towers (jumeirah.com) es un buen ejemplo.

En contraste, Zaya Nurai Island (zayanuraiisland.com) se encuentra a solo 10 minutos en lancha desde la isla Saadiyat; ofrece tiendas de campaña de estilo tipi y 34 villas con piscina. Los superyates abundan en la marina del nuevo Edition Abu Dhabi (editionhotels.com), mientras que Park Rotana (rotana.com) tiene una excelente ubicación y precios asequibles.

 

 

¿Dónde comer y beber?


Abu Dabi es una meca para los expatriados sin olvidar sus raíces emiratíes. Disfruta los cocteles y el pargo rojo de Asia de Cuba (asiadecuba.com) en la playa de Corniche; luego compra baklavas (pastel turco) y café árabe en una cafetería local de camino a tu hotel. Mezlai (emiratespalace.com) en el hotel Emirates Palace fue el primer restaurante emiratí en la ciudad; combina ingredientes locales como leche de camello, za’atar (mezcla de especias) y agua de rosas.

La Yadoo’s House —la casa de la abuela— (yadooshouse.com) se enfoca en favoritos tradicionales, como el harees (carne y trigo cocidos a fuego bajo y servidos con ghee). El brunch es una religión. Todos los viernes del primer día del fin de semana, los locales visitan Zuma (zumarestaurant.com), Aqua (rosewoodhotels.com) y The Terrace (theterraceonthecorniche.com) para empezar el día tomando mimosas.

 

 

 

¿Se te acaba el tiempo en Abu Dabi?

 

Reserva un safari por el desierto para pasear en camello por las dunas y ver el atardecer, antes de cenar platillos beduinos típicos como la salona (guiso de vegetales) alrededor de una fogata. arabiannightsvillage.com

 

Tip de viaje


Si bien es famosa por su hospitalidad, Abu Dabi se rige por una estricta etiqueta. Recuerda vestirte apropiadamente y evitar demostraciones públicas de afecto
o estar bajo los efectos del alcohol.

 

Información de viaje

 

La moneda es el dírham de los EAU (1 AED = 5.25 MXN), y el huso horario es GMT+4. Los meses más fríos, de noviembre a abril, son el mejor momento para viajar, para pasear bajo un clima agradable.

Cómo llegar

Lufthansa (lufthansa.com) vuela desde Ciudad de México a Abu Dabi, con una escala en Múnich, Alemania. Vuelo redondo desde $2,260 USD.

Recursos

Visit Abu Dhabi (visitabudhabi.ae) es la oficina oficial de turismo. Su sitio proporciona excelentes consejos de viaje.

Más información

Temporary People


de Deepak Unnikrishnan ($12.23 USD, amazon.com), es una colección de historias cortas contadas por los muchos indios que trabajan en los hoteles de Abu Dhabi, proporcionando una visión de la vida en la ciudad.

También Checa Dubái, lujo enigmático. 

Según se cree, la mantequilla fue descubierta accidentalmente hace 10 mil años por un grupo nómada que transportaba leche dentro de la víscera de un animal. Mientras viajaban, el líquido se agitó tanto que la grasa se separó, así que cuando abrieron el saco, se encontraron con una cremosa sustancia de exquisito sabor. Recetas y fotografías tomadas del libro Bread and Butter de Richard Snapes, Grant Harrington y Eve Hemingway. Fotografía de Patricia Niven ($20 USD en amazon.com).

En aquel momento fue un hecho fortuito, pero hoy podemos darle una explicación razonable: la leche se compone de agua, carbohidratos, proteínas y lípidos; de estos últimos se conforma la mantequilla. Las partículas de grasa están recubiertas por fosfolípidos y otras sustancias emulsionantes que las mantienen dispersas y en suspensión. Sin embargo, separarlas del resto de los componentes es sencillo: solo hace falta mover con suficiente fuerza. Así, el recubrimiento se rompe y las partículas pueden unirse y flotar en la superficie. De esta manera se forma la crema, que aún conserva agua, pero cuando este líquido se elimina: ¡tenemos mantequilla!

