La forma inconfundible de la vaina externa y protectora del cacahuate, crea un sonido apetecible al romperse y revelar a las sustanciosas semillas que contiene. Garapiñados, salados, enchilados o japoneses, estas semillas son las preferidas de algunas aves y también de nosotros. Crece por debajo de la superficie, por eso los náhuatl le llamaron tlalcacahuatl, que significa «cacao de tierra». Nombre que equipara las bondades y maravillas de este producto. Hoy que se celebra el Día Mundial del Cacahuate, te dejamos un poco de su historia y origen.

 

Conocido como maní en otros países

 

Esta planta es clasificada como una leguminosa, ya que el fruto está conformado por una vaina de superficie arrugada, que protege a las semillas (lo que en realidad comemos de forma habitual). El cacahuate forma parte de la palanqueta, dulce típico cuyo origen se remonta a épocas prehispánicas, cuando usaban miel de abeja en lugar de piloncillo para endulzar y agrupar estas semillas.

 

cacahuate

Latinoamérica es cuna del cacahuate

 

Y los primeros registros de su existencia en nuestro país se encontraron en Tehuacán, Puebla. Fueron nuestros ancestros, quienes comenzaron a prepararlos tostados, salados, dulces o incluso en sopas cuya descripción hace agua la boca. Una de ellas es la que lleva jitomate y cacahuate, aderezada con sal y la hierba oaxaqueña llamada chepiche.

Es una de las botanas más populares desde tiempos prehispánicos e incluso en Haití, país donde Cristóbal Colón lo conoció por primera vez. Sin embargo, fue gracias a Estados Unidos que el cultivo de este fruto y semilla, se difundió en el planeta. Además de su sabor, el cacahuate es muy nutritivo pues contiene vitaminas del complejo B, hierro, zinc, vitamina E, proteínas y lípidos.

 

cacahuate

 

Su uso culinario es muy diverso, puede ir en encacahuatados, pipianes, moles y salsas; pero también sirve para darle un giro al tradicional tahini (salsa de aceite de oliva y semillas de girasol). Además, el aceite que se extrae de ellos es perfecto para vinagretas y pescados. Si los prefieres “japoneses”, solo te aclaramos que esa preparación es mexicana. Una de nuestras recomendaciones es tostarlos sin pelar y después comerlos.

 

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