Aunque puede ser elaborada a partir de la leche de oveja, cabra o yak, la de vaca es la más común. Idealmente proviene de la raza Jersey, conocidas por su capacidad para producir una leche rica en grasa y en betacarotenos (un tipo de pigmento presente en el pasto, que aporta a la leche un suave color amarillo). Mientras más pasto come una vaca, más amarilla es la leche. Por eso, los quesos y mantequillas de verano son más coloridos que los que se hacen en invierno.

 

Alrededor del mundo

 

En Europa, la opinión acerca de la mantequilla estuvo dividida durante la antigüedad: al norte gozaba de gran popularidad (debido a que el clima frío favorecía su conservación), pero en el Mediterráneo, el uso de aceite de oliva no pudo ser desarraigado y fue considerada como un alimento de bárbaros. No obstante, logró ganarse un lugar en las mesas, debido al delicado sabor que aportaba a la carne y los vegetales.

Para poder conservarla durante bastante tiempo, la clarificación se volvió una práctica común en Medio Oriente. Este proceso consiste en fundirla y dejarla reposar. Luego, por medio de decantación, se desechan las proteínas de la leche que quedan, preservando solo los lípidos.

La mantequilla clarificada cuenta con variaciones regionales, como el smen o semneh que se elabora a partir de leche de cordero en Marruecos y otros países del norte de África. A ésta se le adicionan especias antes de introducirla en un recipiente para madurarla bajo tierra. Por su parte, los judíos tienen su propia versión de este producto, el cual dejan ahumar, y en la India se produce el famoso ghee, cuyo consumo está relacionado con algunas disciplinas espirituales como el ayurveda.

 

Para ser auténtica

 

Por regulación internacional, para que la mantequilla pueda ostentar este apelativo, en la etiqueta debe contener al menos 80% de grasa proveniente de la leche y máximo el 16% de agua. De esta forma, solo hace falta revisar el envase para identificar si se trata de un producto de buena calidad. Por ejemplo, la margarina no se trata de un tipo de mantequilla, sino de un ingrediente producido a partir de aceites vegetales en cuya estructura química son introducidas moléculas de hidrógeno para conseguir una consistencia sólida.

Al igual que los vinos y los quesos, existen las que cuentan con denominaciones de origen. Éstas indican su procedencia geográfica, así como ciertas características. Algunas de las más famosas son Beurre d’Ardenne AOP que se produce con leche de vaca en Bélgica; Beurre d’Isigny AOP que proviene de Francia y presenta marcadas notas minerales, y Beurre Rose PDO, tradicional de Luxemburgo, y llamada así debido a su tenue coloración rosada.

 

Protagonista discreta

 

Se trata de un aliado muy versátil, ya que se puede usar tanto en recetas dulces como saladas. En la cocina clásica es un ingrediente irremplazable, con el que se elaboran preparaciones que perduran hasta nuestros días, como la salsa holandesa hecha también con huevo y jugo de limón, o la crema mousseline (crema pastelera con mantequilla).

Por su parte, la beurre composé o mantequilla compuesta es otra receta tradicional que se usa para cocinar o aderezar un platillo. Para hacerla solo se deben adicionar especias o condimentos y dejar infundir.

Fiel a su formación en cocina francesa, el chef Eduardo García de Máximo Bistrot confiesa que su secreto está en usar mucha mantequilla. Según él, nada podría salir mal con conocimiento del producto, técnicas adecuadas y mantequilla. Emplea 40 kilogramos a la semana, y para un puré de papa nos comparte una receta sencilla: 50% de papa y 50% de esta grasa.

Más allá de untarla sobre pan tostado o emplearla en un platillo con pescado, la mantequilla promete acompañar maravillosamente casi cualquier receta. ¿Estás listo para comprobarlo?

Mantequilla de tuétano

 

Rendimiento: 200 g aproximadamente.

 

Ingredientes

 

  • 2 o 3 huesos con tuétano
  • 150 g de mantequilla cultivada (ver receta), a temperatura ambiente
  • 2 echalotes grandes, finamente picados
  • 20 g de queso duro italiano, rallado
  • 1 manojo pequeño de perejil, finamente picado

 

Procedimiento

 

  1. Precalentar el horno a 180 ºC. Colocar los huesos en un recipiente para hornear; cocinar por 20 minutos hasta que el tuétano se derrita, y retirar del calor. Cuando los huesos estén lo suficientemente fríos para manipularlos, raspar el tuétano y transferir a un recipiente.
  2. Calentar 1 cucharadita de mantequilla en una sartén a fuego medio bajo y saltear los echalotes con 1 pizca de sal durante 10 minutos hasta que estén muy suaves, pero sin color. Dejar enfriar. Agregar la mantequilla restante al recipiente con el tuétano. Añadir los echalotes, el queso y el perejil. Sazonar con sal y pimienta al gusto.
  3. Colocar sobre un trozo de plástico autoadherente, enrollar y atar los extremos para sellar. La mantequilla se mantendrá en buen estado hasta por tres días en refrigeración.

 

Mantequilla de ajo silvestre

 

Rendimiento: 250 g aproximadamente.

 

Ingredientes

  • 60 g de brotes de ajo silvestre (disponibles en el Mercado de San Juan), finamente picados
  • 200 g de mantequilla cultivada (ver receta), a temperatura ambiente

 

Procedimiento

 

  1. Añadir los brotes de ajo silvestre a la mantequilla.
  2. Colocar sobre un trozo de plástico autoadherente, enrollar y atar los extremos para sellar. La mantequilla se mantendrá en buen estado hasta por tres semanas en refrigeración, y continuará madurando y desarrollándose durante ese tiempo.

 

Mantequilla de algas

 

Rendimiento: 200 g aproximadamente

 

Ingredientes

 

  • 30 g de algas marinas deshidratadas (disponibles en superama.com.mx), finamente picadas
  • 200 g de mantequilla cultivada (ver receta), ablandada a temperatura ambiente

 

Procedimiento

 

  1. Incorporar las algas marinas deshidratadas a la mantequilla usando el dorso de una cuchara. Colocar sobre un trozo de plástico autoadherente, enrollar y atar los extremos para sellar. Congelar hasta que sea necesario.
  2. La mantequilla se mantendrá en buen estado hasta por tres semanas en refrigeración, y continuará madurando y desarrollándose durante ese tiempo.

 

Mantequilla ahumada

 

Rendimiento: 500 g aproximadamente

 

Ingredientes

 

  • 500 g de mantequilla cultivada (ver receta), ablandada a temperatura ambiente
  • Sal de mar ahumada

 

Procedimiento

 

  1. Cuando sigas el método para la mantequilla cultivada (ver receta) reemplaza la sal con sal de mar ahumada en el último paso.
  2. Colocar sobre un trozo de plástico autoadherente, enrollar y atar los extremos para sellar.
  3. Dejar reposar en refrigeración durante dos días para terminar de definir los sabores e impregnar con ellos toda la mantequilla.

 

Mantequilla de jitomate deshidratado

 

Rendimiento: 200 g aproximadamente

 

Ingredientes:

 

  • 50 g de jitomates deshidratados al Sol (disponibles en superama.com.mx), finamente picados
  • 200 g de mantequilla cultivada (ver receta), a temperatura ambiente

 

Procedimiento

 

  1. Incorporar los jitomates deshidratados a la mantequilla usando el dorso de una cuchara.
  2. Colocar sobre un trozo de plástico autoadherente, enrollar y atar los extremos para sellar. La mantequilla se mantendrá en buen estado hasta por tres semanas en refrigeración, y continuará madurando y desarrollándose durante ese tiempo.

Salsa holandesa

 

La mantequilla clarificada es la base de estas salsas clásicas, ambas espesas, cálidas y sedosas. Sírvelas sobre huevo o carne.

 

Rendimiento: 300 ml aproximadamente

 

Ingredientes

 

  • 300 g de mantequilla cultivada (ver receta)
  • 4 cdas. de vinagre de vino blanco
  • 4 yemas de huevo
  • 1 limón, el jugo

 

Procedimiento

 

  1. Derretir la mantequilla en una cacerola a fuego bajo. Cuando haga espuma, retirar del fuego y dejar reposar durante unos minutos para que los sólidos blancos de la leche se hundan en el fondo de la cacerola. Colar con ayuda de un tamiz fino y desechar el sedimento.
  2. Poner el vinagre en una cacerola mediana y agregar sal al gusto. Dejar hervir a fuego bajo hasta que el volumen de líquido se haya reducido más de la mitad.
  3. Batir ligeramente las yemas y agregar el vinagre frío, seguido del jugo de limón. Verter la mezcla en un tazón a prueba de calor y colocar sobre una cacerola con agua hirviendo (no permitir que la base del tazón toque el agua). Batir constantemente hasta que la salsa se haya espesado lo suficiente como para cubrir la parte posterior de una cuchara y haya aumentado ligeramente en volumen.
  4. Retirar el tazón del calor y verter la mantequilla clarificada en un chorro lento y constante, batiendo continuamente, para que la mezcla se emulsione y se vuelva suave y espesa. Sazonar al gusto.

 

Salsa bearnesa

 

Rendimiento: 300 ml aproximadamente

 

Ingredientes

 

  • 300 g de mantequilla cultivada (ver receta)
  • 4 cdas. de vinagre de vino blanco
  • 4 echalotes grandes, finamente picados
  • 3 cdas. de estragón picado
  • 4 yemas de huevo
  • 1 limón, el jugo

 

Procedimiento

 

  1. Derretir la mantequilla en una cacerola a fuego bajo. Cuando haga espuma, retirar del fuego y dejar reposar durante unos minutos para que los sólidos blancos de la leche se hundan en el fondo de la cacerola. Colar con ayuda de un tamiz fino y desechar el sedimento.
  2. Poner el vinagre en una cacerola mediana; agregar los echalotes, la mitad del estragón picado y sal al gusto. Dejar hervir a fuego bajo hasta que el volumen de líquido se haya reducido más de la mitad. Colar y dejar enfriar. Batir ligeramente las yemas de huevo y agregar el vinagre frío, seguido del jugo de limón. Verter la mezcla en un tazón a prueba de calor sobre una cacerola con agua a fuego bajo (no permitir que la base del tazón toque el agua). Batir constantemente hasta que la salsa se haya espesado lo suficiente como para cubrir la parte posterior de una cuchara y haya aumentado ligeramente en volumen.
  3. Retirar el tazón del calor y verter la mantequilla clarificada en un chorro lento y constante, batiendo, para que la mezcla se emulsione y se vuelva suave y espesa. Añadir el resto del estragón y sazonar al gusto.

Curry rojo con lubina

 

El pescado se cubre con la pasta de curry rojo y se sirve con papas rösti, hechas con este tubérculo rallado, y en forma de tortitas. Sirve con cilantro y limón

 

Porciones: 4

 

Ingredientes

 

  • 4 filetes de lubina
  • 2 papas grandes, peladas y ralladas
  • 50 g de mantequilla
  • 3 cdas. de aceite de oliva, más extra
  • 3 cdas. de pasta de curry roja
  • 2 cdtas. de cilantro picado, para servir
  • 1 limón, en rebanadas, para servir

 

Procedimiento

 

  1. Precalentar el horno a 200 °C. Añadir una pizca generosa de sal y pimienta a las papas; revolver y secar con un trapo de cocina para eliminar el exceso de humedad. Dividir en cuatro porciones iguales.
  2. Colocar la mantequilla y el aceite en una sartén grande a fuego alto. Una vez caliente, reducir a fuego medio. Formar cuatro tortitas (o rösti) bien compactadas con las papas ralladas, presionando hacia abajo con una cuchara dentro de un aro metálico de cocina. Freír las rösti 2 o 3 minutos por cada lado, escurrir sobre una servilleta de papel y dejar enfriar durante unos minutos.
  3. Hacer 4 o 5 cortes diagonales en los costados de los filetes y colocar en un recipiente. Cubrir con la pasta de curry rojo, un chorro de aceite y 1 pizca de pimienta. Transferir a una charola, junto con las rösti de papa, teniendo cuidado de no saturar la bandeja. Hornear durante 12 o 15 minutos, hasta que el pescado esté bien cocido.
  4. Servir los filetes encima de las rösti, esparcir cilantro picado y rebanadas de limón.

Maridaje Food and Travel

 

Vino blanco con acentos a lichi, clavo y nuez moscada; en boca es amable, ligeramente abocado y con acidez media.

Sugerencia: Gewürztraminer, Chateau Ste Michelle.

Pork belly con mermelada de toronja y col morada caramelizada

 

La carne de cerdo se asa con la mermelada de toronja durante dos horas para hacerla muy tierna. La col caramelizada con mucho sabor a mantequilla complementa este rico platillo. 

 

Porciones: 4

 

Ingredientes

 

  • 1.5 kg de pork belly, sin hueso y sin piel
  • 6 cdas. de mermelada de toronja (se puede sustituir por mermelada de naranja)
  • 30 g de mantequilla sin sal
  • 1 col morada pequeña, picada
  • 2 cdas. de azúcar mascabado
  • 2 cdas. de vinagre de sidra

Procedimiento

 

  1. Un día antes de cocinar, cortar el pork belly a la mitad y colocar en una bolsa con cierre hermético. En un recipiente, disolver
    4 cucharadas de sal en un litro de agua, agregar 1 cucharada de pimienta para hacer una salmuera y verter dentro de la bolsa con el pork belly. Sellar y refrigerar toda la noche.
  2. Precalentar el horno a 240 °C. Escurrir la carne y colocar con la piel hacia arriba en un recipiente profundo. Hornear durante 30 minutos sin tapar.
  3. Mientras tanto, mezclar la salmuera restante con la mermelada de toronja, ½ cucharadita de sal y 1 cucharadita de pimienta. Sacar el pork belly del horno y reducir la temperatura a 170 °C; verter la mezcla de mermelada sobre la carne, y cubrir el recipiente con papel aluminio. Devolver al horno y cocinar durante 2 horas más, hasta que la carne esté muy suave. Aumentar la temperatura del horno a 230 °C y retirar el papel de aluminio. Cocinar de 10 a 15 minutos. Retirar del horno y dejar reposar.
  4. Calentar la mantequilla en una sartén a fuego alto, agregar la col y reducir el fuego a medio alto. Saltear durante 5 minutos, añadir el azúcar y el vinagre, y cocinar a fuego bajo durante 15 minutos o hasta que la col esté suave y caramelizada.
  5. Remover el pork belly de los jugos de cocción y cortar cada pieza a la mitad. Servir la col con el pork belly y un chorrito de los jugos restantes, retirando previamente la grasa.

 

Maridaje Food and Travel

 

Vino tinto con notas florales y de frutas maduras; en boca es especiado, con toques a cuero viejo.

Sugerencia: Laya, Bodegas Atalaya.

Espárragos braseados

 

Los vegetales se cuecen a fuego lento en mantequilla, vino dulce y estragón. Agrega el jamón al final.

 

 

Porciones: 2

 

Ingredientes

 

  • 250 g de espárragos
  • 180 g de poro
  • 60 g de mantequilla sin sal
  • 200 ml de vino Riesling
  • ½ cdta. de estragón, finamente picado
  • 13 rebanadas de prosciutto

 

Procedimiento

 

  1. Recortar los extremos duros de los espárragos (una manera fácil de hacerlo es agarrar con una mano el extremo de la raíz y colocar la otra mano a la mitad del tallo; después, doblar con cuidado hasta que se quiebre. Donde sea que se rompa, será el lugar exacto). Enjuagar junto con el poro y secar con un trapo de cocina.
  2. En una cacerola grande y poco profunda —una que tenga tapa— calentar 30 g de mantequilla a fuego medio alto. Una vez derretida, añadir los espárragos y el poro. Freír, volteando de vez en cuando para obtener un suave color dorado. No importa que la mantequilla se queme; el sabor a nuez que obtiene por medio del calor, realzará el sabor de este platillo.
  3. Una vez que las verduras tengan un color uniforme, añadir el vino, el estragón y una pizca de pimienta. Colocar la tapa, reducir a fuego muy bajo y cocinar durante 10 minutos. Una vez que el vino se haya reducido casi en su totalidad y las verduras estén suaves, pero aún firmes, la cocción está lista.
  4. Añadir el resto de la mantequilla en cubos y dejar que se derrita sobre las verduras. Servir los espárragos y los poros envueltos en rebanadas de prosciutto.

Maridaje F&T

 

Vino blanco con aromas a lima y toronja, jazmín y madreselva; en boca es fresco, especiado y con una persistencia media, pero vivaz.

Sugerencia: The Princes Abbes Riesling, Domaine Schlumberger.

¿Cómo se produce el té…? Es la pregunta que surge en catas y degustaciones, siempre orientada a descubrir cuál es el proceso de elaboración del té y cuáles son los aspectos que determinan que un té sea categorizado como blanco, verde, negro, oolong o pu-erh 

En repetidas ocasiones le hemos dicho que solo la infusión de hojas y brotes de Camellia sinensis puede llamarse té. Las mezclas de materias primas como flores, especias, hierbas y esencias, que no contienen rastros de esta planta, deben considerarse tisanas. Una vez recordado esto, es importante decir que la Camellia da lugar a 5 tipos de té, todos diferenciados por su proceso de manufactura.

 

proceso del té

 

¡Arranquemos en el campo! La planta de té requiere un clima particular para su desarrollo. Es bien sabido que las hebras de mayor calidad y expresión provienen generalmente de regiones ubicadas entre los trópicos; la Camellia sinensis necesita cerca de 150 milímetros de lluvia cada mes, además de amplia exposición solar, abundantes dosis de oxígeno, hidrógeno y carbono, y nutrientes propios de los suelos tropicales y templados.

 

Delicados procesos

 

Todo inicia con la recolección, que puede realizarse de forma manual o mecánica según las tradiciones productivas de cada región particular. Una vez cosechadas, las hojas y brotes de Camellia sinensis inician un largo recorrido por cuatro procesos para la elaboración del té: marchitado, enrulado, oxidación y/o fermentación.

El marchitado se realiza con el propósito de disminuir la humedad en las hojas y hacerlas más flexibles. Para lograrlo, las hojas y brotes se colocan en camas planas, generalmente en contacto controlado con los rayos del sol, y literalmente se dejan marchitar. ¿Hasta qué punto?, al deseado por cada productor.

 

proceso del té

 

El enrulado tiene el propósito de romper las paredes celulares y liberar los aceites esenciales de las hojas. Este proceso también puede realizarse de forma manual o mecánica, en intensidades y formas definidas nuevamente por cada productor.

Después del enrulado, las hojas de Camellia sinensis se colocan en camas planas para permitir que las sustancias químicas liberadas durante el proceso reaccionen con el oxígeno y, literalmente, se oxiden. El grado de oxidación dependerá del tiempo en que las hojas se dejen interactuar con el oxígeno.

¿Y la fermentación? Se produce sometiendo a las hojas a condiciones controladas de temperatura y humedad con el propósito de provocar el desarrollo de levaduras y microorganismos.

 

Tipos de Té

 

Así, querido lector… Los tés blancos surgen a partir de hojas y brotes de Camellia sinensis que se recolectan y marchitan incipientemente. Los tés verdes, por el contrario, son hojas y brotes de la planta que se recolectan, enrulan y secan, evitando al máximo su marchitado y manteniendo su mayor frescura posible.

 

proceso del té

 

El té negro debe sus características aromáticas y gustativas a una combinación de marchitado, enrulado, oxidación y secado. Mientras que el oolong se ubica en la frontera que divide a tés verdes de negros gracias a su peculiar proceso de marchitado, enrulado, oxidación y secado en múltiples grados, y repetidas ocasiones.

Terminaremos citando la fascinante elaboración del té pu-erh, el único té que se fermenta. Nativo de la región homónima, en la provincia de Yunnan, China, se manufactura a partir de hojas de Camellia sinensis marchitadas, enruladas, oxidadas, secas y fermentadas de forma controlada. ¡Sí!, el universo de aromas y sabores que pueden hallarse en el mundo del té, tienen un mismo origen. escueladete.com.mx